Manjiro se había ido de casa hacía dos meses, y esa fue la última vez que lo vio.
No había vuelto al gimnasio a entrenar, ni tampoco había llamado a casa todavía. Wakasa no quería llegar al extremo de sorprenderlo en la guardería y probablemente provocar una escena innecesariamente llamativa, por mucho que se haya sentido tentado a hacerlo. Las negociaciones tampoco habían ido bien, si traducía las expresiones derrotadas de Shinichiro cada vez que regresaba de un nuevo intento de querer llegar a un acuerdo con Yoshio. Sin embargo, Shinichiro al menos logró que el niño quisiera verlo después de un mes. Wakasa ni eso había logrado. Y eso lo estaba matando.
Las primeras semanas fueron un infierno. Wakasa no podía con la abrumante sensación de pérdida que se metía bajo su piel y raspaba en sus arterias con latigazos. Fue demasiado, demasiado para digerir, y lo peor fue que ni siquiera había terminado con la partida de Manjiro: por un momento creyó que incluso perdería a Shinichiro. Las cosas con él se tensaron luego de esa noche. Shinichiro se mostraba más rígido, ajeno a cualquier movimiento fuera de su taller, como si las tormentosas emociones de ese día hubieran arrasado con las demás y dejaran su mente en estado catatónico, como si ahora viviera en automático.
Wakasa lo confrontó una noche, después de una silenciosa e incómoda cena que apenas y fue tocada. Una temblorosa sugerencia salió de sus temerosos labios: no podemos seguir así, había dicho; aunque quizá estaba hablando más por sí mismo. Yo no puedo seguir así, trataba de decirle, pero lo enmascaró arrastrando a Shinichiro consigo.
—¿Y qué sugieres? —le espetó el alfa sin siquiera voltearse a mirarlo directamente. Wakasa solo tuvo tres segundos para responder, y fue imposible formular cualquier sílaba con Shinichiro mirándolo así de reojo—. Exacto. No hay nada qué hacer —dictaminó.
—¡Claro que no, aún podemos hacer algo! —exclamó con desespero—. Aún debe haber algo. Un abogado, ir a juicio, podemos...
—No involucraré a mi hijo en un maldito juicio, Wakasa. No es justo para él —le respondió con la exasperación destilando de cada sílaba arrancada con cólera de su lengua.
—Está bien, pero aun así debe haber algo que...
—¡No hay nada, Wakasa! —su grito le interrumpió—. ¡¿Crees que no he pasado todas estas noches en vela pensando qué carajos puedo hacer?! ¡No puedo llegar a nada, porque simplemente NO HAY NADA!
Wakasa se encogió en su lugar, dejando que Shinichiro le acuchillara la nuca con la verdad que no estaba dispuesto a aceptar.
—Mientras Manjiro no quiera vernos, no hay nada que podamos hacer. —Inevitablemente la voz se le rompió, y sus manos buscaron su boca para sofocar un sollozo, que culminó con un resoplido húmedo—. No puedo obligarlo a estar con nosotros, no puedo obligarlo a que nos quiera de nuevo.
Pero, Manjiro nos quiere. Sí nos quiere. Siempre nos ha querido. Quiso replicar, quiso gritarle a Shinichiro con el volumen y las veces necesarias para que lo entendiera, porque era una verdad para Wakasa; pero después de semanas de ser alejados por él, esa verdad se estaba viendo distorsionada, y ya no tenía la misma seguridad para proferirla delante de Shinichiro.
—Voy a traerlo de vuelta. —Intentó sonar seguro, pero sus palabras escaparon tan temblorosas y suplicantes, como si él mismo tratara de convencerse también—. Te lo prometo. Lo traeré de vuelta.
—¡ANTES ME HABÍAS PROMETIDO QUE NO ME LO QUITARÍAN! —gritó tan fuerte y con tanta rabia que Wakasa se sobresaltó en su lugar e involuntariamente sus dedos se tensaron, listos en defensa.
Él nunca había permitido antes que ningún alfa le gritara bajo ninguna circunstancia. Siempre fue un omega conflictivo y temido, dispuesto a arrancarle los huevos a cualquier alfa que osara intentar imponerse a él. Alguna vez se metió en muchas peleas por oponerse a alfas arrogantes y vanidosos, muchas veces defendió la integridad de su cuerpo de degenerados, y siempre buscaba preservar sus ideales sin importar quién intentara contradecirlo.
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Omega Sustituto | ShinWaka
FanfictionWakasa es un omega que acaba de perder a su bebé. Shinichiro es un alfa con un bebé recién nacido, abandonado por su papá omega. El bebé de Shinichiro necesita de Wakasa para sobrevivir y quizá Wakasa necesite de ambos también.
