Capitulo 3. El renacer

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Era un día nuevo en el Smithsonian, y como cada mañana Addie estaba en la sala de los huesos, colocando sobre el panel los elegidos del día para analizar. Por los auriculares que le colgaban del cuello sonaba "Wildest dreams" a su máximo, y el café todavía estaba caliente cuando se tomó el último sorbo. "Debería haberme pedido el extra largo" se maldijo.

Hoy había decidido arreglarse un poco más. Unos pantalones de vestir negros, de tiro alto y corte recto, que hacían sus piernas mas largas de lo que enrealidad eran, con una camisa blanca de cuello alto, con aires victorianos. Y para rematar había añadido un pelo suelto, sus botas favoritas y unos labios rojos. Su abuela, cuando su enfermedad comenzó a llevársela poco a poco, se dedicó a regalarle consejos. Uno de ellos había sido que mientras más desordenada estuviera su vida, más se tenía que arreglar. "Atraes lo que enseñas bebita". Sonrió al recordar su voz. La echaba tanto de menos. A pesar de que la noche anterior había ido lo mejor posible, el dolor de cabeza y la culpabilidad la habían acompañado hasta el momento y aún intentaba averiguar el porqué. Justo cuando está a punto de empezar a divagar, entran en la sala Angie y la Dr. Wilson. Ambas le regalan una sonrisa en cuanto cruzan miradas.

-Buenos días Bombón de licor-Saludó Angie con desparpajo.

-Buenos días, ¿qué nos depara la jornada? -Contestó Addison con el mismo desparpajo. Era muy fácil dejarse llevar por el estado de ánimo de su amiga.

-Supervisarte.-cuando habló la Dr.Wilson, ambas chicas tuvieron que sonreír todavía con más ganas. -¿No he sido clara los 5 meses 2 semanas y 3 días que llevamos trabajando juntas?- aunque el tono de voz de la mujer era completamente serio, Addison sonrió. Había aprendido que su honestidad no era proporcional a cuanto le gustaba a su mentora. La Dra. Wilson era un genio en su campo, pero toda su inteligencia se veía reducida a 0 cuando se trataba de una interacción social.

-Clara como el agua Dra.Wilson-Contestó Addie, con un gesto militar que hizo que Angie tuviera que esconder una carcajada.

-Yo solo vengo por el chisme. -Angie lo dijo mientras se recostaba en la camilla, que aún estaba semi vacía. Addie solo pudo poner los ojos en blanco. - ¿Qué tal la cena anoche? ¿Te pilló tu padre? -La mirada que le dedicó su amiga  fue cómplice, como si tuvieran 15 años y estuvieran hablando de la última vez que se escaparon de casa.

-La cena bien, la lasaña de mi madre 10 de 10, como siempre.-Contestó, en un intento de evitar el tema, pero la cara de su amiga le dejó claro que no era una opción - Está bien.-Vencida, suspiró, sentándose en su banqueta. - Jack resultó que ya intuía lo que estaba pasando y mi padre estaba demasiado ocupado manteniendo la compostura como para ver las señales-Se restregó los ojos al terminar la frase, como si hacerlo le hubiera supuesto el mayor esfuerzo del día.No había querido pensar en la noche anterior demasiado. A pesar de que había ido todo lo bien que podía ir, había algo que seguía molestando en la boca de su estómago.

-¿Qué señales?- Preguntó la Dra Wilson, confusa.

-De verdad, hombres. Ni con sus hijas puedes aprender a ser observadores.- Comentó Angie, negando con la cabeza, indignada. Si había alguien en el planeta que amara tanto como odiaba a los hombres, esa era Angela.

-Angie, mi padre es analista conductual.-Le recordó Addie, con una sonrisa burlona.

-Pues no será tan bueno- Cuando Angie contestó encogiendo sus hombros, tuvo que reírse. Porque había muchos días que ella se planteaba lo mismo. ¿Puede ser alguien un buen perfilador si ni siquiera ve las mentiras de su hija?

-¿Por qué no estoy entendiendo nada de esta conversación cuando soy la más inteligente de la sala?-Preguntó la Dr.Wilson, llamando , de nuevo, la atención de las chicas, que estallaron en carcajadas al ver la indignación de la doctora.

-Porque te falta información cariño-Respondió Angie, con un tono cariñoso. Todo el equipo había decidido ser la corteza prefrontal ventromedial de la doctora hasta que ella misma la desarrollara.

