Marzo 22.
p.o.v Mackenzie Marks.
Me encontraba sentada a un lado de ____, quien llevaba toda la noche y parte de la mañana en la misma posición, misma posición que venía tomando desde hace un par de días, la habitación estaba envuelta en un silencio pesado, solo interrumpido por el suave crujido de la nieve al golpear la ventana.
Afuera, el mundo parecía distante, ajeno a su notable lucha interna, ella estaba allí, pero no del todo, sus ojos, los que solían estar llenos de vida y alegría, ahora eran dos pozos oscuros que parecían mirar más allá de este mundo.
Aunque las heridas físicas habían sanado, las emocionales tal parecía seguían abiertas, siguiendo causándole dolor y confusión, me acerqué lentamente, sintiendo la preocupación aumentar en mi pecho.
Lentamente me senté frente a ella, tomando su helada mano entre las mías, buscando desesperadamente algún signo de reconocimiento en su mirada perdida, ahora ni siquiera movió su mano ante mi elevada temperatura como solía hacerlo.
-¿Me escuchas?- susurré, sabiendo que las palabras podrían caer en oídos sordos.
Su respuesta fue apenas un susurro, un murmullo débil que apenas lograba escapar de sus labios, parecía tan distante, tan lejana de todo lo que solía ser, un escalofrío recorrió mi espina dorsal mientras enfrentaba la realidad de que mi amiga se estaba desvaneciendo ante mis ojos.
Pero no podía rendirme, no podía dejarla sola en este abismo de desesperación, por ello me levanté y solté su mano, mirando ahora la nieve caer a través de la ventana, no sabía por qué habíamos huído de Forks.
No entendía por qué ____ me lo había pedido antes de transformarse, aquí estábamos completamente solas y a la deriva, nadie nos podría ayudar o escuchar, solamente éramos las dos, y en estos momentos, y como algo que jamás antes me atrevería a decir, la peor combinación posible.
Miré nuevamente a mi castaña amiga, sus ojos antes cafés y ahora rojos, eran acompañados de su expresión triste y agotada, aún cuando ella no podía agotarse en lo más mínimo, habían pasado casi seis días desde que llegamos aquí y... no parecíamos volver en ningún momento.
-____...- susurré con suavidad, asintió apenas con la cabeza, dando a entender que continuara, y eso hice -Tenemos que regresar- afirmé, ella me miró entonces con miedo.
-No- afirmó mientras dirigía su vista hacia la ventana una vez más.
-____...- susurré mientras me estiraba, dispuesta a tomar su mano, ella se alejó con suma rapidez que llegó al otro extremo de la habitación en un segundo, estampándose contra la pared, supe así que no sabía como controlarse del todo aún -Sam puede ayudarte- ella negó rápidamente.
-Nadie puede Mack...- susurró ella -Será mejor que tú regreses- al instante me levanté de mi lugar, dispuesta a negarme -Yo no puedo... mucho menos si ellos... ya regresaron- dí unos pasos hacia ella con cautela.
-Tenemos que regresar... no puedo permitir que sigas así, mucho menos que continúes sumiéndote en esta tristeza...- negué mientras me detenía enfrente de ella -Necesitamos volver, estaremos con Embry, Emily, Paul, Sam y Jared, como siempre, ¿Sí?- bajó la mirada sin saber qué decir.
Me acerqué un poco más a ella, extendiendo una mano con cautela hacia su hombro, sentí su cuerpo tenso, algo ahora normal por la dureza de su piel, pero la sentía como si estuviera atrapada en una lucha interna entre la desesperación y el deseo de encontrar una salida.
ESTÁS LEYENDO
𝘛𝘪𝘨𝘩𝘵𝘳𝘰𝘱𝘦 (𝘑𝘢𝘴𝘱𝘦𝘳 𝘏𝘢𝘭𝘦).
Fantasy____ Pelletier se muda a Forks debido a unos problemas que se presentan en su vida. Ahí conoce a nuevas personas, quienes le dan un giro inesperado a su vida.
