𝘈𝘭𝘦𝘴𝘴𝘢𝘯𝘥𝘳𝘰.
La alzó en brazos llevándola a lo más oscuro y lejano. Podría matarla, 𝘴𝘪, es lo que más me deseo en este momento, acabaría con el maldito dolor de cabeza que me causa su existencia.
Pero activa algo más en mí aparte de odio, algo que no puedo describir. Me detengo frente al muelle mirando a los hombres que se encargan de vigilarlo.
- Preparen el yate - les ordenó a los hombres de Danon los cuales me conocen de inmediato - Mañana al medio día regresaremos.
Asienten con la cabeza soltando la soga que lo sostiene para encender el motor. Subo a la popa del yate caminando con ella en brazos, bajo las escaleras de madera color pino de un tramo que da acceso al pasillo donde se encuentra la habitación principal, una vez dentro la dejo con cuidado en el colchón de sabanas blancas.
- Señor - me llaman a la puerta y salgo -, No tenemos permitido alejarnos tanto de Marsella por estos cinco días.
- Hasta donde tengan permitido descansaremos - le confirmó, no estoy en mi territorio así que no puedo exigir nada -. Búsquenme de ser algo importante, del resto, no quiero interrupciones.
Confirman con un asentimiento de cabeza y les doy permiso de retirarse.
- Y - me detengo bajo el umbral -, Creó que esta de más decir que si me entero que divulgan todo lo que podría suceder dentro de este yate les rebano la lengua.
Palidecen y prosigo con entrar nuevamente a la habitación, le pasó seguro a la puerta al cerrarla y mi mirada recae en la mujer que yace descansando. Camino a ella deshaciéndome del blazers observándola con detenimiento.
Viste un vestido negro con aberturas en las piernas y cintura, posee un escote en V el cual deja a la vista su busto. Puede ser una hija de puta, pero su cuerpo es el de una diosa; caderas anchas, senos grandes, piernas gruesas y cintura pequeña.
Hundo la rodilla en el colchón antes de sentarme muy cerca de ella y observar su rostro. Nariz pequeña y perfilada, labios carnosos con un arco de cupido pronunciado, su piel blanca parece de porcelana y aquellos pequeños lunares que le decoran la piel la hacen lucir llamativa. Le apartó el cabello del rostro con delicadeza y me atrevo a mirarla por minutos sin poder fijarme en algo más.
Solo con eso hace que mi miembro cobre vida y el enojo no se hace esperar. Me levanto en busca del mini bar en la esquina de la habitación, tomó la pequeña botella de chambord que descansa en la madera de la superficie, preparó el vaso con pequeños cubos de hielo y vierto el contenido en el.
Respiro profundo antes de llevarme el borde de la copa a los labios, mis papilas gustativas me permiten saborear el exquisito sabor dulce y afrutado e intentó relajarme aún sabiendo quien se encuentra a pocos pasos de mi.
El móvil vibra en mi bolsillo delantero y deslizó la mano derecha a través de esté tomando el aparato. La pantalla se ilumina con la llamada entrante de Luciano y deslizó el dedo en el táctil llevándolo a mi la oreja.
- ¿Te engancho el paseo por la playa o te volviste fanático del mar? - pregunta con sarcasmo y sonrió al darme gracia - , Varios preguntan por tí.
- Salí a dar una vuelta - digo sin detalles - . Mañana regresaré.
- Isadora no aparece por ningún lado - habla y respiro profundo antes la pronunciación de su nombre - , Ten cuidado.
Camino al pequeño ventanal que otorga una vista espléndida del mar nocturno, llevo la copa nuevamente a mis labios a la vez que giro para ver a Isadora.
- Tranquilo - vuelvo la mirada al mar - , No hará nada.
Finalizó la llamada devolviendo el móvil a mi bolsillo. Me siento en el mueble individual blanco empleando toda mi atención en solo verla descansar.
ESTÁS LEYENDO
Venganza Inminente.
ActionDos mafias, una palabra de venganza que cumplir. Isadora Mancini controla toda Sicilia a su antojo, pero su adversario más letal lidera toda Roma. Su primer encuentro los deja pensandose el uno al otro, pero... ¿Podrá el odio ser más grande que el d...
