Sorpresas, parte 2.

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Vic's POV

Kellin comenzó a besarme apasionadamente, justo lo que necesitaba.

Empecé a acariciar su torso y quite su camiseta, para empezar a pasar mi lengua por su pecho, haciéndolo jadear. Kellin trató de buscar fricción contra mío, ya estaba duro. Seguí besando su pecho, y mordiendo sus pezones, él se arqueo buscando contacto.

- Viic... duro. - dijo en un gemido.

Seguí besando su pecho para subir a su cuello, a la vez que tiraba de la cinturilla de su pantalón junto a su bóxer, que terminaron en sus muslos, y él se los terminó de quitar. Lo tenía bajo de mi, gimiendo y retorciéndose. Pasé mis dedos por su longitud, para tomarla de la base y subir mi mano, él gimió.

- Vic, más, duro... duro. - dijo mientras se movía al ritmo de mi mano.

Todo era tan caliente, besarlo era delicioso, tan suave y tan dulce, sus respiraciones entrecortadas a cada movimiento de mi mano. "Dominarlo", una de las cosas de la lista se me vino a la mente, decidí ponerlo en práctica, no había mejor momento.

- ¿Lo quieres duro? - sisee en su oído. - ¿Quieres que te la meta duro, perrito?

Evidentemente eso lo excito demasiado, busco más fricción, y soltó gemiditos lastimeros. Lo iba a tentar un poco, deje de masturbarlo para darle la vuelta, puse mi mano sobre su cadera y la jalé hacia mi pelvis, también necesitaba fricción, Kellin movía su trasero contra mi pene, carajo, estaba muy duro.

- Escúchame señorito, vas a obedecer a todo lo que te diga, no tienes permiso de correrte o te ganarás un castigo, ¿me entendiste?

Él asintió, me paré de la cama para desvestirme, quité mi playera y mi bóxer, mientras él se masturbaba.

- En cuatro.
Inmediatamente se acomodó en la posición, lo contemple, jadeante y a mi merced.
- Sr. Quinn. - se tensó. - Dada su terrible conducta de hace un momento será castigado, ¿entendió?
- Si, señor.
- Va a contar y a agradecer cada nalgada, ¿esta claro?
- Como el agua. - dijo entre dientes.
Me situé tras de él, a distancia suficiente como para que mi mano tuviera un buen impulso. Levanté mi brazo y lo dejé caer pesadamente en una de sus nalgas, ahogó un grito, pero no dijo nada más. Deje caer mi mano en su otro cachete, haciéndolo soltar un quejido.
- ¿Cómo se dice?
- Dos, gracias se-
- No, - interrumpí. - No vale la nalgada si no la cuentas, esa es la primera.
Kellin solamente bajo la mirada, dándome a entender que sabía que no había otra opción. Descargue tres palmazos seguidos.
- Dos, tres, cuatro... agg, gracias.
Continué dando nalgadas, su trasero ya estaba color rosa. Pero aún faltaba más, solo llevábamos 15 palmazos.
- Aggg... 16, Vic, basta.
- Yo digo cuando es suficiente - di dos nalgadas en el mismo lugar, para marcar mi punto.
- Si, señor, lo siento. - estaba cerca de las lágrimas.
Di 4 golpes más y escuché el primer sollozo, pero solo me encendió más. Seguí con los azotes, cuando íbamos en el palmazo 28, decidí parar.
Acaricié su trasero, estaba color rojo, y desprendía calor. Fui a la mesita de noche por el frasco de vaselina, embarré mi dedo y lo introduje en su culo, él soltó un gemido.
Moví mi dedo en círculos, viéndolo contorsionar del placer, poco después metí el segundo, para hacer tijeras.
- Vic... por favor, te necesito. - dijo jadeante cuando agregué el tercero.
Saqué mis dedos para acomodarme tras de él, llené mi verga con vaselina y la puse en su entrada, él solo empezó a empujar hacia atrás.
Metí centímetro a centímetro toda mi longitud, escuchándolo gemir y contorsionando de gusto. Cuando lo tuve todo dentro, tome sus caderas para sacarlo casi por completo y embestir con fuerza.
No creí durar mucho, en cada embestida sentí el calor de sus nalgas en mi cadera, además de la presión y escuchar los gemidos de ambos. Fue demasiado, masturbe a Kellin rápidamente, en cuanto lo sentí llegar, me corrí dentro suyo.
Fue un orgasmo genial, como cuando tanto placer te nubla la vista, tuve que salir de inmediato y acostarme para no desmayarme.
Kellin se acostó a mi lado, respirando con dificultad. Se abrazó a mi, y yo rodee su cuello, dándole un beso en la frente.
- Carajo, eso fue... - empezó. - Te amo.
- Yo también te amo, Kells.



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