Jueves. Día 4

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"Sus labios eran tan suaves...

Tal vez no duró demasiado aquel contacto, pero fue suficiente para probar el dulce sabor de su boca. Leo se apartó lentamente de ella, parpadeando un par de veces para enfocar su rostro. Notando un tono rojizo apoderarse de los pálidos pómulos de Ashley. Ella abrió sus ojos por completo y él no supo que pensar al ver los ojos de Ash sin moverse. Parecía estar perdida en sus propios pensamientos.

—"¿Me habrá mentido Sophi?" —se preguntó a sí misma—. Creo que me ha engañado...—respondió en un tono bajito, pero bastante audible para Leo, quien enarcó una ceja sin comprender la frase.

— ¿Qué?

El rostro de Leo mostraba intriga. Sin embargo, antes de que volviera a preguntar, o su boca soltara alguna otra palabra, Ashley negó ligeramente con la cabeza. Su rostro mostraba un semblante indescifrable. Sin preocuparse su expresión, apretó la mochila contra su pecho antes de contestar.

—No es nada.

Dándole una última mirada, la morena dio media vuelta para continuar caminando.

Leo trató de estirar su brazo para evitar que se fuera, pero algo se lo impidió..."

Beep, beep, beep.

¿Qué era ese sonido?

Abrió los ojos de golpe, notando que estuvo soñando con la tarde anterior. Miró alrededor de su habitación enfocándose en la luz del sol colándose por su ventana. El sonido de la alarma lo despertó por completo, pero se volvió a envolver entre las sabanas. No tenía ganas de levantarse para ir a la escuela.

Para su mala suerte ya era jueves y no podía faltar a clases.

Con un fuerte bostezó se puso de pie para ir al baño. Estando frente al espejo observó su rostro. Seguía recordando su "sueño", sobre todo el semblante confuso de ella antes de irse. ¿Ashley sintió lo mismo que él? Negó un par de veces.

—Al parecer, sigo tomándome en serio sus bromas —habló en voz alta estando solo en el baño.

Lavó su cara con agua fría para despertar por completo. Su semblante estaba raro, no durmió muy bien, provocando que le salieran unas pequeñas ojeras bajos sus ojos. Sin darle importancia, se cambió con rapidez, saliendo directo a la escuela.

"¿Qué cara se supone debo poner cuando me encuentre con ella?"

Una pregunta que no sabía responderse. Tenía mucho tiempo que no se sentía de esa manera; ansioso. No quería que la actitud de Ash cambiara. Si sólo era una broma como las pasadas, sería menos complicado. Quería seguir con ella como hasta ahora. Estaba acostumbrándose demasiado a su compañía.

— ¡Hey, buenos días!

Se sobresaltó ligeramente por el sonido de esa voz. No supo en qué momento quedó parado frente a la entrada de la escuela. Tan metido en sus pensamientos que no se percató de ella.

—Buenas.

Saludó de manera ordinaria. Ashley lo observó con detalle. Toda la noche la pasó en vela analizando su actual situación, llegando a la conclusión que no quería que las cosas cambiaran entre ellos por ese "evento" que experimentaron. "No será diferente". Quería convencerse. El hecho de que ese beso le agradara demasiado, no quería decir que a Leo también. Lo mejor era dejarlo olvidado.

— ¿Qué le pasa a tu cara? —preguntó de repente para terminar el silencio.

— ¿Qué le pasa?

Ella frunció el ceño con fingida molestia. Actuaria tan normal como de costumbre.

— ¡No me respondas con otra pregunta, tonta! Está rara —señaló sus ojeras. Comenzó a caminar hacia la entrada, seguida por él. Lo miró de reojo antes de volver a hablar—. Oh, y no intentes nada como un beso de buenos días o algo así, que lo de ayer fue tu culpa —dijo a modo de broma, con esas palabras trataba de sonar sarcástica para romper la tensión del día anterior.

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