Capitulo 6.

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𝘐𝘴𝘢𝘥𝘰𝘳𝘢.

Han pasado dos días de lo sucedido en Troina, y aún no he dado respuesta alguna de como avanzar. Quedo frente al enorme ventanal de mi oficina empezando a cansarme de las preguntas, quejas y propuestas que lanzan cada dos segundos. El resplandor de un relámpago ilumina el cielo oscuro confirmando la llegada de lluvia.

Mis oídos se pierden en el sonido que emite las gotas al aterrizar en las ventanas, mi cerebro se desconecta y le permito viajar un poco; pero el que arroje como recuerdo aquellos ojos azul grisáceos produce un escalofrío en todo mi cuerpo.

- Hay que contraatacar - la voz de Lucia me saca de mis pensamientos - . Hay que acabar de una vez por todas con ésto - estalla furiosa - Dos líderes no pueden convivir en un mismo círculo Isadora, Italia debe ser tuya ó de él, pero de los dos no.

No respondo, más tampoco dejó de escuchar, sus reclamos son entendibles, perdí alrededor de cincuentas hombres y necesito pensar en un plan, en algo que lo destruya.

- ¡Mira como quedó Francesco!- grita y volteó a verla -. ¿Qué pasa Isadora? - camina hacía mí con desafío - ¿Acaso te está quedando grande el puesto?

La palma de mi mano impacta en su rostro, intenta refutar pero la tomó del cabello tirando de el hacía atrás.

- Que sea la primera y última vez que te atreves a hablarme así - ejerzo más fuerza y un gemido de dolor escapa de su garganta - . En tú puta vida me vuelvas a desafiar Lucia.

La suelto con la llegada de Francesco y me intento controlar cuando sale de la oficina lazando la puerta que deja eco en todo el salón. Tomó la botella de whisky que reposa sobre el escritorio ingiriendo su líquido. No lo miro, se que quiere detalles que, por los momentos no daré.

- ¿Qué piensas? - pregunta a la vez que mete sus manos en los bolsillos delanteros de sus vaqueros - Sé que no has querido decir nada, pero que ya tienes algo en mente.

- Debe tener contactos aquí - es mi única sospecha -, Por más planos que tenga, por más que haya analizado cada entrada, debe tener una persona que sepa cada centímetro de Sicilia. Cuáles entradas se toman en cuenta y cuáles no.

- Tal vez - camina a mi dirección sentándose en la silla de cuero que queda detrás del escritorio que nos separa -, ¿Qué harás?

- Aún nada - miento - ¿Cuándo es la ceremonia?

- Mañana, en Francia - responde a la vez que se coloca de pie. Tiene golpes notorios en su rostro y hematomas en algunas partes de su cuerpo - . Mi gran pregunta es, ¿lo tuviste frente a frente, y no lo mataste?

- Entramos en combate cuerpo a cuerpo - respondo tranquila ya que es una parte de la verdad.

Me mira con duda en sus ojos como si supusiera algo y lo miro con frialdad. Ninguna mirada es capaz de que dudé de lo que digo, y en este momento sólo sabrán lo que yo les de a conocer.

- Bien - suspira, me mira por última vez y prosigue a dirigirse a la salida.

- Partiremos mañana al medio día - le informó antes que abandoné por completo la Oficina - Ni un minuto más ni un minuto menos. Puntual.

Asiente con la cabeza cerrando la puerta al salir. Tanto mi mente como mi cuerpo pide descanso cosa que le pienso dar, desde el ataque no he parado de pensar en una estrategia. No saben con quién se han metido.

Una vez en mi cama intento desconectar la mente, el viaje de mañana será largo al igual que la ceremonia y como líder debo demostrar esencia, el cansancio llega y poco después me fundo en un sueño profundo.

Al día siguiente, tres minutos antes de que el reloj marque las doce del medio día los tres ya estámos abordó del avión. Lucia no me dirije la palabra y por mi parte ni la miro, Francesco no hace nada ante la tensión de ambas y así pasamos las horas de vuelo .

Justo a las cuatro de la tarde aterrizamos en una de las pistas privadas de Danon el líder del clan francés. Marsella nos recibe con un clima soleado y agradable, las puertas del avión se abren y soy la primera en bajar. Camino por lo largo de la pista privada con Francesco a mi derecha y Lucia a la mi izquierda, al rededor de cincuenta hombres franceses nos esperan a mi y a cinco clanes más a mitad de la pista con alrededor de quince camionetas 4x4 negras.

