No pude curarme del ayer, pero logré que mis heridas sanaran, irónicamente la cicatriz duele más que la herida misma.
Acepte ser parte de tu camino más no tú destino, acepte que le entregaras tu amor a alguien más aunque nadie te amara como yo; me aferré a un cristal roto y terminé lastimado.
Trato de hallar mis pedazos en los recuerdos contigo, deje que los reflectores me cegaran y cuando devolví la mirada ya no estabas allí; me quedé con tantas cosas por decirte, tantas que aún puedo escribirte.
