Parecía mentira que ya cinco años habían pasado desde esas festividades. El décimo segundo cumpleaños del ya no tan pequeño Sherlock se acercaba, pero desafortunadamente no sería capaz de celebrarlo junto a su mejor amigo. Su padre había decidido pasar las vacaciones de verano fuera de la ciudad, en una estancia que la familia poseía en un pueblo algo alejado de la urbanidad londinense y de su ajetreado ritmo de vida.
- Te veré al término del verano, Liam. Procura no extrañarme demasiado, ¿Sí? –El tiempo sólo había acentuado la personalidad orgullosa del pelinegro, aunque a William no parecía importarle. Era un perfecto contraste para sí mismo.
- No lo haré. Creo que soy perfectamente capaz de pasar un verano sin ti, Sherly. –Respondió divertido y le dedicó una sonrisa. La verdad es que sí se extrañarían, pero ninguno de los dos admitiría qué tanto.
Cuando el carruaje estuvo rebosante de maletas fue que el trío se despidió. Los tres chicos se abrazaron cálidamente antes de que la familia Holmes abandonara Londres por lo que serían un par de meses, hasta finales de agosto. A medida que el sonido de los cascos se desvanecía, William no pudo evitar sentir una ligera pesadez en el pecho. Lo atribuía completamente a que después de pasar tanto tiempo juntos y de prácticamente adaptar su vida al otro, era normal sentir que algo faltaba cuando uno de ellos se alejaba aunque fuera algo temporal. En el fondo esperaba no ser el único que se sentía de esa manera.
Las semanas transcurrían con normalidad en la estancia. Los hermanos casi no recordaban la última vez que vieron un sol tan brillante como el de aquel pueblo pintoresco y rural. Las tardes eran cálidas, cosa que en su hogar no pasaba muy a menudo. Sherlock disfrutaba de este cambio lo más que podía, pero a menudo se encontraba pensando en su amigo; se preguntaba qué estaría haciendo en su ausencia. Lo imaginaba leyendo un libro bajo un árbol en plena tarde, o resolviendo problemas matemáticos complicados hasta altas horas de la noche. Algo que le sorprendió es que con frecuencia se hallaba cuestionándose a sí mismo si Liam podría ser capaz de conocer a alguien más y formar un lazo durante este periodo. Esto no debería causarle tanta molestia en primer lugar, siendo que sólo eran amigos cercanos y William era libre de salir y compartir con quien quisiera. Aún así, mentiría si dijera que la idea en realidad le agradaba. A la mayoría les parecería absurdo pensar que alguien podría ser capaz de extrañar algo cuando se encontraban rodeados de vistas tan bellas. Sin duda, aquel era un lugar hermoso, lejos de la rutina y el bullicio la ciudad, pero a Sherlock poco le importaba. Se dijo a sí mismo que la próxima vez que visitara aquella villa, lo haría con el rubio a su lado.
En Londres, Louis estaba más que feliz de poder compartir un tiempo a solas con su hermano sin Sherlock alrededor. Ya se había acostumbrado a su personalidad vivaz y despreocupada, y siendo sincero lo apreciaba bastante, pero de vez en cuando extrañaba la época en la que William y él sólo se tenían a ellos mismos para confiar y hacerle frente al mundo. Había veces en las que se sentía desplazado, pero sabía que hacerle saber eso a su hermano implicaría que él intentaría distanciarse del pelinegro, y eso le dolería profundamente. Conocía tan bien a Will, que aunque este no se lo expresara, sabía muy bien el enorme cariño que este sentía por Sherlock, y no quería arrebatarle la cosa que más le hacía feliz. Sólo esperaba que algún día él mismo pudiera encontrar a alguien más con quién construir un vínculo tan fuerte como el que ellos compartían.
William, por su parte, no era totalmente ajeno a cómo se sentía el menor, por lo que trataba de incluirlo lo más que podía. Ciertas veces se había debatido si poner algo de distancia entre ellos y Sherlock sería algo saludable, pero cada vez que estaba junto a él le era difícil tomar enserio esa posibilidad. Él era capaz de sacar su mejor lado, y las más bellas sonrisas estaban reservadas para cuando estaban juntos. Era algo inevitable; ni siquiera el amor hacia su hermano podría hacerle renunciar a una sensación tan agradable.
Faltaban pocos días para que los Holmes al fin regresaran. Sherlock se dedicaba a pasear por última vez por los campos, disfrutando de las hermosas vistas. No se consideraba una persona muy sensible, pero la paz que transmitía aquel lugar resultaba inmersiva.
- Te ves feliz, Sherly. ¿Disfrutas de las vacaciones? –La repentina voz de su hermano lo sobresaltó. Volvió su vista hacia él, que le sonreía observando a su vez la escena frente a ellos. Los árboles se levantaban de entre la hierba, que ya había empezado a opacarse debido al cambio de estación. El viento mecía sus ramas ligeramente, haciendo que sus últimos frutos se desprendieran y cayeran al suelo. El menor le devolvió la sonrisa, asintiendo a su pregunta.
- Este lugar es hermoso. Me encantaría que él pudiera verlo. –Dijo sin pensar demasiado. Mycroft volteó a verlo; sabía perfectamente a quién se refería. Él comprendía toda la situación, conocía la respuesta a la interrogante que Sherlock no se atrevía a preguntar: ¿qué le sucedía? ¿qué significaba esa sensación que se apoderaba de él cada vez que el carmesí aparecía en sus pensamientos? A pesar de saber, no revelaría nada. Dejaría que las cosas se desenvolviesen entre ellos por sí solas, de ser posible. Pero se prometió que estaría ahí para él si el camino hacia esta resolución se volvía tempestuoso. Mycroft atrajo al menor en un abrazo, tan cálido como el mismo verano. Él lo amaba como solo un hermano mayor puede hacerlo. Sherlock no se apartó; siempre le había gustado sentirse protegido por él, desde que era un niño. Ambos comprendían que el tiempo seguía su curso, pero a pesar de ello siempre estarían ahí para el otro. Siempre había sido así, y no había razón para que fuera diferente.
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A Sudden Meeting || Sherliam/YnM
FanficWilliam encuentra a un pequeño niño que estaba huyendo desesperado de unos hombres en los barrios bajos de Londres. Decide ayudarlo y llevarlo a su pequeño refugio donde habitan él y su hermano menor, mientras descubre cómo llegó a esa zona de la ci...