-Y un poquito de inteligencia emocional.-Añadió Addison, por lo bajo. Aunque  no lo  suficiente, ya que sintió la mirada de reproche de su mentora. Antes de que pudiera decirle nada que fuera ofensivo, sonó el teléfono. Era el de Wilson.  Aunque Addison también sentía el suyo vibrar al fondo de su bolso, pero seguía ignorándolo, porque solo habían dos personas en el mundo que fueran tan insistentes, y no le apetecía hablar con ninguna.

-Es Jones, dice que está llegando con un caso de otra división del FBI, necesitan nuestra ayuda con unos huesos.-Wilson habla sin levantar  la mirada, tensando sus labios en una línea, intentando ocultar su emoción. Colaborar en casos con el FBI se había convertido en la parte favorita del trabajo del equipo. Aunque Wilson se negara a reconocerlo.-  Nos quiere a las tres.- Añadió, lo que hizo que los ojos de Addison se iluminaran cual faro en medio del océano.

-¿A mi también?- No pudo evitarlo, Addison sonó como una niña de 5 años a la que invitan a una fiesta por primera vez. Al ser la última adición al equipo, y ser también la más jóven, Blake había decidido mantenerla lo más alejada de los delincuentes que había podido. Aunque era más que obvio que no lo podía seguir haciendo por mucho tiempo. El ímpetu y entusiasmo de Addison eran envidiables, al igual que su curriculum. El Bureau la quería y Blake era consciente, pero muy reticente. Y  daba igual las veces que Addie le suplicara, o que le recordara que sus habilidades eran de más ayuda en el campo que las de Max. Blake seguía diciendo que su inocencia valía más que sus títulos.

-Tu primer caso nena.-La felicito Angie, mientras daba pequeños saltitos. Las bases de su amistad residían en la frustración de Addison al no conseguir que Blake la incluyera en los casos, así que si alguien iba a celebrarlo, era ella.

-Es solo una consulta. -Puntualizó Wilson, sin maldad.

-Aguafiestas.-Le dijo Addison, mientras le sacaba la lengua.- Además, ¿porque sigues llamando a Blake por su apellido?-Levantó una ceja, enfatizando la importancia de la pregunta. Desde hacía más de un mes que se había convertido en su misión personal lograr que su  mentora admitiera su atracción hacia Blake.

-Eso mismo le llevo preguntando yo años.-Añadió Angie, mientras se encaminaba hacia la puerta. Addie y Wilson la siguieron.

-Tenemos que ser profesionales.-Comentó la doctora, intentando sonar neutra. "Tan profesionales que os besáis cuando os encontráis después de un mal caso" Addison se rió en silencio de su propio chiste. El día en que esos dos se besaron después de encontrar a Blake tras dos días desaparecido fue uno de los más épicos de la historia de su equipo.

-Ya, porque será.-Murmuró Addie, con una mirada traviesa compartida con Angela.

El paseo hasta lo que llamaban "el palacete" era un poco largo, pero siempre encontraban un tema de conversación interesante que las tuviera entretenidas. Esta vez había sido una de las expediciones de Wilson a Papúa Nueva Guinea y las incansables preguntas de Addie, que seguía ignorando expresamente la vibración de su móvil. Era mucho más interesante divagar sobre las aventuras de su mentora, que enfrentarse a cualquiera de los problemas que iba a encontrarse si revisaba el móvil.  Entró de espalda al palacete, riéndose de una de las anécdotas de Wilson, mientras Angela se concentraba en controlar sus carcajadas. Todas sabían que debían parecer profesionales cuando se colaboraba con otra división, pero como decía Jake siempre "Nosotros tenemos otra definición de profesionalidad". Escuchó el murmullo de varias voces, pero fue el saludo de Blake, el que llamó su atención, haciendo que girara sobre sus talones, encontrando una imagen que hizo que su mundo se detuviera por un sólido segundo. Sintió el aire agolparse en su garganta, y se recordó a sí misma que tenía que respirar, aún cuando sentía toda su sangre bajar a los pies. Algo en su expresión debía ser terrorífico, porque Blake dio un paso en su dirección antes de seguir hablando. Ella seguía fija en unos ojos, que miraban en su dirección, impasibles.

-Estas son las...-Comenzó a decir Blake

-¿Addison? ¿Qué haces aquí? -

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