Después de una pelea con su prometido en la mañana previa a Navidad, Jiang Cheng sufre un accidente.
En un momento estaba en el frío pavimento deseando no haber sido tan terco y obstinado, con el frío calando entre sus huesos, y en un parpadeo, desp...
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— ¡Significa que sigues castigado!
No pudo evitar reírse levemente ante eso, dejó la almohada a un costado. No esperaba algo más. Si deseaba mantener la paz que había entre los dos, realmente lo mejor era comportarse. Aunque no se lo estaba haciendo para nada fácil. No solo el sonido de la ropa, de cómo entraba al agua, y la maldita división no era tan gruesa, ya que por momentos podía ver la silueta del otro. Volvió a tomar la almohada y se la llevó al rostro para opacar cualquier pensamiento que pudiera tener.
No puedo tocarlo.
No puedo tenerlo debajo de mí.
No puedo en este momento.
Y es una de las cosas que más estoy deseando.
Él mismo se lo había buscado, aunque no por ello fuera más fácil de aceptar. Decidió simplemente quitarse algunos adornos para hacer algo mientras tanto, cuando sintió que el otro finalizaba su baño.
Y entonces lo vio salir de detrás de la división llevando una túnica interior que en algunas partes se le pegaba (seguramente no se había secado bien) dejando ver partes de la silueta de su cuerpo, también como si no le importara iba con la parte del pecho algo abierta revelando viejas cicatrices que sabía que poseía.
— No sé si quieres seducirme o matarme por restricción. – comentó al verlo.
— ¿De qué mierda hablas? - Frunció el ceño sin entender realmente a qué se refería.
— Wanyin... - lo llamó al verlo acercarse a la cama para volver a acostarse. Necesitaba de todo su autocontrol- No tienes idea de lo que me provocas...
Lo que recibió de respuesta fue una queja, y decidió que era mejor alejarse de la tentación. Si estaba en esta situación era porque justamente había cedido ante ella y se había metido en problemas. No deseaba que algo más afectara el matrimonio entre los dos, especialmente ahora que parecía que las cosas estaban mejorando (no importaba la pelea que tuvieron en el carruaje, al final sentía que se habían liberado de un peso). Se dirigió hacia el lugar y entró a la tina después de despojarse de las ropas que llevaba. No podía quitarse las imágenes de la mente.
La túnica pegada al cuerpo.
La silueta debajo de la túnica.
El calor que extrañaba.
El deseo de simplemente tomarlo.
Gruñó mientras se deslizaba más adentro en la bañera. Tenía que calmarse. Recito en su mente algunas de las reglas de la familia, antes le habían ayudado. Mucho antes de conocer a Wanyin... Y solo durante el primer tiempo.
No funcionaba. Seguía con ese deseo dentro.
No le sorprendía, y es que siempre se había sorprendido de lo bien que se sentía estar con su esposo como si estuvieran hechos uno para el otro. Miro hacia la división en donde apenas podía notar la silueta de a quien deseaba. Lo había extrañado tanto... Pensaba en los primeros años que estuvieron juntos y como no podían saciarse, hasta que por alguna razón que no entendía su esposo se fue alejando, dejándolo solo. Nunca dejó de desearlo. Incluso ahora que solo había visto su silueta lo deseaba.