¿En qué instante dejé que ese nudo invisible se atara a mi garganta,
dejándome sin aire,
sin voz,
sin coraje para decir lo que arde en mi interior?
¿En qué punto ese miedo sigiloso comenzó a frenarme,
como si hablar con firmeza
fuera un delito
y mis argumentos
no valieran lo suficiente
como para ser escuchados?
Ahora todo se siente ajeno.
La vida, mi voz, incluso mi reflejo.
Como si la realidad me hubiera dejado atrás sin siquiera detenerse a mirar.
Tal vez sería buena con las máquinas del tiempo.
No para arreglar el pasado,
sino para decirme a mí misma:
habla, respira, no te traiciones.
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Solo respira
PuisiHay heridas que no se ven pero sangran todos los días. Hay amores que no se olvidan, solo se transforman en palabras. Y hay sentimientos tan intensos que solo encuentran escape entre versos. Este libro no es solo una colección de capítulos. Es un co...
