𝘐𝘴𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢.
Han pasado siete años desde la muerte de mi padre, doce años con una venganza inminente en marcha, doce años con un solo objetivo en mente, doce años en donde no daré mi brazo a torcer cuando llegué el momento indicado, doce años donde solo quiero extinguir a todo aquel que contenga el apellido Carozzi.
Me paseo por el pasillo del burdel que da lugar a un gran salón de luces rojas donde hombres y mujeres dan un espectáculo al público. Mis manos se deslizan por la fina baranda de aluminio para observar mejor.
Todo se trata de una escena sexual con obscenidades, morbo y sadismo incluido. Un escenario con más de diez personas todas encima de todas y mi socio el cual creía que me era leal se queda embelesado con el espectáculo mientras las cuatro putas encima de él les hacen lo que les ordena.
- Signora — volteo a ver a Rizzo, mi hombre más leal, le hago seña para que siga y se queda un paso detrás de mi — , En diez minutos partiremos, tal y como lo ordenó — asiento con la cabeza — . El señor Francesco esta en línea.
Me ofrece el móvil pero alzó mi mano en respuesta que no quiero escuchar a nadie en estos momentos. Tengo un asunto que resolver primero y quiero que mi mente siga centrada en eso.
- Informale que lo contactare pronto — miro al señor de cincuenta y tanto años que aún se mantiene de pie y leal a la organización siciliana —, Quiero que cierren cortinas — vuelvo la vista al show erótico — , La función ya culminó.
Agacha y sube la mirada y le otorgó el permiso de retirarse. Tomó camino a mi derecha donde se ubican las escaleras que da paso al escenario. Mis tacones hacen eco en la inmensa sala llamando la atención del hombre de cabello canoso que acomoda su diminuta verga en sus vaqueros beige.
Rizzo despeja el espacio mandando a las chicas fuera. Le hago una leve seña para que esperé en una de las esquinas del escenario.
- Marcelo — llamó al hombre que peina su cabello de lado — , Espero que el espectáculo haya sido de tu agrado.
- Todo que venga de ti es de mi agrado hermosa — contesta y disimulo la cara de asco que me produce este asqueroso ser — , Quería saber que posibilidad hay de que me lleve a una de tus muchachas.
- Dependiendo de cuánto estés dispuesto a pagar — paso por su lado sintiendo su mirada en mi culo — , Ya sea con tu lengua o con tu vida.
Frunce el ceño confundido mientras me siento en el gran mueble de terciopelo rojo a la vez que me cruzó de piernas.
- N... No entiendo — ríe nervioso — , ¿Qué quieres decir?
- Que espero que hayas disfrutado tu último día de vida — una sonrisa de medio lado se apodera de mi rostro cosa que lo hace retroceder — . Marcelo, Marcelo; en este mundo no hay algo que me puedan ocultar — me levanto del mueble —, Soy líder de la mafia siciliana y tengo oídos en todas partes Marcelo, se cuando alguien habla a mis espaldas y cuando alguien me traiciona.
Su frente ahora es un manto de sudor que cae por todo su rostro. Rizzo le ordena a dos hombres que lo tomen de los brazos y lo obligan a arrodillarse frente a mi.
- A las mentiras les gusta tener muchas caras Marcelo — tomó mi navaja negra deslizando suavemente el filo por su yugular — , Pero ninguna que se escape de mi.
- Te juro que me obligaron Isa...
Mi nombre queda a la mitad cuando rajo su cuello en un corte perfecto. Su sangre empieza a desbordarse y se lleva las manos al corte intentado hablar, Alzo la navaja hasta la altura de mis ojos y miro las gotas de sangre que se camufla con el negro.
Un charco de sangre toca mis tacones rojos y me acerco al cuerpo impulsandolo con el pie para dejarlo boca arriba, sus ojos están abiertos y su ropa manchada.
- Háganselo llegar a su familia — Le ordenó a mis hombres — , En una caja.
Camino y subo las escaleras que había bajado minutos atrás con mis hombres a dos pasos detrás de mi. Salgo del pasillo y Rizzo me pasa el móvil donde Francesco esta al otro lado de la línea.
- Isadora — habla y espero que diga lo que tiene que informarme —, Mariano Carozzi cayó en la trampa — me detengo a mitad de camino — Se encuentra en estos momentos en las calabozos de Messina.
Cuelga y la adrenalina se apodera de mi cuerpo. Las puertas de la 4×4 de abren a mi llegada y entró al interior ordenando inmediatamente que me lleven al Palacio.
- Eso significa que el infiltrado que pusiste en la organización de los Carozzi cumplió su misión — Termina de hablar.
- Cualquier negociación está completamente declinada — le hablo.
La ruedas deslizan en el pavimento antes de arrancar. Cada vez más cerca de lo estipulado, siempre un paso adelante de todo. Alessandro Carozzi me ha jodido la existencia muchas veces, espero que con este le quedé claro que conmigo ni la mismísima muerte se mete.
ESTÁS LEYENDO
Venganza Inminente.
ActionDos mafias, una palabra de venganza que cumplir. Isadora Mancini controla toda Sicilia a su antojo, pero su adversario más letal lidera toda Roma. Su primer encuentro los deja pensandose el uno al otro, pero... ¿Podrá el odio ser más grande que el d...
