Capítulo 24 Celos

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Tras ver a Yuji ese día en el hospital provoco en Gojo una serie reacciones en cadena, abriendo heridas del pasado, una impotencia que no había experimentado en mucho tiempo, así como una sed de sangre que no pensaba volvería a sentir. Durante mucho tiempo Gojo había enfocado toda su energía en destruir su propio pasado ocultando cosas bajo esa faceta de recto, experimentado y orgulloso detective que perseguía la justicia llevando a los criminales de los cuales no tenía piedad ante la justicia.

"No quiero que pienses que te culpo, esto fue algo que paso y tú nunca manifestaste querer ser su pareja formal así que tampoco te culpes"

Él tenía razón, pese a su declaración a Yuji este ni siquiera pensaba en él como una pajera y Gojo también estaba tratando de ajustar su vida con su pasado con Geto, el mismo no se veía como una pareja para el Omega, al menos en ese momento ¿Cómo podría verlo a la cara cuando no estuvo ahí para él? Se odiaba por eso, soportando el rechazo de Yuji.

Incluso Ieiri cuando le dijo:

"¿Alguna vez has dejado a alguien realmente entrar en tu corazón y mente, Satoru?

Una pregunta tan simple pero tan certera, él no podía abrirse con los demás porque se asustaba de sus propios pensamientos oscuros.

Después de verse con Nanami, Gojo decidió caminar por la ciudad de noche, las luces iluminaban todas las calles, el centro de Shinjuku era bastante movido por lo que a cualquier hora era un espectáculo digno de apreciar, pero ni todo ese hermoso ambiente podía iluminar sus pensamientos,

deambulando por ahí comenzó a reflexionar de su vida.

Él había nacido en el seno de una familia de poderosos Alfas, su madre quien se dedicaba a la moda japonesa solía viajar por el mundo, su padre llevaba varios negocios en el ambiente público para su abuelo pese a eso siempre tenían tiempo para estar con él, un hijo muy amado y sin preocupaciones. Pero quien más admiraba Gojo era sin duda su abuelo, la cabeza del clan que imponía el orden ante todos con fuerza, honor y hasta cierta arrogancia y aunque en esa época Gojo no tenía idea cual era la verdadera naturaleza de su familia, no podía impedir que se sintiera orgulloso de ellos.

Realmente sentía que él había nacido para liderar algún día al clan, hasta esa fatídica noche cuando sus padres fueron asesinados frente a sus ojos. Él estaba en el asiento trasero, sosteniendo las manos de su madre y padre sin vida y viendo sus rostros guardándole una sonrisa.

"¿Mamá? ¿Papá?..."

La sombra del asesino lo cubrió y cuando levanto la mirada, observó aquel rostro frio y sin emociones, vio como le apunto con el cañón del arma y amartillo, solo necesitaba presionar el gatillo, sin embargo, ese hombre se le quedó viendo a ese par de ojos azules que lejos de mostrar miedo le mostraron rabia, eso lo hizo dudar, escuchando a lo lejos un auto acercarse, bajo el arma y huyo.

En el funeral todos presentaban respetos a sus padres, mientras que aquel niño de traje negro que solo observaba sus fotografías sobre los ataúdes, guardando sus pensamientos sin poder llorar, se imaginaba cual de todos ellos había enviado matarlos.

Después de la cremación, su abuelo lo llevo a la mansión principal, esa misma noche mientras veía el techo de su habitación sin poder dormir abrumado por todo lo que sentía, la mano derecha de su abuelo tocó a la puerta.

—¿Gakuganji?—llamo al anciano, quien al notar esa mirada retrocedió un paso.

—Su abuelo quiere verlo—dijo, desviando la mirada.

—¿No es muy tarde?

—Venga por favor.

El anciano lo llevo hacia el jardín principal, donde se encontró frente a frente al asesino de sus padres, recordaba perfectamente su rostro, Gojo quedo impávido por unos momentos, ahí estaba ese criminal.

Estación Shinjuku (JJK)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora