Julia
5:00 am en punto, suena la alarma de mi despertador. Me estiro lo más que puedo para apagar la alarma de mi celular que se encuentra en el buró izquierdo de la cama. A penas puedo rozar el botón para desactivarla, ya que una red de piernitas y bracitos no me dejan mover. Mis hijos aún vienen a dormir conmigo a mi cama de vez en cuando, se pasan en la madrugada, llegan a hurtadillas tratando de hacer el menor ruido posible. Todas las veces me doy cuenta, aunque finjo que no lo hago y simplemente me dejo abrazar por ellos, una vez que se duermen, los tapo con las cobijas, pero es inútil, ya que a nos 15 minutos comienzan a patearla para quitársela de encima y finalmente termina en el suelo.
Con mucho cuidado muevo el bracito de Román que me abraza a la altura del pecho, después muevo la piernita de Luca que atraviesa mis piernas impidiendo mis movimientos. Una vez liberada, me voy a mi vestidor para cambiarme la pijama y ponerme la ropa deportiva que uso en el gimnasio. Hago toda mi rutina de limpieza y maquillaje, aunque no uso mucho, pero nunca falta el delineador, rímel y pinta labios. Acomodo en un chongo improvisado mis rizos rebeldes que tengo por cabello. Siempre me ha gustado traerlo largo, a veces ha llegado hasta la cintura, en mi último corte decidí que a media espalda estaba bien, aunque se lo que implica en cuidados y tiempo de peinado, pero es un precio que estoy dispuesta a pagar para mantener mi melena de chinos lo más que pueda.
Una vez lista, bajo a la cocina a preparar el desayuno y lunch de los niños, al cabo de unos minutos voy a despertarlos y prepararlos para llevarlos a la escuela. Cuando subo a la recamara ya están despiertos, ambos están sentados en la cama con sus cabellos despeinados y tallándose los ojitos todos somnolientos. Siempre me ha dado mucha ternura verlos así.
Para mi sorpresa, aún y con el sueño que se cargan, se acuerdan que hoy es mi cumpleaños. Me estiran sus bracitos para darme un gran abrazo.
-¡Feliz cumpleaños, mami! – Ambos me felicitan al mismo tiempo. Se cuelga a mi cuello con un abrazo súper apretado. Y me llenan la cara de besitos.
- Te tenemos unos regalos – Román es el primero en salir disparado a su habitación a buscar lo que sea que me vaya a regalar. Seguido de él va Luca. Traen algo escondido en sus espaldas. Al llegar me piden que cierre los ojos y nos lo abra hasta que me digan.
-Ya puedes abrirlos, mami. – Me indica Luca.
Al abrirlos me encuentro con un par de dibujos muy bonitos que colorearon ellos mismos. El de Luca es de muchos corazones de diferentes colores y en letras grandes dice "Te amo mamá", tiene una carita feliz grande y dice que soy yo. El de Román es una muñeca de cabello chino y largo, tomando de la mano a dos muñequitos pequeños, arriba de cada uno dice Luca, Mamá, Román. son los mejores regalos del mundo.
-¡Gracias corazones! ¡Pero que hermosos están! – Les doy muchos besitos y los vuelvo a abrazar. Estos momentos de paz y ternura entre ellos me llenan el corazón, y como sé que esta armonía va a durar muy poco, la aprovecho y gozo al máximo.
-Me encantaron mis regalos, al rato que regresen de la escuela seguimos festejando con helado ¿Les parece?
- ¡Siiiiiii!
-Yo quiero de chocolate– Se adelanta a pedir Luca
-Yo también – Pide Román
-No Román, tu pide otro sabor ¿Por qué siempre me copias? – Ya empezamos...
Entre peleas, prisas e intentos inútiles por tratar de negociar y mantener la paz se nos hace tarde para salir a la escuela. Salimos de casa y nos metemos corriendo a la camioneta, aviento las mochilas a donde caiga y quedan en alguna parte de la cajuela, el chiste es que no se me olvide nada y arrancamos. Manejo un poco más rápido de lo habitual para llegar más o menos a tiempo al colegio. Misión cumplida, a un minuto de que sierren la puerta entran mis pequeños. Ya con más calma tomo camino para el gimnasio, repasando mentalmente todo lo que tengo que hacer para la comida de la tarde. Hoy no iré a la oficina, me tomé el día. Sólo vengo al gimnasio para ver a mis amigos y partir el pastel tradicional de cada cumpleañero. Hoy me toca a mí.
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JULIA
RomanceJulia, una mujer de 38 años enfrascada en un rutina diaria muy aburrida y estresante, cosa común para una mujer divorciada y madre soltera. Afortunadamente, tiene un grupo de amigos que la obligan a salir de ese circulo vicioso y aburrido poniéndola...
