Capitulo 16-La Carrera Hacia el Refugio parte 1

104 3 0
                                        

El motor de la lancha rugía suavemente mientras cortaba las aguas grises del amanecer. El cielo, apenas iluminado por los primeros destellos del sol, parecía teñido de tonos metálicos, como presagiando la dificultad del viaje que apenas comenzaba.

Sabine: (mirando el horizonte, ajustando una de sus dagas en su cinturón) Apenas salimos y ya tenemos problemas... Espero que esto no sea un mal augurio.

Ragnar: (sentado al frente, sus hachas descansando cerca de sus pies, gruñe levemente) Bah. Que vengan más orcos si quieren. Esta vez no nos tomarán por sorpresa.

Izuku: (mirando el agua, su espada larga descansando a su lado, y su arco cuidadosamente envuelto en tela) No podemos permitirnos más retrasos. Cada segundo cuenta ahora.

La brisa fresca golpeaba sus rostros mientras navegaban a toda velocidad. Atrás quedaba la costa y con ella, el peligro inmediato, pero las preguntas aún flotaban entre ellos.

Sabine: (cruzando los brazos) ¿No les parece extraño? ¿Qué hacían tantos orcos tan al sur? Nunca se habían aventurado tan lejos de sus dominios.

Ragnar: (resoplando) Quizá olieron algo... o alguien. Aunque no creo que fuera casualidad.

Izuku: (apretando ligeramente los puños) Sea como sea, no podemos detenernos a averiguarlo. Pero si estaban buscando algo, o a alguien, es probable que no sean los únicos... y eso complica todo.

Sabine: (mirándolo de reojo) ¿Crees que iban tras nosotros?

Izuku: (asintiendo lentamente) Tal vez. Tal vez no... Pero no pienso arriesgarme a averiguarlo.

Un silencio tenso se instaló por unos momentos. Solo el golpeteo rítmico del agua contra el casco acompañaba sus pensamientos.

Poco a poco, el cielo fue despejándose. Un destello dorado rompió finalmente la línea del horizonte, bañando todo en una cálida luz.

Izuku: (poniéndose de pie con determinación, mientras la luz del sol ilumina su armadura) El amanecer nos alcanza... (mirando a sus compañeros)
Ahora sí... empieza la verdadera carrera contra el tiempo.

Sabine y Ragnar asintieron al unísono. Todos sabían que no habría margen para errores. Desde ese momento, cada decisión los acercaría a Rivendel... o los alejaría para siempre.

La lancha avanzó veloz, cortando el mar abierto con la urgencia de quienes llevan el peso de algo mucho más grande que ellos mismos.

La lancha surcaba las aguas cada vez más tranquilas, mientras la silueta de la costa empezaba a dibujarse a la distancia. Una línea de árboles densos y verdes se extendía como una muralla natural, marcando el comienzo de la siguiente etapa del viaje.

Sabine: (señalando hacia el frente) Ahí está. Justo como en el mapa... Esa es la entrada al viejo embarcadero.

Ragnar: (poniéndose de pie y estirando los brazos) Por fin tierra firme. Mis piernas ya estaban empezando a olvidarse de cómo caminar.

Izuku: (sonriendo apenas) Mantengan los ojos abiertos. No sabemos si nos están siguiendo o si hay algo más esperando.

Sabine: (sacando un pequeño catalejo y observando) No veo movimiento. Parece abandonado... pero igual mejor no confiarse.

Ragnar: (riendo entre dientes mientras toma sus hachas) ¿Desde cuándo confiamos en la suerte?

La lancha fue reduciendo velocidad mientras se acercaban al viejo muelle de madera, desgastado por el tiempo y el salitre. El sonido de las olas rompiendo suavemente contra los pilares les daba una falsa sensación de calma.

La espada de la esperanzaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora