Cap. 4 Quackity

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El azabache se encontraba viendo el blanco techo, tan concentrado en aquel que hasta se le había olvidado el cansancio de aquel día.

Tenía tanto en la cabeza que se sentía tan confuso, pues era la primera vez que daba a entender su interés sin embargo no pensaba que todo terminaría en algo tan incómodo.

¿Era justo seguir con eso?

Pues aún podía tomar la opción de terminar su relación de amistad con ambos, aún estaba a tiempo de evitar que aquellos sentimientos siguieran invadiendo su ser y si lo hacía ahora, era más fácil de superar.

¿Pero realmente quería eso?

Aún podía recordar aquel día que el castaño le aceptó su salida a los tacos, dónde resultó que ambos tenían intereses en común. Dónde los videojuegos eran el punto de su plática.

—Deberiamos jugar un día de estos, yo tengo varios juegos en mi consola — decía entusiasmado el azabache.

—Pues hoy, pasame tu cuenta y jugamos algo.

Recuerda como el castaño le había comentado que al día siguiente debía levantarse temprano e incluso que en su carrera, la cual era psicología, debía de entregar un proyecto. Claro que luego de saberlo se sintió culpable, pese a eso, el castaño no pareció quejarse.

Bastante lindo para su gusto.

Por otra parte no podía olvidar a Cellbit, aquel chico que cada que podía lo invitaba a él a comer o a una cafetería hablar ya sea quince minutos, aquel chico tenía un días más ocupados que los suyos y pese a eso siempre procuraba verlo.

Con el de mechón reconocía que pese a tener gustos tan diferentes se llevaban bastante bien, Cellbit era el tipo de persona que te soltaba temas sobre casos policiales e incluso te contaba de temas interesantes sobre su carrera de criminología. Debía admitir que tener una plática con él, era saber algo nuevo, y podía durar horas escuchándolo.

Digamos que la tenía difícil, si es que al menos tenía la sensata idea de elegir a uno.

Y pese a que apenas le caía el golpe de conciencia, decidió ignorar aquello de momento.

Esa noche termino por solo olvidar el tema, aún estaba ocupado con sus tareas y pese a que hoy en su trabajo no había estado tan pesado, se sentía con demasiada flojera como para empezar aquellos pendientes. 

[...]

Era un nuevo día, y ya había pasado otra semana desde aquel incómodo ambiente que se había hecho. Para ese punto ya no había visto a Cellbit o a Roier compartir un mismo espacio, y claro que el no pensaba intervenir en aquello, prefería no afrontar eso, de momento.

Aunque claro, también podía decidir no darle muchas vueltas al asunto, total, no era obligatorio que sus dos amigos se llevarán bien. Pese a ese aún tenía aquella espina que debía encontrar una manera de solucionar, ya que había caído en cuenta que realmente no podía alejarse de ninguno de los dos. No quería ser una mierda o jugar con los sentimientos de ellos, pero no sé la ponían fácil.

Ese día en especial se encontraba ensayando con su rommie, si bien el no era dedicado del todo a la música, siempre iba a los ensayos cuando Wilbur lo citaba. Aunque bueno, ahora que vivía momentáneamente con este, ya no le era tan pesado ayudarlo con sus ensayos.

Se encontraba tocando la guitarra electrica, como antes se mencionaba no era algo que hiciera todos los días, a lo cual se encontraba demaciado emocionado tocando. Puede que se debería a que la nueva canción que estaba componiendo su amigo, era nada más que de amor.

—Te noto diferente — menciono el castaño.

—Me compré un nuevo gorro, ¿te gusta? — le sonrió.

—Te noto más tonto de lo normal — apunto.

El azabache dejo la guitarra de lado por un momento, y quedó pensativo, no sabía a qué punto intentaba llegar Wilbur.

—No entiendo, y como sea, opino que la canción es buena.

Se dispuso a tomar su celular que estaba sobre una mesilla, pues desde que habían empezado noto como su pantalla prendía y se apagaba a cada rato.

—Me gusta saber eso, ya que te quería proponer que tocaras con nosotros.

Quackity dejo su celular a medio teclear, pues no pudo evitar lanzar una mirada de incredulidad.

—Ya que puede que nuestro guitarrista no se presente, y pues no podemos cambiar el día la presentación porque eso ya no depende de nosotros. — siguió Wilbur — ¿Así que podrías hacernos ese favor?

El azabache se sintió aliviado, por un momento pensó que le estaba diciendo que se uniera a la banda y pese a que no le parecía tampoco mala idea, realmente no era algo que quisiera en ese momento.

—Claro, ¿Aunque está bien que lo reemplace yo?, no soy tan bueno.

—¿Que dices?, si no te dedicas a la música es simplemente porque no quieres.

El menor pensó que estaba exagerando, pero lo dejo pasar de momento, que de vez en cuando le suban el ego, no se va morir.

—Como digas, — en eso se le ocurrió algo — oye, ¿puedo invitar a alguien?

Y esas simples palabras hicieron que Wilbur por fin conectará su punto.

—¡Lo sabía! Te gusta alguien. — alardeó.

No era de meterse mucho en la vida de los demás, pero mierda, sin duda le encantaba molestar a su querido amigo.

—Lo cual me lastima, pensé que lo de nosotros era especial — dramatizó mientras se acercaba a su amigo y lo abrazaba por los hombros.

Aquello solo lo había hecho para ver con quién se mensajeaba, grata fue su sorpresa al ver que en su chat general parecía tener dos chats con mensajes un tanto comprometedores.

—¿Dos? — se sorprendió — vaya, no pensé que fueras así Big q.

—Aún no me he decidido.

—¿Y por qué no los dos? — le sugirió.

—¿Eso no me haría una zorra? — se alejo de Wilbur para tomar asiento en uno de los banquillos de la sala.

—No idiota, que les digas a los dos que si quieren estar en una relación todos juntos.

Y ahí en dónde Quackity pareció tener una salida ante aquella situación. No sonaba para nada mala idea.

Ahora tenía una misión: declararles su amor en la presentación.

Ya luego convencería a Wilbur para que cantarán algo relacionado a sus dos amados.

Por fin ya no se sentía tan culpable por tener sentimientos a dos personas, aunque aún había un pequeño problemas... Y ese era que ellos aceptarán, pues aún no olvidaba que ellos se odiaban entre si o al menos sabe que no se llevan bien.

¿Tal vez deba intervenir al fin de cuentas?

Ahora se sentía un tanto nervioso de como es que fuera a salir aquella situación.

Continúa...

[...]

Demaciado corto para mí gusto, pero bueno .-.

Línea delgada Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora