Ahora, la cámara de Axel tendría la evidencia documentada. Estaba tan fría. Parecía solo un maniquí carnoso grotesco. No había manera correcta de verla. Solo quedaba descubrir el misterio de su identidad y su enigmático final.
Al salir del sótano, Julieta estaba en la cocina junto a Doña Cata. Preparaban té negro. Mariana sintió sus miradas de sobre ella. Un sentimiento de amenaza comenzó a hornearse dentro de ella. Su primer sospechoso era Javi, pero ahora no estaba segura. De pronto todos eran sospechosos y nadie era de confianza.
Víctor llamó a Pato, le invitó al jacuzzi con Perla, Lorena y Gio.
Pato sorprendido y emocionado, miró a Mariana diciendo, "lo siento" y se fue a cambiar. Mariana acompañó a Javi a su recamara para platicar.
Julieta apareció sin hacer ruido ofreciéndole su té a Mariana y Javi. Después de darle el primer sorbo, ambos lo escupen de lo salado que sabía.—Sabe espantoso.
—Es para alejar a la muerte. Tiene flor de jazmín, Jamaica, jengibre y sal de grano con gusanos...
—No lo bebas Javi, es una tontería. No le des a nadie más. Los vas a asustar con esas cosas.
—No es broma, te protegerá y alejará a la señora del rebozo negro.
—Déjanos solos Julieta, gracias.Javi siguió tomando su té con más temor que asco. Mariana tomo la taza de Axel y la tiró por la ventana. Le pidió a Axel salir para poder hablar en privado. Cerró la puerta y tomaron asiento.
—¿Puedes dejar tu arma de lado? Por favor.
— No está cargada...
—Claro. Tú la conocías. A la chica...
—No realmente. Era un regalo. Pero Axel me dejó en claro que era una pésima idea.
—¿Qué regalo le ibas a dar a Víctor?
—Ella. Tenía lindas tetas.
— Estaba escondida en el baño de tu cuarto ¿Verdad?
—Sabía que Lorena se iba a enojar mucho y no quería que se hiciera un escandalo por mi culpa.
—Ya es tarde. Apareció en el jardín de las amapolas sin la cabeza. Cuéntame qué pasó.
—Se enojó Axel porque le llevé una prosti a su hermanastro. Lorena casi me descubre, pero llegaste tú con Julieta y me la quitaron de encima. Luego fui con Axel. Me dijo que no le iba a gustar a Víctor y la chingada... ella estaba fumando en el baño. Pero como ya le había pagado, me la cogí de igual manera... Pero no la maté. Ella se fue y yo seguí bebiendo con ustedes.
—¿A qué hora se fue?— Seguramente como a las 11 pm. Le dije que se podía regresar en el autobús. Pero después de que me la di, ya no supe de ella. Se perdió en la fiesta. Me quedé con todos hasta que tu primo se fue a dormir con Gio, yo me vine al cuarto y en la mañana vi que Axel se quedó dormido en la sala, seguramente de borracho. Pobrecito.
—Ajá... y ¿Por qué te fuiste tan temprano en la mañana?
—Mi abuela se rompió la cadera, porque uno de sus perros la tumbó. Son perros grandes y tengo que ir a pasearlos por la mañana, sino, se cagan en la casa. Como ella no puede, pensé, me voy a la fiesta y en la mañana me voy a darle su medicamento, el desayuno y por los perros. No pensé que regresando habría un lío.
—¿No escuchaste nada? ¿No viste a nadie salir corriendo? o sospechoso...
—No, nada. ¡Yo no soy ningún asesino! Solo intento sobrevivir en este mundo.
—¿Me puedes decir por qué llevas un arma?
—Tengo un trabajo difícil. Qué te puedo decir...
—Mira Javi, yo tengo motivos para creer que no mientes, pero tu presencia aquí, con el arma, complica las cosas.
—Te juro por mi abuela que yo no la maté...Mientras Doña Cata regaba las flores de la entrada principal, Mariana se encontró a Lorena en traje de baño, mirándose en el espejo. Mariana la miró, algo en su comportamiento resultaba sospechoso. Evitaba la mirada de los demás, su manera casi obsesiva en la que buscaba verse perfectamente bella, como si tratara de ocultar algo más que sus imperfecciones. Pensaba que quizás, las imperfecciones de Lorena, no eran físicas, sino algo más profundo.
—¿Qué tanto me miras? ¿Eres lesbiana?
—Perdón. No quise incomodar... Quería preguntarte algo.
—¿En qué te puedo ayudar?
— ¿Por qué cuando encontramos el cadáver, fuiste la última en llegar? ¿Qué estabas haciendo?
—¿Me estas acusando? Ahora juegas a la detective...
—No estoy acusándote, solamente señalo que mientras todos estábamos reunidos, tú estabas dormida.
—Exacto. Eso mismo hacía. Estaba dormida... Ayer alguien trató de abrirme el cuarto y me asusté mucho. No podía dormir por miedo de que volvieran a abrir la puerta mientras todos estaban drogados y borrachos y yo aquí sola.
—¿Viste quién era quiso entro a tu cuarto?
—No. Estaba ebria y todo oscuro. Pero lo que me daba mucho miedo, era que sentía mucho frío y sentía que había algo debajo de mi cama. Ni ganas tenía de bajarme a investigar.

ESTÁS LEYENDO
Cadáver en las amapolas
Mystery / ThrillerA la mañana siguiente de una fiesta en una hacienda lujosa de Jalisco, México, un grupo de jovenes son testigos del cadáver de una misteriosa mujer que fue dejada en el gran jardín de amapolas. La ama de llaves les advirtió de una aterradora leyend...