Capitulo 11

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El peliverde asintió con la cabeza, dejándose guiar por el caballero escarlata y el pelinegro hacia un lugar más seguro para tener una conversación. Aun se encontraba en Shock, llegaron a la casa donde estaba Shoto, los demás se habían ido hace unos días a Celestria para investigar si es Dabi quien está de todo esto.

Al llegar el caballero guio al peliverde al sillón donde se sentó y el tomo asiento frente a él

–¿Kats? – Pregunto Shoto sorprendido– ¿Qué sucedió?

Kats ignoro al bicolor, Izuku enfoco por primera vez su mirada en el pelinegro y en otro individuo

–¿Sero? ¿Todoroki? – pregunto atónito el peliverde

–Han, ¿Qué paso? – pregunto Todoroki ignorando al menor presente y notando que que Kats no le respondía.

–No estamos seguros, Sho, solo sabemos que Saki y Bakugo están en Celestria

Ignorando a los mayores Kats se arrodillo frente al peliverde – Izuku, mi nombre real es Bakugo Katsuki soy el rey de los dragones de la ciudad de Draconia, nosotros venimos de otro mundo llamado Celestria, estamos aquí para poder buscar respuestas y ayuda de ciertas personas para despertar a nuestras parejas que cayeron en un hechizo que provoco que durmieran.

- ¿Rey de los dragones? ¿Otro mundo llamado Celestria? ¿Hechizos que afectan a sus parejas? - preguntó Izuku

-Kats, ¿Por qué le revelas la verdad?, lo vamos a poner en peligro - intervino Shoto, preocupado.

Bakugo suspiró, mirando a Izuku con seriedad. – Ya está involucrado en esto, necesita saber lo que está pasando.

- Entonces, ¿me estás diciendo que eres, no, que ustedes tres son de otro mundo?

- Somos de un mundo llamado Celestria, y estamos aquí para salvar a nuestras parejas y detener a quien sea que esté detrás de este hechizo que ha afectado.

Izuku parecía abrumado por toda la información. - Pero ¿cómo es posible? ¿Cómo llegaron aquí?

-Bueno, eso es un poco complicado de explicar. Kats aprendió a dominar los hechizos dimensionales así que abrió un portal y por el entramos -explicó Sero.

-Kats, deberías intervenir, esto podría ser peligroso -insistió Shoto, mirando preocupado a Bakugo.

-No voy a mentirle a Izuku, Shoto. Él necesita saber lo que está pasando y estar preparado para lo que viene, pues irá con nosotros-respondió Bakugo.

Izuku procesaba lentamente toda la información, tratando de comprender la situación en la que se encontraba. -Entonces, ¿qué hacemos ahora?

-Ahora vamos a ir a Celestria para reunirnos con Saki y Bakugo, no te podemos dejar aquí solo sin protección nuestro enemigo ya dejo en claro que te quiere, primero cuando intento secuestrarte hace meses y ahora al intentar llevarte por el portal – Respondió Kats.

Mientras ellos se preparaban para abrir el portal a Celestria, Bakugo y Saki estaban muy cerca de Draconia.

-Solaris, vamos primero a mi escondite – habló Saki, el dragón hizo un especie de gruñido y modifico su trayectoria

- ¿Por qué cambiamos de dirección? – preguntó molesto el cenizo

Saki resoplo – Porque no te pueden ver, si los ancianos o cualquiera que no sean Toru o Toshinori te ve, sabrían que algo anda mal, principalmente porque tú no eres el Katsuki de aquí – respondió – necesito disfrazarte un poco para pasar desapercibido y en teoría yo tampoco debería de haber regresado pronto.

Bakugo frunció el ceño, pero asintió, comprendiendo la lógica detrás de la decisión de Saki. - ¿Cómo planeas hacer eso?

-Sencillo nada que algunas telas, unas hiervas aromáticas y un poco de magia no puedan resolver -respondió Saki con una sonrisa misteriosa.

A Bakugo no le agradaba la idea, pero tampoco tenía muchas opciones, decidió confiar en esa extra que parecía realmente saber cosas de ese mundo. Llegaron a una cabaña que estaba muy bien escondida en la maleza del lugar, parecía abandonado, Saki descendió de Solaris y se dirigió hacia la cabaña, seguida de cerca por Bakugo.

Saki rebuscó entre los armarios y cajones, buscando telas la mayoría eran demasiado llamativas y buscaba algo más sobrio para que pasara desapercibido, hasta que recordó la capa de viaje del príncipe, era una hermosa pieza en tonalidades verdosas, ya estaba algo desgastada, pero funcionaria.

Buscó luego en el armario donde se veían varias flores y plantas secas, y comenzó a seleccionar algunas para comenzar a preparar la mezcla aromática que necesitaba para darle un aroma a su compañero. Mientras tanto, Bakugo observaba con curiosidad, sin entender del todo qué estaba sucediendo.

- ¿Qué estás haciendo ahora? -preguntó, con el ceño fruncido.

Saki le lanzó una mirada antes de responderle. - Estoy preparando una mezcla de hierbas aromáticas para crear tu aroma. Es importante que pasemos desapercibidos en Draconia.

Bakugo asintió, comenzando a comprender. - ¿Crear un aroma? ¿Y cómo funciona eso?

-Bueno, supongo que a estas alturas puedes sentir una fragancia en mí, ¿no?, como te dije aquí los omegas y alfas cuentan con un aroma único, necesito crear algo para ti que sea algo fuerte pero que no llame la atención, te quiero hacer pasar por un alfa.

Bakugo asintió. - Entiendo. Entonces, ¿qué necesitas que haga?

- Ponte esto. Es una capa viaje, cubre también con ella tu cabeza. Te ayudará a camuflarte mejor, espero que aun haya restos de magia que oculten tu cabello cuando te cubras la cabeza.

Bakugo se colocó la capa, ajustándola correctamente, su cabello cambio a una tonalidad castaña oscura. Estaba observando a su alrededor, el lugar se veía muy tranquilo y no parecía un lugar donde las personas solían venir.

-Este lugar no parece ser muy visitado – comentó observando la maleza a su alrededor

-Así es, esta cabaña es mi refugio personal. La construí hace algunos años como un lugar seguro para retirarme cuando necesito estar sola. No mucha gente sabe de su existencia, y eso es lo que la hace perfecta para nuestro propósito en este momento - explicó Saki mientras continuaba preparando la mezcla de hierbas.

- ¿Cómo aprendiste a hacer todo esto? -preguntó Bakugo, intrigado por las habilidades de Saki.

-Digamos que juntarme con las hechiceras de diaconía me ayudo un poco a esto. Una de ellas es muy querida para mí y ha sido mi maestra.

-Bien, ahora necesito que te pongas esto. -Le entregó un pequeño frasco con la mezcla. -Aplícalo en la muñeca, detrás de las orejas, en el cuello y un poco en la ropa. Eso debería ser suficiente para que tu aroma sea perceptible pero no demasiado llamativo.

El frasco tenía un olor a eucalipto, vainilla y pino, era un aroma agradable ligeramente fuerte pero simple. Bakugo siguió las instrucciones de Saki, aplicando la mezcla en los lugares indicados.

-Bien ahora vámonos – comentó tomando el brazo de Bakugo para salir del refugio, Solaris estaba en su forma normal esperándolos, al salir vio extrañado al cenizo, se acercó para olfatearlo y le lanzo su aliento lo que hizo molestarlo

-Oye que crees que haces lagartija gigante con alas – amenazo comenzando a soltar chispas

Solaris soltó un gruñido divertido y retrocedió un poco, como si estuviera riendo. Saki intercedió rápidamente.

-Bueno parece que ya tienes la aprobación de solaris – comentó intentando no reírse – vamos Bakugo, Solaris hay que ir con Toru.

Ambos montaron nuevamente al dragón y emprendieron el vuelo a Draconia. Llegaron por una de las entradas, Solaris descendió y luego de que los dos se bajaran se transformó en el pequeño dragón que ahora iba sobre la cabeza de Bakugo.

Saki estaba intentando no reírse de la actitud de su mimado dragón y el ceño fruncido de Bakugo que no le agradaba mucho lo que el dragón estaba haciendo – Creo que le caes bien – agrego – vamos

Siguieron con cautela hasta llegar a una cueva que tenía una entrada muy extraña parecía una cortina con unos extraños brillos.

- ¿Qué es esto? – Pregunto curioso

-Son las barreras mágicas de Toru. Solo permite el paso a quienes ella reconoce - explicó Saki mientras se acercaba a la entrada. – tal vez no te agrade la idea, pero necesitaras entrelazar tu mano con la mía para que puedas pasar. Si entrelazas tus manos con las mias la magia detectará que eres amigo y no te repelerá.

Bakugo frunció el ceño, claramente disgustado por la idea de tener que entrelazar su mano con la de Saki, pero sabía que no tenía otra opción si quería pasar. Respiró hondo y extendió su mano hacia la de ella, entrelazando sus dedos con los de Saki.

-Vez no están difícil ser así de vez en cuando, principalmente con cierto chico – comentó divertida.

Dentro de los pensamientos de Saki, estaba disfrutando torturar al egocéntrico Bakugo que le había hecho la vida imposible a Izuku durante tantos años, lástima que el peliverde no está ahí para disfrutarlo.

Avanzaron a la barrera mágica que brillo con mayor intensidad mientras se abría para darles paso una vez dentro ambos se soltaron de manera casi inmediata.

-Vamos sígueme – comentó divertida

Saki guió a Bakugo a través de los pasillos de la cueva hasta llegar a una amplia sala donde estaban reunidos Toru y Toshinori mientras veían unos pergaminos. Ambos levantaron la mirada al escuchar los pasos y ver llegar a Saki y a alguien desconocido para ellos.

-¿Saki? – pregunto Toshinori – Pero, ¿Cómo? Tu hermano te mando de regreso.

-No, de hecho, es algo peor – contesto ella y señaló a Bakugo – nos atacaron en el otro mundo y quien nos atacó abrió un portal enviándonos aquí.

-Toru, señor Yagi, les presento a Bakugo Katsuki del otro mundo.

Cambiando el destinoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora