Harry estaba en su tienda en Hogsmeade, ocupado detrás del mostrador, organizando algunos de los objetos mágicos que había inventado. El sonido del timbre de la puerta lo hizo mirar hacia la entrada, y vio a un niño que entraba tímidamente.
El niño parecía un poco nervioso, pero Harry le dedicó una sonrisa amigable. "¡Hola! ¿En qué puedo ayudarte?"
El niño titubeó por un momento antes de responder. "Estaba paseando por el pueblo y vi la tienda. Me preguntaba si tienes algo interesante aquí."
Harry notó que algo no encajaba del todo. El niño, claramente era demasiado joven para asistir a Hogwarts y no se veía un adulto a la vista. Pero lo que le parecía más inusual era que el niño no lo miraba, sus ojos estaban fijos en el suelo.
Harry se agachó para estar a la altura del niño y le preguntó con suavidad, "¿Estás seguro de que estás bien? No has mirado a ningún objeto mágico ni me has mirado a los ojos."
El niño levantó la mirada por un instante, y Harry pudo ver que sus ojos eran rojos. Harry observó los ojos rojos del niño y solo podía pensar en Voldemort. O más bien Tom Riddle, el niño parecía una copia del señor oscuro. La voz triste del niño saco a Harry de sus pensamientos.
"La gente se asusta de mis ojos rojos." Luego, con un suspiro, añadió, "Me gustaría encontrar un regalo especial para mi padre. Es un hombre que tiene de todo, y no sé qué darle."
Harry sintió compasión por el niño y su situación única. Le ofreció una sonrisa amable y dijo, "No tienes por qué preocuparte por tus ojos, son únicos y hermosos. Y estoy seguro de que encontraremos algo perfecto para tu padre, algo que lo haga sentir especial."
Juntos, el niño y Harry exploraron la tienda en busca de un regalo especial. Harry pensó en cómo podía ayudar al niño a elegir algo que su padre apreciara, a pesar de tenerlo todo. Pronto encontraron un pequeño objeto mágico, un reloj que tenía la capacidad de mostrar momentos felices del pasado.
Harry le explicó al niño cómo funcionaba el reloj y cómo podía personalizarlo con momentos felices de su vida junto a su padre. El niño se iluminó de emoción y supo que era el regalo perfecto.
"Este reloj le recordará a tu padre todos los momentos felices que han compartido juntos. Es un regalo lleno de amor y recuerdos", le dijo Harry al niño.
El niño agradeció a Harry por su ayuda y por encontrar un regalo tan significativo. "¡Gracias, señor! Mi papá estará tan feliz."
Harry sonrió y se sintió satisfecho de haber podido ayudar al niño a encontrar un regalo especial para su padre. La mente de Harry no dejaba de pensar Voldemort, en este mundo aun no hizo aparición aparte de susurros.
El niño, mientras examinaba el objeto mágico, de repente murmuró: "Makarios."
Harry quedó perplejo por el comentario del niño y preguntó con curiosidad: "¿Qué?"
"Mi nombre, Makarios." Explicó el pequeño ojirrojo.
Harry sonrió con dulzura. "Un placer Makarios, yo me llamo Harry."
Harry observó a Makarios y luego, con amabilidad, le preguntó: "Makarios, ¿Dónde están tus padres? Eres muy pequeño para venir solo, a menos que estés acompañado por algún adulto o niñera. ¿Es un regalo sorpresa para tu padre?"
Makarios pareció un poco incómodo con la pregunta y bajó la mirada antes de responder: "No tengo madre ni niñera, señor. Solo estoy yo. No quiero que mi padre sepa del regalo. Así que salí sólo."
Comprendiendo la situación, Harry decidió ofrecer su ayuda y dijo: "No te preocupes, Makarios. No te dejaré solo. Vamos juntos a llevar el regalo a tu padre. ¿Dónde vive él?"
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El ascenso del Fénix
Fan-FictionUniverso paralelo de Harry Potter ¿Cómo le sentará la paternidad a Lord Voldemort? "La vida de Harry Potter, el niño que sobrevivió, había sido una serie de aventuras y desafíos en el mundo mágico. Pero, en un giro inesperado del destino, Harry enco...
