Sábado. Día 6

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Con el sol golpeando sobre su rostro, se detuvo al llegar a los escalones de la salida del salón de arqueria, sentándose en ellos. Ese día tuvo que asistir a la práctica del Club. Sin embargo, apenas puso un pie en el exterior, su mente viajó a la tarde anterior. Después de recuperarse por completo de la impresión del golpe, él intentó poner su mejor sonrisa y pedir una explicación del enojo de Ashley pero lo único que obtuvo, para no perder la costumbre, fue un rápido "gracias" y un movimiento de huida, sin tiempo de despedirse o acompañarla a casa. Parecía que Ash deseaba estar lejos, y no pudo detenerla. Suspiró. Ashley siempre hacía cosas impredecibles.

Sacó su celular, verificando la fecha del día: sábado. Sólo le quedaba un día más. Sus pasamientos intentaron rememorar la figura de su "novia", pero dicha acción quedó interrumpida al escuchar una voz femenina tras él. Guardó su móvil dentro del bolcillo de su camisa antes de girar a ver a la otra persona. Una llamativa cabellera rubia llegó a su campo de visión.

— ¡Leo, espera!

Su compañera anduvo hasta llegar a su lado, palmeándole la espalda al tenerlo cerca.Con una sonrisa en el rostro, Sarah continuó hablando.

—Me sorprendió verte este día, por lo regular no vienes a las prácticas, mucho menos a la sabatina —mencionó la joven, sentándose a su lado.

Él asintió, recordando que eso era culpa de Ashley, ella siempre le regañaba por no asistir.

—Si no participo me regaña —soltó inconsciente.

Sarah hizo una mueca de interrogación.

— ¿Quién?

—El maestro- Dijo rápido y agachándose para que Sarah no pueda ver su sonrojo

—Cómo sea —movió la mano en un gesto desinteresado, pensando en abordar lo que en realidad tenía ganas de preguntar—. La practica ya término, ¿quiere ir a comer conmigo?

Leo la miró de reojo, estuvo a punto de contestar, pero el sonido de su celular lo interrumpió. Al sacarlo, no evitó alzar un poco la comisura de los labios al leer el sencillo mensaje. Cerrando el aparatito, negó.

—Lo siento, ya he quedado con alguien.

— ¿La famosa novia semanal? —cuestionó de inmediato.

Leo borró cualquier mueca de alegría sobre su rostro, sin responder a la pregunta. Sarah no se sintió ofendida por la falta de palabras, todas sabían que Leo no hablaba de ese tema. Con una nueva sonrisa en los labios, siguió conversando.

—No importa, sólo tengo que esperar hasta el lunes para invitarte —no esperó una respuesta, él asintió con la cabeza. Un poco menos animada, se puso de pie—. Me tengo que ir, pero esperare paciente el lunes, Leo

La joven de ojos caramelo se despidió con otro gesto de mano, no tardó en desaparecer por la entrada del salón de arqueria. Estando solo, volvió a leer el mensaje, decidiendo levantarse y seguir caminando hasta la salida de escuela. Cruzando la entrada, encontró a Ashley recargada en la pared junto al portón.

—Te estaba esperando —habló para llamar su atención. Ash sonrió, guardando su celular.

Leo no sabía cómo describir esa sensación, ni sus acciones. Después de lo de ayer, pensó que Ashley no querría verlo al sentir su actitud distante. No obstante, fue ella misma quien lo invitó a salir ese día. ¿Bipolar? Le pareció una palabra adecuada para describir su "relación".

—No te quedes ahí parado, date prisa que tengo hambre—apresuró Ash al verlo estático y perdido en sus pensamientos.

Ella dio media vuelta, dándole la espalda para empezar a caminar, viéndola como se alejaba de él.
"Después de todo, aunque está a mi lado ahora, no puedo evitar pensar, que todo cambiara mañana..." pasaba por la mente de Leo. Sus propios sentimientos eran confusos, pero por primera vez en todo ese tiempo, admitía que no quería estar sin ella. Una decisión que no estaba seguro de cómo afrontar. Nunca se consideró un cobarde, pero el miedo estaba ganando terreno. ¿Ashley le daría una oportunidad de sobrepasar la semana?

Una SemanaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora