Capitulo XXXIII

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Narra Fabián:

Pasaron varias semanas después de ese día y durante todo ese tiempo el estado de Daniel empeoró.

Daniel lloraba a mares todos los días y se encerraba en su habitación.

No salía para nada y su apetito era inexistente.

Perdía peso cada vez más y hacerlo comer era estresante.

A la hora de comer casi siempre escupía la comida, pero era fácil hacerlo comer, con una sola mano era más que suficiente para hacerlo masticar y tragar la comida.

Algunas veces me gritaba y se ponía violento pero no era tan malo, no es como si sus golpes me pudieran hacer algo.

A veces me arrepiento de todo, ese no es el Daniel que yo quería para mi pero me preguntaba algo...

Quería saber que tan capaz era de dañar a alguien tanto física como emocionalmente.

Me estaba artando de Daniel, era tan impredecible, aveces se dejaba acariciar y aveces era la persona más inestable, incluso más que yo y eso me molestaba.

Me gustaba abrazarlo mientras dormía, ahí podía hacerle lo que yo quisiera.

Nunca despertaba, será por las pastillas que lo hacía tomar.

Cuando estaba dormido podía estar con el sin molestarme.

Lo abrazaba y besaba todo lo que quería, le decía al oido todo lo que quería hacer con él y todo lo que le tenia planeado.

Cargaba su ligero cuerpo en mis brazos y lo llevaba a todas partes, lo bañaba delicadamente y de vez en cuando lo sacaba fuera de la casa para llevarlo al médico.

O bueno, al médico familiar, ese médico que era exclusivamente para miembros de mi familia.

Podía ver tristeza en sus ojos cada vez que llevaba a Daniel con el para que lo examinará.

Era gracioso ver su cara y entiendo, ¿a quien le gustaría guardar información sobre el paradero de un desaparecido sabiendo todo lo que esta viviendo?

A nadie.

Mi deseo sexual ya no era tan grande desde ese día, fue tan bueno la última vez que por esta vez no me habían dado ganas de mas.

Satisfacía esas pocas ganas besándolo o tocando su cuerpo tan suave.

Algunas veces lo escuchaba hablar mientras dormía, mencionaba a Jacob o aveces lloraba, ¿tan mal había sido?

Que importa, ya había cumplido mi objetivo, ahora Daniel me tiene a mi y tiene que aprender a amarme.

Después de que Daniel se quedara dormido me acosté a su lado y lo abrace con bastante fuerza mientras lo recostaba en mi pecho, era una sensación tan cálida.

Acariciaba su cabello y daba pequeños besos en su cabeza y sin darme cuenta me había quedado dormido.

Me despertaron unos forcejeos y al abrir mis ojos pude ver a Daniel intentando separarse de mi.

Lo solté y rápidamente se levantó de la cama con lágrimas en sus ojos.

Fabian: ¿Porque lloras?

No recibí respuesta de Daniel y lo vi alejarse poco a poco mientras se dirigia a la puerta, esto empezaba a molestarme.

Me levante de la cama y tome a Daniel de la muñeca empujandolo al suelo, su cara cambió de triste a una de preocupación y empezó a ocultar su rostro de mi.

Fabian: No se que mierda te pasa.

Fabian: Te había dicho que no me gusta que me ignoraras y creí lo habías entendido porque habías dejado de hacerlo pero lo estás haciendo de nuevo.

Un gran sueño (BL)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora