—No, no me convence —me negué, cruzándome de brazos después de escuchar los primeros compases de la canción.
Nara, mi manager, me miró como si quisiera enterrarme viva ahí mismo.
—Aún no la escuchaste completa —dijo entre dientes, intentando mantener la calma.
—No me convence desde el comienzo, no lo hará por más que la escuche entera —miré directamente a Hwang Shi Woo sunbae, uno de los productores más reconocidos de la empresa—. Lo siento por hacerle perder el tiempo.
Él suspiró con resignación, aunque terminó asintiendo en silencio. Ya estaba acostumbrado a los desplantes de artistas, pero aun así se notaba ligeramente molesto.
—Mejor vámonos, tenemos que ir a una grabación en un programa de variedades —Nara se levantó del sofá, visiblemente cansada, y se inclinó con una reverencia rápida al productor—. Gracias por su trabajo.
Yo también me incliné, algo más profunda, y luego seguí a mi unnie fuera del edificio, caminando en silencio tras ella.
—No lo negaré y tampoco voy a mentirte —confesó en cuanto subimos a la camioneta—. Quiero estrangularte hasta dejarte inconsciente.
No era algo que no me hubiera dicho ya otras veces.
—Sabes que tendré que tirarla al piso si lo intenta —dijo Gayeol ajusshi, mi guardaespaldas desde el debut, sin levantar la vista del retrovisor. Nos puso en marcha al canal de television.
—Kang Ta, Kenzie, Yoo Young Jin, Jo Yoon Kyung, Lin Xin Ye... —a medida que Nara decía nombres, levantaba un dedo por cada uno—. Puedo seguir. Has rechazado a más de diez productores, y contando. A este ritmo, tu comeback será en 2022.
—¿Es mi culpa que ninguna canción me convenza? —pregunté, encogiéndome de hombros.
—Sí. Absolutamente sí —respondió sin dudar—. Te has vuelto vanidosa con los años. Incluso Lay te ofreció una canción y también lo rechazaste. Vas a sacarme canas de todos los colores, ¿lo sabes?
—Unnie, sabes que no es por vanidosa —dije, cruzándome de brazos mientras apoyaba la cabeza contra el respaldo del asiento—. Solo quiero lanzar algo con lo que realmente me sienta conectada... algo que haya escrito yo, preferentemente.
Nara me miró de reojo como si estuviera a punto de lanzarme su tablet por la cabeza.
Todo el camino hasta el programa Happy Together fue un constante sermón de parte de Nara. Cada tanto Gayeol soltaba un suspiro pesado, como si fuera el árbitro de una pelea que ya sabía quién ganaría.
Apenas llegamos, uno de los chicos del staff nos guió por los pasillos hasta el camerino asignado. La productora del programa me saludó con una sonrisa cálida y yo respondí con una reverencia educada, como siempre.
Nara me pasó la ropa que tenía que usar y, en cuanto me cambié, los estilistas entraron para preparar mi cabello y maquillaje.
—Ay, niña... ¿qué son estas ojeras? —exclamó el maquillista, levantando mi rostro con dos dedos, como si estuviera examinando un daño irreparable.
—No estás durmiendo bien —intervino Nara, cruzándose de brazos con ese tono que usaba cuando se sentía más madre que manager—. El médico me dijo que aún tenés las pastillas, ¿las estás tomando?
—Ne —respondí bajando la mirada—. Pero estos días no. Si las tomo, no escucho la alarma y me quedo dormida.
Nara resopló, pero no insistió.
—Voy a buscarte un café, no te muevas — dijo ella, saliendo casi al trote del camerino.
—Vas a matarla del estrés un día de estos —comentó Gayeol desde su rincón, apoyado contra la pared con los brazos cruzados.
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Solo una Idol |Suga|
FanficElla quiere autenticidad, él prefiere el control. Ella ilumina cada lugar que pisa, él ha aprendido a vivir entre sombras. En un mundo donde las emociones se reprimen y la imagen lo es todo, ¿realmente se puede alcanzar a alguien que no está acostum...
