Te confié
mis pensamientos
más suaves,
l
a tibieza de mi casa
y el lenguaje
de mis silencios.
Fuiste llamado mi refugio,
la delicada firma
en el papel de mis días.
Solías reír con esa luz fácil,
como si nunca fueras a apagarte.
Y ahora,
que me dejaste
en la orilla del vacío,
que caminaste
sobre los cristales
de mi voz sin mirar atrás.
Solo pido una cosa:
no finjas que aún me recuerdas
cuando ya has quemado las cartas.
Dime por qué rasgaste el pergamino
donde bordabas en letras doradas,
el nombre que yo creía eterno.
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Solo respira
PoetryHay heridas que no se ven pero sangran todos los días. Hay amores que no se olvidan, solo se transforman en palabras. Y hay sentimientos tan intensos que solo encuentran escape entre versos. Este libro no es solo una colección de capítulos. Es un co...
