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No pude pegar un ojo en toda la noche, y no era precisamente por culpa del té que tomé en casa despues de la cena.

Cuando Nara llegó puntual, a las seis y media, para llevarme a mis clases de pilates, no estaba con el mejor humor posible. En la camioneta no dijo mucho, solo me dedicó una mirada que ya lo daba a entender todo.

—¿Tengo que programar una nueva cita con el psicólogo? Dijiste que dejarías de ir hasta que tengas un comeback —dijo mientras se acomodaba en el asiento delantero de la van.

—Y aún no tengo ese comeback —contesté, dando un sorbo al café que traía conmigo. El sabor a caramelo me revolvió el estómago, o tal vez fue la mezcla del insomnio con los nervios.

—Sonmin, es mi responsabilidad tu salud. Y si tu insomnio está volviendo, tengo que encargarme de ello —dijo, girándose un poco hacia mí con el ceño fruncido.

—No estoy de humor para retomar esta conversación —murmuré, poniendo un puchero mientras dejaba caer mi cabeza contra el respaldo—. Por favor, unnie... déjalo así. Lo solucionamos más adelante, ¿sí?

Nara suspiró, pero no insistió. Agradecí su silencio.

Fueron dos intensas horas de pilates. Me hicieron detenerme antes de tiempo, no porque me rindiera, sino porque el instructor consideró que ya había "pagado" por la cena de la noche anterior. Me reí un poco por dentro, aunque mis músculos me odiaban.

Para la hora del almuerzo, Nara me dejó comida lista en mi departamento. Me avisó que regresaría dentro de dos horas para ir a BigHit.
Apenas cerró la puerta tras de sí, llamé a Lucas para avisarle que me reuniría con el manager de BTS. Él estaba en SM ensayando, así que apenas cruzamos unas palabras rápidas.

Entonces me di una ducha helada. No por el calor, sino para intentar calmar mis nervios y relajar los músculos. Salí envuelta en la toalla, secándome el cabello con prisa mientras caminaba descalza por el departamento.

—¿Qué me pongo? —dije en voz alta, abriendo de golpe las puertas del guardarropa y dejando caer media pila de ropa sin darme cuenta.

Me senté frente al armario, mirando cada opción como si de ello dependiera mi carrera:

¿Algo formal? Me vería como una señora.
¿Algo informal? Me vería poco profesional.
¿Un traje? ¿Yo, que no tengo ni 25 años?

Mis manos temblaban y cada prenda que tomaba terminaba cayéndose de ellas.

Le estaba dando demasiadas vueltas a un asunto que no deberia de ser tan grande. Traté de no sobreanalizar cada ropa que tomaba, hasta que al final ya habia elegido lo que usaria.

—Bien

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—Bien... no puedo hacer más que esto —me dije a mí misma, mirándome en el espejo mientras acomodaba mi cabello suelto en ondas suaves, apenas despeinadas para parecer naturales.

Solo una Idol |Suga|Donde viven las historias. Descúbrelo ahora