Ya era otro día en la ciudad, Aurora no iría a trabajar ya que era su dia de descanso, Alexander se había ido a la escuela a una exposición nocturna en su escuela, itza estaba desesperada por salir.
— Aurora hay que salir, no soporto estar encerrada— Se encontraba acostada en la cama boca abajo.
— No— Aurora estaba leyendo el libro que habia dejado pendiente, empezaba a tomarle gusto a los libros que tenia Alexander — ya te dije que no quiero salir— su mirada seguia en el libro —puedes irte tu si quieres, pero no cuentes conmigo.
— Vamos aurora solo un rato.
— ¡carajo ya te dije que no! déjame en paz— cerro el libro de golpe y salió de habitación.
Aurora se fue a la terraza a pensar, se encontraba bebiendo una nueva marca de cerveza, pero ahora también empezaba a tomarle gusto a los cigarros, entendía porque los humanos los consumían demasiado.
— ¿como puedo estar enamorada de esa cosa?— le dio una calada a su cigarro y solto el humo con pesades— si sigo dejando que haga lo que quiera, dejare de existir— apagaba la colilla del cigarro, dirigíendo su mirada a la vista nocturna de la noche— ya no puedo seguir así, y lo peor es que no soporto que se enamore de alguien más.
— Así que estas enamorada de itza, ¿desde cuando? — El pequeño conejo hacia presencia.
— ¡ha papá! — Mira nerviosa en su dirección — que sorpresa no te esperaba que estuvieras aquí.
— Te hice una pregunta.
— Desde hace dos años, creo— bebió de su lata y nuevamente dirigió su vista de donde la había apartado.
— Estas jugando ¿verdad.?
— No papá , estoy hablando enserio.
— y supongo que ella no lo sabe.
— Estas en lo correcto.
– Y será mejor que no lo sepa, o lo usara en tu contra.
— ¿Qué quieres decir?— miro de reojo a su padre.
— Ellos suelen ser muy egocéntricos con esos temas, a ellos les encanta es que la gente los adore, que los alaben o en tu caso que los amen.
— Si he podido mantener oculto lo que siento por estos años, aguanto más.
— Eso espero.
— Pero si no querías que pasara esto ¿por que hicieron que me uniera con ella?
— Tu madre y yo nunca contemplamos qué algo así pasara, a mí no me molesta de quien te enamores, la razón por la que estas con ella es por que tu madre creyó que era la mejor opción para las dos, no tengo ni la menor idea de que es lo que pasaba por la mente de tu madre al decir eso, aveces me cuestiono sus decisiones.
— Como me gustaría que mi madre estuviera para que me ayudara y me diera consejos sobre lo que estoy pasando.
— ¿y yo estoy pintado?
— Tu no estas apunto de enamorarte de alguien que no quieres— bebió un poco de su lata.
— Yo al principio no amaba a tu madre, me caía muy mal, cuando estábamos junto solo discutíamos.
— ¿enserio?
— Si, pero al final su gran alma me enamoro, es lo mejor que me ha pasado, no me arrepiento de haberla conocido, mucho menos me arrepiento de haberme casado con ella.
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