Han pasado cuatro años desde que Kyouka se unió a la Agencia de Detectives, y, en todo ese tiempo, ha logrado darse cuenta que hay algo que le gusta más que los conejos y el tofu cocido.
Atsushi Nakajima ha estado con ella incluso en sus peores mome...
• Esta historia no incumple ninguna de las reglas de esta plataforma. • Los personajes Atsushi Nakajima y Kyouka Izumi son mayores de edad. • Kyouka tiene 18 años y Atsushi 22, así que no hay nada que reprochar al respecto. • Capitulo único y un poco corto. • Si no eres fan de esta "pareja" pasa de largo, punto. • Si eres fan del shipp, gracias de antemano por apoyar.
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Mi nombre es Kyouka Izumi... Tengo dieciocho años. Desde que tengo uso de razón me han gustado los conejos y el tofu...
O al menos solo esas eran las dos únicas cosas que gustaban, hasta que me di cuenta desde hace mucho tiempo que me gusta algo más:
Me gusta él...
Mi luz; Atsushi Nakajima.
Eso dije: Atsushi Nakajima me gusta... O tal vez es algo más fuerte que eso.
Al principio pensé que lo que sentía por él era agradecimiento por todo lo que hizo por mí desde que me rescató de la Port Mafia. Así que en vista de eso, decidí enfocarme a verlo solo como al hermano mayor que nunca tuve.
—¿Cómo puedes saber que lo quieres como a un hermano si nunca tuviste alguno?. —Me cuestionó Naomi cierto día, mientras estábamos charlando en la cafetería Uzumaki.
Ella tenía razón, especialmente porque no le había podido evitar expresar mi molestia cuando le contaba como, cierto día, vi que Atsushi recibía un beso en la mejilla por parte de esa chica pelirroja, llamada Lucy y que trabaja como mesera.
—A ti te gusta Atsushi. —Me dijo Naomi sin rodeos—. Y no me extrañaría que sea así, después de todo, él y tú han pasado muchas cosas juntos. Tanto buenas como malas.
Es cierto.
Hemos pasado tantas cosas... La mayoría de ellas las atesoro como las más felices de mi vida.
Nunca olvidaré cuando tuvimos nuestra "cita". El como Atsushi se desvivió por mí para darme lo que según yo era el último día de mi existencia...
La deliciosa crepa que compartimos y todos los lugares que recorrimos juntos ese día.
Él me rescató muchas veces y yo también quería hacerlo aunque eso significara dar mi propia vida a cambio de la suya. Cómo aquella vez que intenté estrellar el avión de carga, en el cual yo estaba encadenada, contra el Moby Dick para evitar que destruyera la ciudad de Yokohama.
Lo único que lamentaba de todo eso era no poder verlo nunca más.
De no poder ver otra vez su linda sonrisa tan sincera y pura. Sus hermosos ojos llenos de brillo y esperanza. Esos ojos que me inundaron de luz desde que me ví en ellos la primera vez.