Los tonos anaranjados y rojizos en el cielo me reciben una tarde de septiembre.
El sonido tan relajante de las olas, la arena granulada en mis pies, la brisa humectante de un perfecto atardecer, me hacen sentir verdaderamente en casa.
Esa escena frente a mis ojos siendo acogida por mis recuerdos.
Extiendo una manta algo rasgada por la sal y me tumbo sobre ella, libro en mano, como si el mar pudiera curarme.
Ahí en ese pequeño santuario de sueños e inspiraciones, pierdo la noción de una vida demasiado real, de sentimientos no correspondidos, lesiones mentales y rutinas demandantes.
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Solo respira
PoesíaHay heridas que no se ven pero sangran todos los días. Hay amores que no se olvidan, solo se transforman en palabras. Y hay sentimientos tan intensos que solo encuentran escape entre versos. Este libro no es solo una colección de capítulos. Es un co...
