El sonido de un cuerno resonó una vez más en todo Rivendel, esta vez más agudo, más urgente. Las aves alzaron el vuelo desde los árboles y los mandalorianos que patrullaban las murallas giraron sus cabezas al cielo. Una alarma se encendió en las forjas y los caminos de piedra del refugio, marcando el inicio de la preparación para la guerra.
En cuestión de minutos, los mandalorianos empezaron a moverse como un solo cuerpo: herreros apagaban sus fuegos para armarse, exploradores bajaban de los árboles con reportes en mano, y jinetes eran preparados con provisiones y armaduras pesadas.
Izuku corrió entre los pasillos de piedra, aún con su capa algo sucia por el bosque, hasta llegar al taller de la Herrera Maestra. Allí, Sabine ya estaba ajustando las correas de sus dagas y Ragnar aseguraba sus hachas con mirada decidida.
Izuku (con voz firme): ¡Nos vamos a preparar! El enemigo se dirige a Musufatu... y no es una simple incursión. ¡Es un ejército!
Sabine levantó la vista y asintió, su rostro serio.
Sabine: Entonces es como sospechábamos… van por más que solo poder. Quieren hacer una declaración.
Ragnar (cruzando los brazos): El festival... Izuku, si atacan ahí, será una masacre. Hay que advertirles. Y pelear, si es necesario.
La Herrera Maestra, que estaba martillando una pieza de armadura, se detuvo. Su casco reflejaba el fuego del taller. Caminó hacia ellos con calma, pero con peso en cada paso.
Herrera Maestra: Rivendel responderá. Aunque la guerra nos haya esquivado por años... nunca hemos bajado la guardia del todo. El anillo que trajeron no solo trajo peligro… también trajo propósito.
Izuku (asintiendo, con decisión en los ojos): Necesito partir cuanto antes. Din aún está en el salón, pero quiero estar con ustedes cuando demos el siguiente paso.
La Herrera lo miró por un momento, luego tomó un brazalete con el símbolo de su clan y lo colocó en la muñeca de Izuku.
Herrera Maestra: Lleva esto. Que todos sepan que no solo hablas por ti… sino por Rivendel.
Los tres se miraron, sabiendo que el tiempo corría. Pronto estarían en camino de nuevo, pero esta vez, no solo cargaban con un anillo… sino con la esperanza de evitar una catástrofe.
La gran sala del consejo ardía con tensión. Estandartes colgaban desde lo alto, ondeando por la brisa nocturna. Al centro, una mesa de hierro sostenía un mapa detallado de Musufatu y las regiones vecinas. La discusión no tardó en estallar.
Herrero Mayor Kharrek (golpeando la mesa con su puño enguantado): ¡¿Tres cientos guerreros?! ¡Estás proponiendo vaciar nuestras defensas, Din! ¿Y si esto es una trampa? ¿Si atacan Rivendel mientras nuestros mejores están fuera?
Din Djarin (voz firme, cruzado de brazos): No podemos darnos ese lujo. Si Musufatu cae, no será la última. Gondor es la siguiente en la línea… y si cae la capital del imperio, no habrá refugio que resista.
Kharrek (fulminando con la mirada): ¿Y qué símbolo protegerá a nuestras familias si Rivendel es atacada en nuestra ausencia?
Herrera Maestra (interviniendo con tono grave): Si Gondor cae, perderemos el corazón del mundo libre. Ya no será una guerra en las fronteras… será en nuestras puertas. Incluso aquí.
Sabine (frunciendo el ceño): Lo que enfrentamos no es solo un ejército. Hay algo más detrás de esos orcos. Algo que se mueve en las sombras.
Ragnar: Lo sentí también. En el bosque… había un poder oscuro, antiguo. Si esperamos aquí, vendrá por nosotros.
Izuku (con la mirada fija en el mapa): No podemos darnos el lujo de quedarnos quietos. En dos días será el festival deportivo en Musufatu. Estará lleno de inocentes… familias… y el príncipe Aragorn de Gondor asistirá. Si atacan, será una masacre.
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La espada de la esperanza
FanfictionIzuku midoriya tendrá una hermana la cual si tendrá un quirk pero el no esto provoca que su familia lo mire con desprecio al grado habandonarlo a su suerte pero en ese habandono encontrará un poder el cual le dará una nueva oportunidad para ser un h...
