capitulo 2 La revelación y los compromisos

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Nota del autor
Los ( ) significan cosas que suceden o para marcar las emociones de los personajes
Las " " son pensamientos de ellos

En la mansión Midoriya

El bullicio de la fiesta llenaba el gran salón, pero en el jardín, la tensión crecía. Hisashi Midoriya, con el rostro tenso, se reunió con su esposa Inko, quien apenas contenía las lágrimas.

Hisashi: Inko, ¿qué pasa?

Inko: (llorando) ¡No encontramos a Izuku! Y me enteré de que la hija de los Yaoyorozu también está perdida. ¿Qué hacemos?

Hisashi: Tranquila, ya envié guardias al bosque. Los encontrarán pronto.

Inko: (sollozando) Espero que sí. No sé qué haría si algo les pasara a nuestros hijos.

Hisashi: Todo estará bien, confía en mí.

Mientras tanto, en el bosque

Bajo la luz de la luna, Izuku guiaba a Momo entre los árboles, cuyas ramas crujían con el viento.

Izuku: Dime, Momo, ¿cómo te perdiste?

Momo: (triste) Estaba con mi mamá, pero me aburrí y quise explorar el jardín. No me di cuenta cuando entré al bosque.

Izuku: No te preocupes, ya estamos cerca del jardín. ¡Mira, se ven las luces de la mansión!

Momo: (animada) ¡Es cierto! ¡Vamos, corramos!

Izuku: ¡Sí, vamos!

Ambos echaron a correr, riendo, mientras sus pasos resonaban en el suelo cubierto de hojas. En el jardín, los adultos buscaban con rostros de preocupación. Hisashi, en particular, parecía desesperado, temiendo que este incidente dañara su reputación ante los invitados. Pero entonces, las risas de los niños rompieron el silencio.

Inko: (corriendo hacia Izuku) ¡Izuku! —lo abrazó con fuerza—. ¿Por qué entraste al bosque solo?

Izuku: Perdón, mamá. Me estaba escondiendo de los empleados y escuché a alguien llorando. Así encontré a Momo.

Inko: ¿Quién es Momo?

Momo: (asomándose detrás de Izuku) Soy yo, señora Midoriya.

Mujer: (abrazando a Momo) ¡Hija! —gritó una mujer elegante.

Hombre: ¿Dónde estabas, pequeña?

Momo: Perdón, papá, mamá. Quise ver el jardín y me perdí, pero Izuku me ayudó a regresar.

Hombre: ¿Tú ayudaste a mi hija, pequeño?

Izuku: Sí, señor.

Hombre: Muchas gracias. No sé qué habría hecho si algo le pasaba a mi querida Momo. Me llamo Ryoichi Yaoyorozu, y esta es mi esposa, María.

María: De verdad te lo agradezco, pequeño.

Izuku: No fue nada. Además, Momo y yo nos hicimos amigos, ¿verdad?

Momo: (con un leve sonrojo) Sí, mamá, gracias a esto somos amigos.

Hisashi: Bueno, ahora que están aquí, ¿les parece si pasamos para que los niños se cambien y continuamos con la fiesta? ¿Qué opina, señor Yaoyorozu?

Ryoichi: Llámeme Ryoichi, por favor. Su hijo es un chico admirable. Sí, que se cambien.

Hisashi: Gracias, Ryoichi. Y usted puede llamarme Hisashi. (Volviéndose a Inko) Lleva a Izuku a cambiarse y ofrece algo a la joven Yaoyorozu.

Inko: Sí, querido. Síganme, pequeños.

María: Vamos, Momo, hay que cambiarte.

Momo: Sí, mamá.

La espada de la esperanzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora