Isadora.
Los helicópteros de mi clan sobrevuela la localidad de Troina y preparó mis armas antes de aterrizar. Sabía que vendría por venganza, perder dos miembros de su familia en un día no debe ser fácil «𝘮𝘶𝘤𝘩𝘰 𝘮𝘦𝘯𝘰𝘴 𝘤𝘶𝘢𝘯𝘥𝘰 𝘦𝘴 𝘵𝘶́ 𝘢𝘥𝘷𝘦𝘳𝘴𝘢𝘳𝘪𝘰 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘢𝘯𝘪𝘲𝘶𝘪𝘭𝘢», pero adoro joder sus miserables vidas. Alessandro Carozzi y yo solo nos hemos visto una vez, el día que nuestras organizaciones nos proclamaron líderes.
En ese asqueroso momento lo tuve que ver cara a cara para saber quién era mi adversario a muerte. Tenía dieciséis años cuando tome las riendas de mi organización. Podría ser la hija del Gran Leandro Mancini, uno de los mafiosos más respetados en el mundo de la mafia, pero el puesto y respeto lo debes ganar por méritos propios. Y yo me gane el respeto de los míos matando a Darío Carozzi, el que en su momento era líder de la mafia romana.
El mismo día que maté a su padre lo nombraron líder por ser su heredero, me lleva algunos años de edad pero lo que sé, es que su asquerosa cara nunca me la pude sacar de la mente.
- ¡Giulio, Alessio, Lucca y Paolo conmigo! - grito al aterrizar cargando mi arma - ¡Cinco aviones ataquen por aire, tres tropas atacaran conmigo por tierra!
Hablo por el auricular que me comunica con mis hombres, la mitad de esta localidad esta es ruinas y troto bajo los cuerpos muertos que yacen en el suelo. Recargo mi arma una y otra vez arremetiendo con la metralleta r15 que me entrega uno de mis hombres.
Mi blanco en derrumbar a su organización es lo único que invade mi mente. Aniquiló al rededor de cuarenta hombres con arma de fuego mientras a otros les rebano el cuello con mi bayoneta.
El sol se esconde tras las grandes montañas y ninguna de los dos clanes se detiene, los disparos retumban más que antes ensordeciendo a todos por más costumbre que tengas.
Mi cuerpo está lleno de sudor y sangre, pero las descargas de adrenalina que surgen de mi cuerpo me dan fuerzas para seguir matando a diestra y siniestra. Los jeans negros se ajustan a mis curvas y la camisa de cuello de tortuga con mangas largas del mismo color está rota, sucia y llena de sangre. Mi cabello está recogido en una coleta alta ya con hembras castañas fuera de ella por el combate.
Mis pies se detiene al escuchar una voz gruesa gritar a la mitad de todo. Mis ojos lo observan y mi único instinto grita:
- ¡Quiero a Alessandro Carozzi vivo! - ordenó y todos acatan.
Se que no es de huir. Una sonrisa de lado se apodera de mis labios al igual que en la de él.
𝘔𝘦𝘫𝘰𝘳 𝘥𝘪𝘤𝘩𝘰, 𝘯𝘰 𝘴𝘰𝘮𝘰𝘴 𝘥𝘦 𝘩𝘶𝘪𝘳.
Sus hombres arremeten contra los míos mientras a mi la adrenalina pone mi corazón a mil. Desciende montaña arriba y voy detrás de el. El sol le empieza a dar paso a la noche dificultando mi visión a medida que avanzo. Cargo mi arma mientras no dejó de correr aventurandome al espeso bosque.
Las ramas crujen bajo mis botas negras, las nubes cubren el brillo de la luna y sigo caminando a oscuras con pasos firmes atenta a cualquier sonido o movimiento.
«𝘌𝘴𝘵𝘢́ 𝘢𝘲𝘶𝘪 𝘭𝘰 𝘴𝘦́»
Mi arma sigue firme sin bajar la guardia, ramas detrás de mí se quiebran por una pisada silenciosa el cual no cualquier escucharía, 𝘦𝘹𝘤𝘦𝘱𝘵𝘰 𝘺𝘰, espero un momento y...
Volteo quedando frente a frente, el cañon de su arma me apunta mientras la mia hace lo mismo. Ninguno de los dos nos movemos a la vez que nos miramos el uno al otro.
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Venganza Inminente.
ActionDos mafias, una palabra de venganza que cumplir. Isadora Mancini controla toda Sicilia a su antojo, pero su adversario más letal lidera toda Roma. Su primer encuentro los deja pensandose el uno al otro, pero... ¿Podrá el odio ser más grande que el d...
