Extra. 3

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Jisoo Pov's

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Jisoo Pov's

Estaba dolida. Dolida y muy sorprendida.

¿Cómo supo Rosé que yo estaba aquí?, ¿Acaso ella...? No, por supuesto que no.

Rosé no puede ver, es ciega... ¿Verdad?

¡Ahg! Todo era tan confuso... Y esa chica...

Esa chica con cachetes de mandu viene a culparme a mí, ¡A mí!, ¡Yo soy la última persona en el mundo que querría hacerle algo a ella!, i¿Cómo puede pensar tan siquiera que quiero dañarla?!

Desde el día en el que la conocí... Rosé siempre fue especial para mí.

Ella no lo sabe, pero siempre causó una fuerte impresión sobre mí.

Sus hermosas mejillas de ardillita —no tan grandes a comparación de esa chica—, eran muy lindas. Dan ganas de morderlas y besarlas. Su cabello también era muy lindo, aunque extrañamente siempre lo llevaba recogido en unas trenzas o coletas. Su piel era muy suave, y lo supe el mismo día que nos conocimos, cuando le di de mis galletas y tuve que tomar su mano para guiarla hasta el paquete. Jamás había visto sus ojos, debido a que siempre llevaba esas gafas oscuras... Supongo que, como la mayoría de personas que no pueden ver, le daban seguridad o algo por el estilo. No lo sé, no es como que hubiese conocido de cerca a alguien más con esa discapacidad.

Y justo el primer día, cuando la vi sonreír y contar sus chistes malos... Fue inevitable caer

ante ella.

No pude admitirlo. No quería hacerlo. Y no era por su discapacidad, sino porque había caído tan rápido por ella que me asustaba.

Jamás me había pasado algo así.

Los días después seguimos encontrándonos en ese mismo parque, en la misma banca, a la misma hora. Ninguna lo había dicho, pero parecía que habíamos hecho una promesa silenciosa para hacerlo.

Todo iba tan bien. Nos divertíamos tanto. Nos reíamos juntas. Nos conocíamos mejor. Yo me enamoraba cada vez más.. Hasta ese día.

Había decidido que llevaría a una de mis amigas más cercanas, Seulgi, para que la conociera. Le había contado tanto sobre Rosé que ella estaba entusiasmada por conocerla. Sin embargo, Rosé se atrasó un poco, por lo que optamos por hablar de nuestras cosas. El tiempo pasaba y cuando pensé que no iba a llegar, escuchamos un ruido tras nosotras y nos volteamos a ver qué era.

Era ella.

Estaba ahí, tirada sobre el césped, a su lado había algunas flores y una extraña tarjeta, pero las tomó de inmediato en cuanto se levantó. Me sorprendió no verla en el sendero peatonal, y peor aún, sin su bastón. La saludé e intenté hablarle, pero solo respondía cortante y negaba.

Sabía que algo le pasaba, e intenté hablarle, pero ella solo salió corriendo junto a Hank sin dejarme decir ni una sola palabra más.

Desde ese momento todo cambió.

Eyes / ChaesooDonde viven las historias. Descúbrelo ahora