El restaurante al que fuimos era elegante sin ser pretencioso. Las luces eran cálidas, colgaban sobre cada mesa. El lugar era tranquilo, tuve la sensacion de que solian frecuentar este lugar cuando un mesero nos guio sin más despues de saludar.
Nos sentamos en una mesa junto a una pared de madera clara, con cojines grises y mesas negras de bordes redondeados, el lugar parecia estar estrategicamente colocado para evitar la mirada de curiosos.
Hoseok eligió el asiento frente a mí con naturalidad, mientras Yoongi se sentó a mi lado, en el extremo, como quien quiere mantenerse a una distancia prudente.
Desde el primer momento, Hoseok tomó el control de la conversación.
— ¿Sabías que en Japón hay restaurantes donde los gatos eligen tu comida? — preguntó animado mientras hojeaba el menú.
Parpadeé, sin saber si reír o fingir que eso era información cotidiana.
— ¿Cómo que los gatos...? — no terminé la frase cuando él ya se estaba riendo, como si la sola imagen fuera lo suficientemente divertida.
— ¡No me mires así! Te lo juro, lo vi en un video. El gato camina sobre la barra y elige tu plato — explicó haciendo un pequeño gesto con las manos como si imitara al gato caminando.
Me reí sin poder evitarlo. Hoseok tenía esa energía contagiosa, había algo tan natural en él, como si la incomodidad no existiera en su diccionario. Y, de alguna manera, eso me hizo sentir más cómoda también.
— ¿Y cómo sabés que no elige siempre lo mismo? — pregunté, tambien analizando el menu.
— ¡Ah, esa es la magia! Nunca sabés qué te va a tocar — respondió con entusiasmo.
Habíamos congeniado con tanta facilidad que ni parecía la primera vez que hablábamos tanto.
Mientras tanto, Yoongi apenas había dicho una palabra. Revisaba el menú con una ceja levantada. Ni siquiera parecía estar molesto, solo como si su atención estuviera en otra parte.
— ¿Y tú qué vas a pedir, sunbaenim? — pregunté girando un poco mi cuerpo hacia él, rompiendo su burbuja de silencio.
Él levantó la mirada hacia mí por un segundo, con esa expresión que no decía mucho.
— Bulgogi. Siempre lo pido aquí — respondió, volviendo a cerrar el menú sin más.
Asentí en silencio. Era claro que no estaba interesado en socializar. De todos modos, Hoseok siguió hablando por los dos.
Yoongi apenas soltó un par de "hmm" o pequeños comentarios que, aunque escasos, al menos demostraban que nos estaba escuchando.
Observándolo de reojo, noté cómo mantenía la mirada fija en su plato mientras comía, usando los palillos con movimientos tranquilos. Cada tanto alzaba la vista, no tanto para participar, sino más bien para escanear el entorno, como si fuera parte de su rutina mantenerse atento. Si bien hablaba más con Hoseok, pero no podía evitar ser consciente de cada gesto de Yoongi. Cada vez que su brazo se movía cerca del mío, cada vez que se apoyaba hacia atrás en la silla, cada mínimo roce con su presencia.
Cuando volvimos a la empresa, las luces del edificio ya no brillaban como más temprano. Las oficinas estaban casi vacías y en la recepción solo quedaba una persona medio dormida detrás del mostrador, con una taza de café apoyada entre las manos.
Hoseok seguía animado, aunque más tranquilo, hablando sobre una coreografía que estaba perfeccionando.
— Ahh, estuvo buena la cena. ¡Tenemos que repetirlo! — dijo girando hacia mí con una sonrisa sincera.
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Solo una Idol |Suga|
FanfictionElla quiere autenticidad, él prefiere el control. Ella ilumina cada lugar que pisa, él ha aprendido a vivir entre sombras. En un mundo donde las emociones se reprimen y la imagen lo es todo, ¿realmente se puede alcanzar a alguien que no está acostum...
