Capitulo 8. "¿Estas bien?"

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La voz del GPS le recordó que quedaban 5 minutos para llegar. Y por algún motivo el nudo que se le formaba en el estómago le recordaba a cuando había pasado por el mundo de las citas. Sonrió inconscientemente cuando recordó la promesa de volver al ruedo que le hizo a Max. Aún le costaba la idea del amor romántico. No es que le asustara la idea después de Ruben, que también. Era que no tenía tiempo, y tampoco ganas. Le había costado mucho llegar a ese punto de tranquilidad con su vida, su rutina,  y la idea de permitir la entrada de hombres a una etapa que llamaba 'paz' no le parecía muy coherente. Si, puede que su vida en este momento desde fuera no se viera pacífica, pero todos esos vaivenes emocionales eran un camino de rosas, comparados con los últimos 4 años de su vida.Vió a lo lejos el complejo de apartamentos donde se había mudado su padre, y no pudo contener el suspiro. Había intentado con todas sus fuerzas no pensar demasiado en aquel momento. No sabía muy bien cómo pensar en algo sin cargarlo de expectativas, así que lo había evitado. Incluso cuando Max decidió hacer videollamada con su madre para comentar los avances en su plan maestro. Porque aparentemente su madre y su mejor amigo conspiraban a sus espaldas para según sus palabras 'hacer las reformas de tu vida que tu te niegas a hacer'. Aparcó, y casi instantáneamente sintió las palmas de sus manos humedecerse. Le gustaba hacerse la dura, pero la realidad de aquella situación era que estaba nerviosa. ¿Cómo se supone que se arregla algo que en un principio no estaba roto? ¿Cómo se arregla una relación que se supone que era natural e instintiva? ¿Cómo se arregla algo que no se rompió de un gran golpe, sino de miles pequeñas grietas que se fueron formando con el tiempo? Se secó la palma de sus manos mientras caminaba hacia al ascensor. Prefería mucho antes tener que lidiar con un grupo de aborígenes caníbales del Amazonas, que aquello. Cerró los ojos, en un intento de relajar su cuerpo, pero en cambio el sonido de un recuerdo abarcó toda su mente.

"-¿Te acuerdas cuando estábamos en el aeropuerto de Amsterdam, esperando el avión que nos iba a traer a casa?-La voz de Max sonaba mucho más seria de lo habitual, lo que la hizo desconectar la vista de la cafetera que estaba preparando.

-Algo recuerdo a parte del sabor de la sal de mis lágrimas, y las constantes quejas de la señora de al lado sobre el olor a porro de la ciudad-Admitió Addie, intentando ponerle un poco de humor a una conversación que no le iba a gustar. Aquella no era una época que le gustara pensar.  Porque lo que más recordaba era el dolor.

-Cuando te pregunté que necesitabas para sentirte mejor, ¿recuerdas que me dijiste?-Continuó Max, ignorándola. Addie negó con la cabeza, volviendo a centrar su mirada en la cafetera. La realidad es que no recordaba con claridad nada de aquel día. Su cuerpo era un amasijo de hematomas, contusiones y huesos rotos. Llevaba más de dos días sin poder dormir, y había olvidado lo que era comer. Así que por más que intentara rebuscar los recuerdos en su cerebro, solo se encontraba con un motón de niebla extremadamente dolorosa. - Me dijiste que necesitabas a tu padre. -Addie cerró los ojos en un esfuerzo por contener las lágrimas. Se había sentido tan perdida. Tan invalida. Por supuesto que había pedido a su padre.- Y cuando llegamos a Nueva York, en vez de venir a D.C, te fuiste a California con Charlotte. La persona que más se parece a él y la que más lo aborrece en el mundo.- Max siguió hablando, mirándola fijamente con sus brazos cruzados sobre el pecho. Sabía que todo lo que había pasado los últimos 10 meses de su vida en Europa también le habían afectado a él. Max no se lo ocultaba. Pero a veces se le olvidaba. - Es como si te hubieras acostumbrado tanto a estar enfadada con él, que lo hayas convertido en tu manera de echarlo de menos. -Cuando Max suspiró, supo que se venía el consejo que no había pedido pero que con certeza necesitaba. Así que se esforzó en mirarlo a los ojos. -Addie, te quiero con locura. Eres mi hermana. Mi familia. Pero... ¿quieres dejar de revolcarte en la mierda y culpar a un tornado de tu puta suciedad?-"

Abrió los ojos, oyendo el recuerdo continuar en el fondo de su cerebro. Sabía que Max tenía razón. Sabía que era hora de pasar página. Pero no sabía cómo. Así que respiró hondo, buscando un poco de valentía en el fondo de sus pulmones, sin mucho éxito. Se obligó a tocar la puerta, y casi al instante escuchó pasos correteando. Dos segundos más tarde la puerta se abrió y sintió un cuerpo pequeño saltar sobre ella.

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⏰ Última actualización: Nov 02, 2023 ⏰

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