La luz del sol se filtraba a través de las cortinas de la vieja hacienda, iluminando el desorden dejado por la fiesta de la noche anterior.
Perla lucía impecable desde temprano. Quería subir a buscar a Víctor y despertarlo con un beso, ya que su idea era llegar para el desayuno, pero todos seguían dormidos, a excepción de Mariana, Axel y Gio.
Gio nervioso le dijo a Perla:—Eh... No. Víctor ha de seguir dormido. Déjalo descansar. —dijo Gio, forzando una sonrisa. — De hecho, deberías ver toda la hacienda y dar un paseo por los jardines. ¿Ya viste las amapolas? Es un lugar hermoso a esta hora de la mañana.
Perla lo miró dudosa por un instante, pero asintió. Pero con la condición de que la acompañara. Gio asintió, aunque su corazón latía con fuerza. Juntos, caminaron en silencio por los pasillos oscuros y luego salieron al aire fresco de la mañana. El jardín de amapolas estaba hermoso, como un mar rojo y dorado. Gio no había prestado mucha atención a esa belleza, hasta ahora. Mientras caminaban en el jardín, Perla sentía que algo andaba terriblemente mal.
De repente, Perla se detuvo en seco, en shock. Gio se acercó con cautela. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, su estómago dio un vuelco. Era una mujer, pero su cabeza no estaba a la vista. Perla gritó. Un grito muy profundo de verdadero terror.
Axel salió inmediato y la vio con sus propios ojos.
Mariana bajó después con Pato en ropa interior.
Luego Víctor bajó descalzo y sin camisa y Julieta después llegó cubriéndose solamente con una toalla. Al verla, Perla miró a Julieta de pies a cabeza. Los celos iban creciendo dentro de ella.Axel entro por una sábana blanca y cubrió a la mujer. Pero en la parte del cuello, se empezaba a pintar de sangre.
— Tenemos que avisar a la policía — dijo Pato, con la voz temblorosa
— No, no puedes. Firmaste un contrato de confidencialidad. — Le recordó Víctor.
— ¿Dónde está Lorena? ¿A dónde fue Javi? —Preguntaba Mariana.
— Fue con su abuela para ver a sus perros. Pero va a regresar. — dijo Axel.Lorena era llamada por todos, pero no respondía. Tocaban su puerta, pero ella no respondía. Víctor propuso abrir la puerta a la fuerza, hasta que escucharon a Doña Cata llegar por la puerta. Su grito llenó a la casa y cuando bajaron, vieron a Doña Cata rezar en el jardín de las amapolas. La anciana balbuceaba aterrada que eso era obra de la Dama del reboso negro.
Mariana fue al teléfono e intentó llamar a la policía. Gio se interpuso en su camino y no se lo permitió. Víctor no quería que su nombre o de los demás, estuvieran asemejados a un caso como ese. Le recordaron el contrato que ella accedió a firmar y lo cual le prohibía comentar sobre cualquier cosa dentro de la hacienda por los próximos dos días.
Julieta cortó la línea del teléfono y luego regresó a bañarse. Axel y Víctor movieron el cuerpo a un lugar donde nadie pudiera verlo. Pato le pidió a Mariana que se calmara.
Perla acomodó su maleta en el cuarto de Víctor.
Cuando Mariana volteó a ver a los demás, de pronto parecía que no había pasado nada.
Doña Cata incluso estaba preparando el desayuno.
Después de unos minutos, Lorena salió de su cuarto, se lavó los dientes y la cara, al bajar las escaleras todos estaban callados, la veían con miedo. Estaba apática, extrañada y no sabía porque la miraban. Se sentó a lado de todos y bebió un gran vaso de agua.
Estaban muy sospechosos y esto la ponía nerviosa.Perla le sobaba la espalda y daba besos a Víctor, asegurándose de que Lorena la viera.
Esto solamente le daba risa y lo ocultaba para no hacer enfadar a la novia de Víctor.
Así que Lorena solo se le quedaba viendo a Pato. Casi retándolo.
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Cadáver en las amapolas
Mystery / ThrillerA la mañana siguiente de una fiesta en una hacienda lujosa de Jalisco, México, un grupo de jovenes son testigos del cadáver de una misteriosa mujer que fue dejada en el gran jardín de amapolas. La ama de llaves les advirtió de una aterradora leyend...