𝘐𝘴𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢.
Los rayos del sol que se reflejan a través de las ventanas me obligan a abrir los ojos. Despierto en una habitación desconocida con un fuerte dolor de cabeza que me hace quejar del dolor.
Apartó las sabanas que cubren mi desnudez antes de sentarme en la orilla de la cama, ubico el baño colocándome de pie tambaleándome un poco .Voy directo a la ducha deslizando la puerta corrediza de vidrio, abro el grifo del agua y compruebo con la palma de mi mano que este en una temperatura adecuada antes de entrar.
Está decorado por dos paredes de mármol gris mientras la otra queda sustituida por un espejo de cuerpo completo quedando justo a mi frente.
Miro mi reflejo mientras el agua tibia corre por mi cuerpo, paso las manos por mi rostro intentando recordar lo que pasó ayer. Mi mente recuerda como el mar tocaba mis pies, los recuerdos amargos de mi padre, la voz de...
Las puerta corrediza se vuelven a abrir dándole paso al hombre desnudo de casi dos metros que se acomoda detrás de mi . Los recuerdos no se hacen esperar, mi mente lanza pequeños flashback de sus labios sobre mi piel, su cuerpo junto al mio, y su lengua haciéndo maravillas indecentes.
- ¿Ricordando? - pregunta y mis ojos no lo dejan de observarlo en el espejo.
Mi corazón empieza a latir fuerte y me estremezco al sentir su dureza lastimando el centro de mi espalda. Intento controlar la respiración pero se me hace imposible al no saber cómo actuar ahora mismo.
El agua le empapa su cabello azabache cuando se sumerge bajo la regadera y aquellos ojos azul grisáceo se fijan en mí a medida que se acerca más a mi cuerpo. Mis glúteos pegan de sus piernas erizándome la piel, mi cabeza queda en su pecho cuando pasa su mano izquierda en mi cuello antes de bajar a mis senos.
Me obliga a verlo al sujetar mi rostro y poso mi mano derecha en el espejo cuando su glande acaricia mi linea interglútea. No soy capaz de amortiguar palabra alguna cuando ubica mi introito vulvar el cual penetra lentamente provocando el gemido que escapa de mi garganta.
Mis tetas rebotan cuando acelera los embaste y es tan placentero que no puedo contralarme. El agua se ha vuelto fría pero nuestros cuerpos arden de placer, gruñe en mi oído mientras muerde mis hombros sujetándome del cuello.
𝘔𝘦 𝘷𝘢 𝘢 𝘥𝘦𝘫𝘢𝘳 𝘪𝘯𝘷𝘢𝘭𝘪𝘥𝘢.
Me toma de la nuca inclinándome hacia delante y dándome fuertes nalgadas la cual hacen arder mi piel. Sus jadeos me empapan más de lo que ya estoy y siento que mis piernas desfallecerán en cualquier momento.
Mi orgasmo se aproxima y me trago el grito de placer que me estremece por dentro con la llegada de su derrame. Sale de mi dejándome con las piernas temblando y agitada.
- En una hora regresamos - me informa, pero sigo flotando en el limbo -, Ya está listo el desayunó, apresurate.
- No me digas que mierdas hacer - me enfado mirándolo mal - . No quiero comer.
- No estoy preguntando si quieres o no quieres - se endereza - .Te estoy diciendo que...
- Y yo te estoy diciendo que no se me da la puta gana de desayunar contigo - bramo interrumpiéndolo - . Quiero que regresemos ahora mismo.
Intento pasar por su lado pero me toma del cuello estampandome contra el espejo. Lo desafío con la mirada cosa que vuelve a provocar su erección, me mira con ira y no me quedo atrás demostrando la mia.
𝘚𝘪 𝘯𝘶𝘦𝘴𝘵𝘳𝘢𝘴 𝘮𝘪𝘳𝘢𝘥𝘢𝘴 𝘮𝘢𝘵𝘢𝘴𝘦𝘯 𝘦𝘴𝘵𝘶𝘷𝘪𝘦́𝘳𝘢𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘪𝘦𝘻 𝘮𝘦𝘵𝘳𝘰𝘴 𝘣𝘢𝘫𝘰 𝘵𝘪𝘦𝘳𝘳𝘢.
- No me provoques Isadora - dice entre dientes contra mis labios - , No sabes de lo que soy capaz.
- ¿Y creés que le tendré miedo a tus putas amenazas? - respondo con dificultad ya que me está impidiendo el paso del oxígeno - . Vete al infierno si piensas que algún día podrás producir algún tipo de miedo en mí.
Me suelta y respiro profundo tomando aire. Su mirada se suaviza y suspira pasando la toalla por su cintura.
- Señor Alessandro - lo llaman a la puerta y cubro mi cuerpo al recordar que sigo desnuda -. Tengo una llamada entrante del señor Danon.
- Espérenme en la proa - responde sin dejar de verme - , Iré en tres minutos.
- Como diga señor.
Sale de la habitación de baño y quedó inmersa en mis pensamientos. Camino al lavabo, abro la llave para beber agua y me fijo en la pequeña pastilla blanca que he tomado una dos veces en lo que llevó de edad. Agarró el pequeño blíster con los dedos rompiendo el fino aluminio al ser presión. Lo llevó a mi lengua y me agachó en el lavabo pasándolo con agua.
Abro el primer cajón que se encuentran bajo la encimera y tomó un cepillo sin usar. Aplicó la crema dental en las cerdas y lo llevó a mi boca.
No se en que puto momento se me ocurrió meterme con mi enemigo, como permití que pasará esto, ¿es qué me drogo? . Escupo la espuma antes de enjuagar mi boca.
Tal vez quiera matarme al salir de esta habitación, o mande a envenenar mi desayuno.
- No - digo en voz alta - . ¿O sí?
No creo que tenga tan poca imaginación. Busco mi vestido por todas partes sin hallar nada, me peino el cabello hacia atrás con los dedos cuando me empiezo a estresar. Llevo mis manos a las caderas y miro la camisa blanca que descansa en el brazo del mueble que esta al lado de la cama.
Deslizó la tela por mis brazos abrochandola una vez lista. Me miro al espejo al lado del mini bar, deja mucho a la vista pero al menos cubre lo necesario, estoy completamente desnuda ya que ni mi ropa interior se donde quedó.
Salgo de la habitación quedando bajo el umbral, miro a los corredores y empiezo a caminar por inercia a la salida. El picoso sol quema mi piel ante estar bajo sus rayos solares y el azul del mar se lleva mi atención.
La voz de Alessandro se escucha a lo lejos y lo ficho ya que está muy agusto sentado en las mesas con sombrillas en la proa del yate. Me acerco sigilosamente pero nota mi presencia de inmediato.
- Sí - aparta la silla que tiene al lado, pero ni sueñe que me sentare ahí - ,Appena la trovi chiamami.
Culmina la llamada cuando terminó de subir los escalones de madera. Mira la silla de su lado pero yo deslizó y me siento en la que queda frente a él.
Hace una leve seña de mano a una señora de edad la cual aparece al minuto con un gran plato de frutas y dos vasos de limonada.
El viento revuelve mi cabello castaño e intento relajarme por un momento. Pruebo una que otra fruta y siento su mirada cada vez que repito la acción, el muelle de Marsella queda a la vista de todos y soy la primera en ponerme de pie.
- Señorita - me llama la misma señora que antes - , Su vestido esta en la habitación.
- Gracias.
Paso por su lado entrando de nuevo a la habitación. Me deshago de la camisa mangalarga antes de pasar el vestido por mis piernas. Me doy los últimos toques en el espejo y salgo cuando dejó de sentir el andar del yate.
Paso al lado de Alessandro quien no me habla. Si alguien se entera que pasé la noche con él sería poner en peligro mi lugar e imágen de líder. La arena caliente quema mis pies pero eso no impide que siga mi camino, por suerte mis tacones siguen en el mismo lugar que los deje anoche y los tomó saliendo a la carretera.
- Señorita buenas tardes - me habla el mismo muchacho de la limusina -, ¿Quiere que la llevé donde se hospedan sus hermanos?
- Si - respondo al no saber en donde se encuentran.
Miro a mi derecha donde se encuentra él vestido de negro y con lentes oscuros, nuestras miradas se encuentran por última vez y la extraña necesidad de volver a aquel yate surge de la nada pero apartó la idea de inmediato abordando el vehículo.
Algo está empezando a surgir, algo inefable y a la vez con una buena dosis de peligro.
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Venganza Inminente.
AçãoDos mafias, una palabra de venganza que cumplir. Isadora Mancini controla toda Sicilia a su antojo, pero su adversario más letal lidera toda Roma. Su primer encuentro los deja pensandose el uno al otro, pero... ¿Podrá el odio ser más grande que el d...
