Era evidente que Manjiro ya no soportaba a Haruchiyo. Shinichiro tampoco lo hacía, a esas alturas.
Desde que ambos niños se habían conocido, Haru desarrolló una extraña y obsesiva fijación hacia él. El primer día que Manjiro tuvo que pasar junto a él por el celo de Wakasa, Haru se había empecinado en "cuidarlo": le cedía sus postres y sus juguetes, le enseñaba sus libros de cuentos, le palmeaba la cabeza cuando lloraba, incluso intentó cederle su chupón ya usado previamente.
Takeomi lo tomó con demasiado sosiego, incluso regodeándose de que su sobrino desde una edad tan tierna ya estaba ejerciendo de donjuán con un futuro omega.
A Shinichiro no le hizo ninguna gracia.
—Hablo en serio, Takeomi. Si Haruchiyo no aleja sus manos melosas de mi hijo, lo tomaré y me iré.
Wakasa le dio un codazo nada disimulado, pero que poco repercutió en el mal humor del alfa. Para más peso, Takeomi se burló riéndose en voz alta.
—No seas dramático, hombre. Es solo el instinto fluyendo libremente. Déjalos ser.
En ese momento los tres estaban jugando juntos en el suelo de la sala. Shinichiro, Wakasa y Benkei eligieron la tarde de un domingo para reunirse a almorzar y beber un poco; aunque al final se descartó lo último por la presencia de los menores.
Haru estaba sentado junto a Manjiro quién hacia chocar violentamente dos de las muñecas de Senju, simulando una feroz batalla que era vitoreada por la niña. Él se había dedicado a tomar mechoncitos del cabello rubio de Manjiro y peinarlos con un cepillo para muñecas, a pesar de que varias veces su portador se volteó para apartarlo; Haru seguía volviendo como un boomerang en automático.
Ambos niños ya tenían tres años cumplidos. Senju los secundaba apenas estando cerca de alcanzar los dos años. Se habían vuelto amigos desde el día en que Takeomi los obligó a convivir sólo para distraer a Manjiro de la lejanía de su papá. A Senju le gustaba jugar con él, todo el ritmo vertiginoso que implicaba una cita de juegos con Manjiro; ella realmente amaba correr entre tropezones tras él y participar en sus juegos. A Manjiro, por su parte, le gustaba el atrevimiento de la niña. A pesar de que había llorado la primera vez que interactuaron, resultó ser tan enérgica como él y disfrutaban jugar juntos a lo que sea.
—¡Ya no me toques! —se volteó con fiereza para espetar justo a la cara de Haru. Luego reanudó su juego con Senju como si nada.
Pero, sin importar cuanta renuencia Manjiro mostrara, Haru seguía tras él; y Manjiro detestaba eso. Obviamente Shinichiro estaba de lado de su hijo y lo detestó junto a él.
—Ya se hizo tarde. Tenemos asuntos que atender. —Wakasa creyó conveniente la hora para intervenir, ya que Shinichiro no lucía nada contento con que no se respetaran los deseos de su hijo y, aún más, que Takeomi se mofe de ello. Tomó la mano del niño para levantarlo como iniciativa.
—¿Tan pronto? —Takeomi inquirió, mirando al omega con una ceja alzada—. Deja que Shinichiro lo decida, no deberías hablar por él.
Ese alfa sabía la manera exacta de pinchar en los nervios de Wakasa. Le tenía cierta aversión que se molestaba en ocultar para no generar pleitos con su novio.
—Sí, de hecho, sí tenemos cosas que hacer —Shin concordó—. Manjiro y yo iremos de compras. Wakasa tiene asuntos pendientes con Benkei.
Los domingos ya no solía abrir el taller. En su lugar, lo dedicaba a pequeñas diligencias domésticas que involucraran pasar tiempo con su hijo o su novio; o simplemente alguna salida familiar. Sea como sea, eran días dedicados plenamente a su familia.
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Omega Sustituto | ShinWaka
FanfictionWakasa es un omega que acaba de perder a su bebé. Shinichiro es un alfa con un bebé recién nacido, abandonado por su papá omega. El bebé de Shinichiro necesita de Wakasa para sobrevivir y quizá Wakasa necesite de ambos también.
