Cap. 10 (Final)

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A veces era solo cuestión de tiempo para darte cuenta que realmente no odias a una persona que llegaste a amar, el cariño persiste y al menos en esta ocasión Roier logro ver un cambio significativo respecto a Cellbit. Al principio el azabache quería meter más mano, pero Roier solo iba aceptar aquello del de mechón, cosa que no tuvo que pedir de forma directa. Pasaban los días donde Cellbit seguía tratando de conquistar nuevamente a Roier.

—Siento que ya me perdonaste, admitelo, solo quieres molestarme — soltó Cellbit en un largo suspiro.

Roier se incorporo en la silla. En esos momentos se encontraban fuera de casa, una linda cita de tres donde Quackity fue el que habia propuesto aquella idea.

—Es que tú también, ¿Quién te manda a ser tan culero? —decia Quackity mientras tomaba de su Coca-Cola.

—Haste pendejo, ¿Quienes son los que están planeando a irse a vivir juntos? ¿Y así no quieres que me enoje? —se cruzó de brazos mientras veía al de ojos claros de forma despectiva.

—Pero si te dijimos que te fueras con nosotros —refutó.

Roier mostró su mayor expresión de indignación.

—Aparte ya llevamos varios meses saliendo, ¿Por qué desconfías? -continúo hablando Cellbit, está vez más tranquilo.

—¿Que me crees?, no soy de los que se baja a la primera por los chescos.

Cellbit apoyo su mano sobre la cabeza, estaba más que abatido y a nada de irse al no saber más que decir. Quackity noto eso, a lo cual no pudo aguantar más la risa y explotó con una carcajada, la cual se le termino contajeando a Roier.

El de ojos claros no entendía que estaba pasando, a este punto no sabía si indignarse o irse de la forma mas dramatica posible.

Al final no paso ninguna de las dos, Roier hablo antes de que Cellbit saliera de su trance de confusión.

—Bromita —dijo Roier.

—¿Qué? —mas confundido no podía estar.

—Tienes razón, solo queria molestarte—le sonrió—,ya lo había hablado con Quackity, si me voy a ir con ustedes.

—¿Y?

—Como chingas Quackity, y bueno.—Miro a Cellbit.—Si, si voy a salir con ustedes.

En ese momento Cellbit no podía con su felicidad, incluso se llegó a sentir aliviado, realmente agradecía aquella segunda oportunidad y estaba determinado a algo: superarse así mismo cada día.

[...]

Los días de la mudanza se habían vuelto extensos y muy tediosos, sin embargo lograron organizarse de tal forma que no les pesara tanto teniendo en cuenta que cada uno tenía sus ocupaciones aparte.

Su círculo social claro que ya estaba al tanto de toda aquella situación, y pese a que estaban al tanto, los chicos no se presentaban tan seguido a las fiestas o reuniones, lo cual no tenía nada que ver con los prejuicios que hubiese, si no que Roier si había desarrollado cierto miedo luego de haber estado en el hospital a causa de las bebidas de dudosa procedencia. Claro que el no lo demostraba de forma directa, pese a eso sus dos novios si se habían percatado de aquella situación en particular, por lo cual optaban por hacer planes a otros lugares o quedarse en casa.

También habían estado en proyectos y exámenes, por lo cual las salidas de cierta forma habían disminuido (otra razón por la cual desde un inicio habían querido irse a vivir juntos). A lo cual está mañana despertaban de una forma peculiar a lo que suele ser costumbre para ellos, era fin de semana y Quackity agradecía eso.

Línea delgada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora