Cap. 7 Reencuentro.

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Era una noche liberadora, pues luego de un día agotador de estudios y trabajo, uno a veces solo quiere desestresarse. O al menos esa era la idea de ambos castaños.

En aquella fiesta Spreen parecía que estaba con la intención de opacar las fiestas de los demás, pues se había lucido con aquel lugar que consiguió; bastante grande como para perderse, las únicas luces que sobresalían eran las de la bola que soltaba diversos colores, desde la entrada podían apreciar los shots de bienvenida (que realmente ya se habían acabado), había piscina (lo cual era extraño con el aire que hacía) y unas grandes mesas donde varios estaban jugando una variedad de juegos.

Eso no era todo lo que parecía prometer aquella fiesta, pues el ambiente estaba en su máximo esplendor, las personas bailaban mientras la música estaba a tope, había personas dando shots directamente de la botella, en la piscina no se sabe cómo o cuando pero se encontraba llena de espuma y había un show cerca de esta, pues andaban cargando a las personas (por pies y manos) para después aventarlas a la alberca, la mayoría ya se encontraba con la ropa empapada sin embargo parecían bastante alegres.

No sé consideraba tan tarde como para que la mayoría ya estuviera hasta el culo, claro que tampoco se hizo de esperar los que veían el momento perfecto para aquello también se volviera un motel.

Los tres principales, habían optado por ir cada quien por su parte, más que nada para evitar algún acontecimiento incómodo, no obstante, mientras eso pasaba, había un azabache él que aún no llegaba por una situación en particular...

—¡Tubbo!, no puedes seguir llorando y quererle marcarle minutos después. —Trataba de quitarle el celular.

—¡Estoy molesto!, solo quiero mandarlo a la mierda. —Se aferraba a su celular así como a su misma mentira.

—No me lo tomes a mal, pero estás bien pinche pedo wey — seguía tratando de evitar que el chico concretará su acción.

Había presentido que era una emergencia no emergencia, es decir, cuando Tubbo le hablaba en excusa de emergencia cuando la realidad era que solía exagerar, sin embargo no parecía ser el caso pues resultó ser una emergencia y tampoco esperaba que estuviera tan devastado.

—Llora o enojate pero solo haz una. —Solo quería algo de paz pero ahí seguía tratando de consolar a su amigo por una supuesta infidelidad.

—Callate si no te saco a patadas de mi casa.

—Es que tú también wey, ya sabes cómo es el pinche pendejo aquel. — intento acercarse para consolarle pero el contrario se alejo de forma hostil.

—Ora, ¿Para que me hablaste si no me dejas ayudarte? —se fue a sentar en la cama una vez vio que Tubbo parecía distraído como para ya no prestarle atención al celular.

—Es tu culpa por hablar tanta mierda de Fred —se cruzó de brazos.

Mientras Tubbo se encontraba hecho bola contra la pared de su habitación, con el corazón roto y actuando como caprichudo a causa del exceso de alcohol, el azabache solo esperaba que su mensaje con su insuficiencia de datos les llegara a sus novios.

—No es mi culpa que el caiga tan mal, de haber sabido le hablo a Fit.

Y no tardó en volverse a poner en pie en cuanto vio a Tubbo con el celular nuevamente amenazando con marcarle a su ex.

[...]

Roier se encontraba desde hace unos quince minutos, se había tomado su tiempo para llegar pues tenía entendido que su novio iba hacer una parada antes de llegar y de cierta forma le hacía ilusión llegar a la par por no decir "juntos", pero conforme caminaba dudaba encontrarlo fácil.

Línea delgada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora