Yuliana
Después de que salí corriendo de la oficina de Jeremiah no he dejado de pensar que fue lo que sucedió, no pude concentrarme en el trabajo, no prestaba atención a lo que me decían Paty y Sebastián. Me preguntaban si me encontraba bien pero solo les decía que si. Al terminar la jornada de trabajo me fui lo más rápido posible me tope a Jeremiah a la salida pero lo ignore y me fui corriendo a la estación de autobús, cuando llegué a casa ya estaba Dany ahí.
— Hola Yuli, ¿cómo te fue?, ya está la cena, ven siéntate. — me señala la silla.
— Gracias Dany pero no tengo hambre mejor me daré una ducha y dormiré.
— ¿Estás bien Yuli? Te veo algo pálida. — dice Dany acercándose, yo solo le sonrió.
— Estoy bien, no te preocupes, lo que pasa es que estoy cansada. Hasta mañana Dany.— la abracé tenía ganas de llorar pero me contuve. Fingí un bostezo — Pero que sueño tengo, bueno hasta mañana adiós.
— De acuerdo hasta mañana Yuli descansa.Al llegar a mi cuarto cierro la puerta y me siento en el piso abrazo mis piernas se me caen unas cuantas lágrimas. No entendía lo que había sucedido, no comprendía por qué hizo eso Jeremiah, todo está perfecto me ayudó con la odiosa de Ginebra y de la nada reaccionó así. — No le comprendo que le pasa. — me levanté, limpié mis lágrimas.
— tranquilízate Yuliana, Jeremiah está loco no pienses en él, mucho menos llores por él. — Al terminar de ducharme, me recosté tratando de dormir pero cada vez que cerraba los ojos recordaba a Jeremiah, recordaba cuando me agarró, recordaba como latía mi corazón y como sentía su respiración en mi rostro. Pero venía a mi mente cuando golpeó el escritorio y me corrió de su oficina cuando no le hice nada. Eso me molestaba más no le había hecho nada para que reaccionara así. — Olvídalo, no pienses en él. — susurraba, mientras daba vueltas por la cama para poder dormir.Al día siguiente al llegar a la empresa me encontré a Paty al parecer estaba preocupada. — Yuli pero qué sucedió, ayer estabas pálida y no trabajaste desde que llegaste de la oficina del jefe pasó algo.
— No para nada todo está bien solo que estaba algo cansada. Ayer fue un día cansado solo quería irme lo siento si no les preste atención a Sebastián y a ti lo lamento. — le sonrió a Paty ella me devuelve la sonrisa me toca el hombro.
— Cualquier cosa me dirás verdad. — dice preocupada.
— Por supuesto que te diré si algo va mal no te preocupes. — tocó su mano. — Bueno vamos a trabajar que todavía me queda mucho que hacer, necesito terminar si quiero ir a tu fiesta ja,ja. — le digo a Paty para que se tranquilice.
— De acuerdo vamos por qué no quiero que te pierdas de la fiesta, ya que es en la semana que entra. — El ascensor estaba a punto de cerrar cuando Paty corrió para poder entrar, cuando llegué estaba Jeremiah. — Anda Yuli entra que esperas. — dice Paty moviendo su mano, yo reaccione y entre.
— Buenos días. — digo sin ver a Jeremiah. El se encontraba de pie en el ascensor, se sobresaltó cuando le dije buenos días al parecer no se lo esperaba.
— Buenos días. — dice con un tono cortés, pero se puede percibir cierta frialdad en su respuesta.
— ¿Qué le parece el clima jefe?. — le pregunta Paty para romper la tensión que había.
Jaremiah levanta la mirada hacia Paty.
— si, el clima ha estado incierto últimamente. — miro Jeremiah, hacemos contacto visual y me giró nuevamente evitandolo. Se abren las puertas de ascensor, pero yo tengo que ir a un piso más para tomar unas medidas de tela para el diseño.— Bueno Yuli te espero con las medidas si. — me dice Paty sonriendo.
— Claro ahorita regreso.
— Bueno te espero, que tenga un buen día, jefe.
— Oh si gracias igualmente. — contesta Jeremiah. Y aquí estoy otra vez a solas con este tipo raro, que Dios se apiade de mi.
Jeremiah suspira profundamente.
— No esperaba encontrarme a solas contigo de nuevo, pero supongo que no hay vuelta atrás. — se encoge de hombros evitando el contacto visual.
— Bueno yo no esperaba verlo hoy pero no puedo hacer nada al respecto. — digo manteniendo una expresión seria.
— Parece que el destino tiene sus propios planes para nosotros. — dice Jeremiah cruzando sus brazos contra el pecho.
— Siendo así es una pena que el destino me guíe hacia ti.
— Entiendo que no sea una buena situación para ninguno de los dos, pero no podemos cambiar lo que ha sucedido. — aprieto los puños.
— si. Es lamentable que no podamos cambiar lo sucedido. — miro a Jeremiah con tristeza, él solo me desvía la mirada. Qué más esperaba, estaba claro que no se iba a disculpar por lo que ocurrió ayer, pero de él no puedo esperar nada. Lo miré nuevamente.
— Lo único bueno que tiene es su rostro y su cuerpo. — digo susurrando.
— Disculpa, ¿qué fue lo que dijiste?. — me dice Jeremiah volteando a verme, frunciendo el ceño.
— Ah nada, solo estaba recordando unas cosas, perdón. — Ruedo los ojos, que sujeto tan raro, niego con la cabeza, también es mi culpa por qué ando susurrando eso.Jeremiah
Mi mañana estaba de lo más normal, ayer casi no podía conciliar el sueño, sólo se venía a mi mente lo mal que me comporte con Yuliana y ella no lo merecía, no sé lo que me pasa. Cuando llegue a la empresa me dirigí directamente al ascensor tenía pensado tomar las escaleras por si me topaba a Yuliana no quería verla, no iba poder disculparme, si lo quería hacer pero al verla sabía que no lo haría, por suerte llegué más temprano por lo que me fui directo al ascensor. Ella llega exactamente a las 8:00am y eran las 7:40am entonces está todo bien. Tome el ascensor todo iba tranquilo hasta que una de las empleadas abrió el ascensor cuando estaba apunto de cerrar. A ella no la había visto por lo no recuerdo de que departamento era, ví su gafete — Patricia.
— Ah. — contestó la chica. — Oh, lo siento es que no recordaba quien era por lo que ví su gafete. — le dijo señalando, ella solo me miró y volteo rápido.
— Anda Yuli entra que esperas. ─ Yuliana se acercó solo me miró fríamente, tenía los ojos más lindos que había visto en mi vida. Entró al ascensor yo no podía decir nada más que solo verla sabía que había hecho mal al gritarle al correrla de la oficina pero no tenía el valor de disculparme, era muy egoísta de mi parte porque sabía que cometí un error, suspiré miré hacia arriba teniendo el valor para disculparme pero cuando la volteé a ver no tuve el valor de hacerlo.Ella rompió el silencio diciendo. ─ Buenos
días. ─ podía sentir su frialdad pero en cierto punto me lo merecía. ─ Buenos días. ─ dije también, otra vez estaba este incómodo silencio hasta que Patricia lo rompió.
─ ¿Qué le parece el clima jefe?. ─ pregunta esperando mi respuesta.
─Sí, el clima ha estado incierto últimamente.— Levanto la mirada para ver a la señorita Patricia al dar la vuelta hago contacto visual con Yuliana ella voltea rápidamente para desviar la mirada, yo solo suspiro después se detuvo el ascensor, al parecer Patricia se tenía que bajar en este piso se despidió de Yuliana, no le tomé tanta importancia hasta que escucho — Que tenga un un buen día jefe. — Gracias igualmente.— contesté.Otra vez me quedé a solas con Yuliana me quedo en silencio ella igual pensé que estaba en el momento indicado para disculparme pero no sabía cómo empezar lo único que dijo fue. — no esperaba encontrarme a solas contigo pero no puedo hacer nada al respecto. — en vez de disculparme solo dije eso, creo que quedaron las cosas más feas de lo que estaban no sé porque soy muy egoísta, cometo errores no asumo las consecuencias solo las evado cuando se trata de amor.
— Bueno yo no esperaba verlo hoy pero no puedo hacer nada al respecto. — dice Yuliana manteniendo su expresión seria.
— Parece que el destino tiene sus propios planes. — digo cruzado de brazos.
— Siendo así es una pena que el destino me guíe hacia ti. — dijo Yuliana encogiéndose de hombros.
— Entiendo que no sea una buena situación para ninguno de los dos pero no podemos cambiar lo que ha sucedido. — cierro los ojos, de todas las palabras que pude haber dicho solo digo eso ,en vez de disculparme solo hago que se aleje más, solo cometo errores.
— Sí, es lamentable que no podamos.— dijo Yuliana más fría, me mira con tristeza yo solo desvío la mirada, ya no sé qué hacer, ya no quiero decir nada porque puedo cometer otro error.
— Lo único bueno que tiene es su cuerpo y su rostro. — susurra Yuliana, yo solo la miro.
—Disculpa, ¿qué fue lo que dijiste?. — le pregunté confundido.
—Ah,no nada solo estaba recordando unas cosas perdón. — dijo Yuliana, yo solo la miré, claro que la había escuchado lo que dijo pero no digo nada y otra vez se queda el silencio incómodo.— Yuliana. — digo, está claro que quiero disculparme y esta puede ser una oportunidad, aprieto los puños.
— Sí dígame. — dice Yuliana me mira, fijamente.
—...lo que quería decir. — me late el corazón tan fuerte que parecía que me iba a dar un paro cardíaco.
— lo que quería decir es…— en ese instante me timbra el teléfono, maldigo ese momento que apenas había tenido el valor de disculparme me tenían que llamar, saco mi teléfono de mi bolsillo, era Ginebra.
— Discúlpame un momento. — ella asiente. — Sí hola qué necesitas. — espero que Ginebra me responda rápido.
— Necesito hablar con usted. — Dice Ginebra.
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La Vista Que Enamora
RomansYuliana una chica tranquila, se muda a Inglaterra teniendo la suerte de un mejor trabajo y Jeremiah un hombre alto y guapo, con una presencia imponente, entre ellos no tienen una buena relación se hacen rivales, pero tendrán que aliarse para levanta...