🔞Las huellas de mis besos.

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Le di una nalgada con fuerza, ella se retorcio en mis piernas.

--Debería dejarte así. Mojada y excitada para que aprendas.--le dije esta vez sólo pasando mi mano por su trasero.

Ella iba a responder,pero la tome del cabello.

--Decías algo mi vida?

--No.-jadeo.

--Bien. Quiero que te quites la ropa ahora.-- Dije arrojandola frente a mi.

Ella comenzó a desabotonar su blusa hasta liberar sus pechos, que atrapados en ese sostén me pedían a gritos que los liberará,pero eso sería más tarde. Pasó después a arrojar sus zapatos a un lado y bajar sus pantalones.

Estaba ahí, bajo la tenue luz de un cuarto de la base. Y parecía la misma Venus.

Me levanté con cuidado y le acomode el cabello detrás de su oreja. Tembló cuando deslize los tirantes del sostén y libere sus pechos. Los tome en mi mano, tenían el tamaño perfecto y el pezón rosado y erecto me volvió loco, así que sin más baje un poco para poder lamer,chupar y morder lo que hizo que soltara pequeños jadeos.

Baje dejando un camino de besos húmedos por su abdomen y me detuve antes de llegar a sus bragas.

La sostuvo con ambas manos,antes de que ella tomará de mi cabello y me acercará a su entrepierna.

El olor,penetró mi nariz y fue un incentivo para que rompiera esa estúpida tela y pudiera apreciar lo que me regalaba.

Grito cuando sintió mi lengua urgando en su interior y mi pulgar jugar con su sensible clitoris.
Sus piernas fallaron y estuvieron a punto de hacerla caer al suelo.

--Acuestate.--le ordene ella hizo lo que le pedí y sin más se acostó y abrió sus piernas para mi.

--Coronel!--Ese Rudy del otro lado de la puerta.

--Ahhh...--le tape la boca, no quería que nadie la escuchará más  que yo.

--Si...--Dije mientras continuaba jugando con su clítoris.

--Los ingleses llegan mañana a las seis en punto. Quieres que te despierte o...

--Si a las 5 estaría bien.--respondí hundiendo más mis dedos en ella. La sentí temblar.

--Okey. Descanse.

--Tu también.--Lo escuché irse y esa fue la señal para hacer de aquella mujer mi juguete toda la noche.

La senti irse poco antes de las cinco.

Que diablos pasa conmigo, había dejado las huellas de mis besos en otra recluta.

Había dejado las huellas de mis besos en otra mujer que no era mi esposa.






ALEJANDRO VARGAS ONE SHOT Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora