Una joven es llevada como esclava después de que su ciudad queda en manos del emperador Jiangxi.
Puesto que su familia murió comienza a maquinar un plan para vengarlos. Ya no le importa lo que le podría pasar pues cree que ya ha perdido lo más vali...
El general envió una carta al emperador diciéndole que Jing Tian no había muerto pero que su salud era delicada. También le hizo saber lo que Jing había escrito en la carta sobre Hao Dou. Y cómo es que aunque lo había perdonado él la traicionó.
Al leer esto el emperador se llenó de ira y dijo con gran estruendo:
- ¡Como es posible que Hao Dou desobedeciera mi orden! Bien sabe que si la ciudad se rinde antes de atacarla no pueden lastimar a nadie. Pero este desvergonzado asesinó a los padres de Jing Tian en Qianyang -.
Furioso se levantó de su trono y fue a donde Hao Dou. La prisión más resguardada que existía, donde los prisioneros no ven la luz. Hao Dou dormitaba en una manta desgastada, cuando en los pasillos de aquella oscura prisión, se escuchó llegar al emperador y su séquito con él.
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- ¡Abran la selda! -. Dijo el emperador mientras se acercaba.
Así que los guardias quitaron los candados y abrieron la puerta. Entonces Hao Dou se levantó rápidamente haciendo una reverencia. El emperador entró, y con gran autoridad dijo :
- Levántate Hao Dou y respondeme ahora. ¿Es verdad que pasaste por alto mi orden, y ocultaste el asesinato de dos personas en Qianyang? -.
- Escúcheme por favor -. Imploró Hao Dou.
- ¡Insolente responde! -. Gritó furioso el emperador dándole una bofetada.
- Si. Lo hice. Perdóneme su Majestad pero tenía una razón para hacerlo. Ellos difamaron y se burlaron de su Majestad aún cuando los tratamos con bondad. Yo no permití tal cosa y los hice pagar -.
- Un emperador no siempre es querido por el pueblo, pero no por eso les quitará la vida a todos. Tu se la has quitado a Jing Tian mi sirviente principal, también a sus padres. ¡Con qué autoridad haces eso Hao Dou! -.
- No sabía que aquellos eran los padres de Jing -. Respondió Hao Dou acobardado.
- ¡Ella perdonó tu crimen y tu la apuñalaste! ¡Si no fuera por que eres parte de la dinastía Zhou, ahora mismo ya te habría exterminado! Por respeto a tu padre te liberare. Pero desde mañana, tú, y los hombres que te cubrieron, vigilarán la frontera en el desierto Xinjiang y reconstruiran la muralla. No volverán a menos que yo lo diga -. Dijo él emperador y salió de su vista con furor.
Luego que se fueron todos, uno de sus hombres que se había disfrazado de guardia se acercó y le dijo en voz baja:
- Mi amo. Por fin terminó con todo rastro, ya no hay quien nos delate -.
Pero puesto que había más guardias en los pasillos, le ordenó que se marchase. Y es que aquella supuesta difamación contra el emperador, solo había sido una mentira para justificar la verdadera razón de su crimen.
La realidad es que Hao Dou ambicionaba tanto el trono, que planeó envenenar al emperador para así poder reemplazarlo. Pero un día, mientras lo planeaba con dos de sus hombres en el campo, el padre de Jing Tian quien había ido a buscar leños, escuchó todo por accidente. Dándose cuenta de ello, Hao Dou lo amenazó. Entonces, por miedo a que lo matasen se fue de su casa él y toda su familia y se estableció en Qianyang. Pero Hao Dou lo siguió pues no estaría tranquilo a menos que lo desapareciera por completo. De modo que en la conquista de esa ciudad terminó eliminandolo y a su esposa con él. Así, nadie sabría de su malévolo plan.