No pudo evitar quedarse dormido, ¿cómo no hacerlo si Tom le estrechaba con fuerza en sus brazos? Cuando dieron por terminado ese largo y profundo beso, sus labios se separaron y él solo pudo cerrar los ojos suspirando, acomodándose en el pecho de su hermano y cayendo dormido de inmediato.
Cuando abrió los ojos se encontró con los de Tom. Echado a su lado de costado, le había estado observando mientras dormía con una sonrisa en los labios, la primera que lucía tras tanto sufrimiento pasado.
—Buenos días—saludó bostezando.
—Dirás mejor buenas tardes—corrigió Tom extendiendo una mano.
Rozó con ella su mejilla, retirándole un mechón de pelo que le cubría parte de sus dulces labios. Se inclinó sobre ellos y los rozó con los suyos, sonriendo al sentir como los separaba y le permitía volver a explorar su boca.
Ahogando un gemido contra sus labios, rodó hasta dejarle debajo. Se acomodó sobre él, haciéndose sitio entre sus piernas que separó con una rodilla con delicadeza sin separar sus labios en ningún momento.
Comenzó a frotarse contra su sexo, jadeando por el esfuerzo, pero detuvo los movimientos de su cadera cuando le sintió ponerse tenso bajo su cuerpo.
Maldijo contra sus labios y poco a poco los fue separando de los de Bill, al que miró con una expresión de profundo arrepentimiento.
—Lo siento, he ido muy rápido—dijo bajándose de su cuerpo.
Se sentó a su lado en la cama, viéndole suspirar incorporándose.
—Solo dame tiempo...ahora yo no puedo...no puedo...—comenzó a decir Bill—Simplemente, no puedo...lo siento....
—Por favor, no te disculpes—cortó Tom poniendo una mano en su rodilla—Hay tiempo para eso.
Se quedaron mirando en silencio. Ambos sabían que no había que precipitar las cosas. Habían tenido muy buen comienzo y tenían toda la vida por delante, que compartirían a partir de ese día.
— ¿Es muy tarde?—preguntó Bill de repente.
Tom se giró al momento y cogió su móvil que dejó sobre la mesilla. Lo abrió y miró la hora en la iluminada pantalla.
—Casi las 2—le informó.
— ¡Las 2!— gritó Bill—Hemos dormido toda la mañana, nos hemos saltado la comida y en 4 horas hay que actuar.
—Perdona, pero eres tú el que ha dormido casi 6 horas—rio Tom al ver su asustada expresión.
—Estaba muy cansado del viaje. ¿Y tú no has dormido nada?—preguntó Bill, aun sabiendo de antemano su respuesta.
Tom solo negó con la cabeza. Bien era cierto que cerró los ojos, pero no pudo conciliar el sueño. Tenía miedo de abrir los ojos y ver que estaba solo, de que pasado el tiempo Bill se arrepintiera y le dejara sin despedirse siquiera.
Como si le hubiera leído la mente, Bill le cogió la mano y se la llevó a los labios, besándosela tiernamente.
—Nunca me arrepentiré—susurró contra su piel.
Entonces le tocó a Tom ponerse tenso. Sitió miles de escalofríos que le recorrían el cuerpo y solo pudo esbozar una de sus dulces sonrisas como respuesta.
—Será mejor que nos movamos antes de que venga David a llamarnos—dijo Tom suspirando.
—David...—escuchó susurrar a Bill.
—Vaya... ¿ha pasado algo?—preguntó Tom mordiéndose los labios.
—No, nada...hablamos durante el viaje y cuando estaba desayunando terminamos la conversación—explicó Bill por encima—Se preocupa mucho por mí, es un cielo, pero...
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Solo y sin ti
RomancePerdió algo que nunca llegó a tener, deseando poder haber tenido una sola oportunidad de hacerle saber lo mucho que le necesitaba y lo iba a echar de menos