Saludo con un asentimiento de cabeza al líder de la mafia ucraniana quien se encuentra a cinco metros de distancia y quien me da a conocer una elegante y perfecta sonrisa blanca. A mi izquierda esta el líder de la mafia China quien se encuentra acompañado de su esposa e hijos y el cual le hago el mismo gestó que le di al ucraniano y que su esposa me regresa.

Cada uno aborda una camioneta y un hombre moreno me detiene cuando pienso aborda en una. Lo miro con una ceja enarcada haciéndo que baje sus lentes oscuros.

- Mi señora - inclina su cabeza en señal de respeto - , Siento decirle, pero fui encargado del traslado del líder del clan de Australia.

Sigo sin hablar para que me diga quién mierdas se encarga de nuestro translado.

- Del suyo esta encargado el hombre de traje Vinotinto, a cuatro camionetas a mi derecha.

No le contestó ni le agradezco, solo camino hacía el hombre de traje Vinotinto quien está encargado de la camioneta tipo limusina color negro.

- Bienvenidos - se apresura a abrir la puerta - Que el viaje sea de su agrado

Subo de primera viendo a Lucia y Francesco acomodarse uno al lado de otro, la puerta se cierran y...

- Cosa mancava - la voz de alguien conocido me deja neutra y desubicada -. Hasta aquí llegaron.

Francesco y Lucia desenfunda sus armas al mismo tiempo que Sabrina y Luciano Carozzi. Un escalofríos me recorre la columna vertebral de un momento a otro al saber perfectamente quien está al lado de la pequeña rubia y fijo la mirada en el hombre que tiene la suya sobre mi.

Mis ojos recaen en el azul grisáceo de los suyos y siento como mi cerebro viaja a aquel bosque espeso de Troina.

- Bajen armas - le ordena a sus hermanos sin dejar de mirarme - , Es una orden.

- Francesco, Lucia - le ordenó a los míos sin dejar de observarlo - Bájenlas.

Rápidamente obedecen tragándose la ira y la adrenalina que sentimos cada quién con esté encuentro inesperado. Sabrina murmura no sé que a Luciano y Lucia no para de verla con asco mientras mi cabeza esta en el limbo sin saber que hacer, solo miro a través de las ventanas polarizadas.

- Sarebbe fantastico que en esta ceremonia recordarán a papá como quién mato a Leandro Mancini - habla Luciano como si nada, como si no tuviese al enemigo a centímetros - , No, molto meglio, qué recordarán cuantas balas término con su miserable y asquerosa vida.

Respiro profundo valiéndome de mi autocontrol. Siento que Lucia fija su mirada en mí y es aquí donde empieza los juegos crudos.

- ¿También estás interesado en saber cuantas fueron las qué acabaron con tu padre? - contraataca Francesco y la cara de Luciano cambia de inmediato - Cara sorella , ¿Le recordaste a Rizzo que roceara agua alrededor de los cuerpos empalados de Mariano y Virginia? - lo miro mal y el fija la suya en Sabrina quién se le asoman las lágrimas en sus ojos - , Que por cierto, se ven magníficos en nuestro jardín, una decoración...- No aparta la mirada de Sabrina cuando las lágrimas empiezan a rodar por sus mejillas - Muy originale.

Alessandro la detiene cuando toma la navaja de su cartera de mano blanca que descansa en su regazo. Le lanzo a Francesco una mirada sigilosa en señal que calle su puta boca, y no me hace falta recordarle de que soy capaz si llega a acabar con mi paciencia.

Todos se mantienen en silencio, pero la tensión entre Alessandro y yo es imposible pasarla por desapercibida. Su mirada fría es capaz de confundir a cualquier persona que intenté descubrir algún tipo de emoción en ellos.

𝘗𝘦𝘳𝘰 𝘭𝘢 𝘤𝘶𝘢́𝘭 𝘦𝘯𝘤𝘪𝘦𝘯𝘥𝘦 𝘢𝘭𝘨𝘰 𝘦𝘯 𝘮𝘪 𝘢𝘭 𝘪𝘯𝘴𝘵𝘢𝘯𝘵𝘦.

Mis pensamientos divagan en la misma confusión en la que estuvo el día de lo sucedido en Troina y solo quiero averiguar por qué carajos mi cuerpo reacciona de manera inadecuada ante su presencia.


Venganza Inminente. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora