Mis ojos estaban cubiertos
por la tela de la perfección;
no te quería en unión.
Caminé sin perdón,
callando el eco de tu desamor.
A lo lejos gritabas, y los tapones en mis oídos fueron crueles testigos,
de tus llamados perdidos.
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Solo respira
PuisiHay heridas que no se ven pero sangran todos los días. Hay amores que no se olvidan, solo se transforman en palabras. Y hay sentimientos tan intensos que solo encuentran escape entre versos. Este libro no es solo una colección de capítulos. Es un co...
