Tres semanas habían pasado desde que Foolish llegó a Belmont. Durante ese tiempo, había hecho mucho para integrarse en la vida del castillo y de la aldea. Había ayudado con construcciones y remodelaciones en el castillo, ganándose aún más la admiración de Vegetta que alababa sus diseños de construcción. Ayudaba a los niños a entrenar con la espada, preparándolos para defenderse en caso de necesidad.
Todo parecía ir bien, sin embargo, Vegetta había mostrado signos evidentes de desmejoramiento en esos días. La luz del sol le resultaba intolerable y se veía cada vez más débil. Al haber bebido la sangre de un cuerpo ya muerto, no había podido regenerar sus fuerzas adecuadamente, y su cansancio era cada vez más difícil de ocultar.
Mallorie, preocupada, habló con Foolish una noche mientras los niños dormían. La presencia y animosidad de Foolish por ayudarles le hacía sentir mucho menos la carga de preocupaciones que mantenía sobre sus hombros.
—Foolish, estoy muy preocupada por Vegetta. Lo noto cada vez más débil. Si no recupera sus fuerzas... —hizo una pausa para dejar salir un gran suspiro que demostraba lo difícil que le era contener su preocupación.
Foolish asintió, entendiendo todo con aquel suspiro, su rostro reflejando la misma preocupación.
—Haré todo lo posible para protegerlos, Mallorie. Mañana llevaré a Vegetta al bosque para cazar. Necesita alimentarse de un animal grande para recuperarse como debe.
Mallorie lo miró agradecida y preocupada.
—Gracias, Foolish. Sabes cuánto significa esto para nosotros.
Esa noche, mientras Foolish yacía sentado en una de las grandes ventanas de la segunda planta del castillo, contemplando la luna, sintió la presencia de Vegetta acercándose. Vegetta se sentó junto a él, su expresión cansada pero resuelta.
—Gracias por todo lo que has hecho, Foolish —dijo Vegetta con voz suave—. Hay algo que quiero contarte, algo que nunca he compartido con nadie.
Foolish lo miró con curiosidad, dispuesto a escuchar.
—Hace muchos años, fui atacado por un Barón vampiro mientras me defendía de una horda de monstruos en una cueva. No tuve oportunidad de defenderme. La transformación fue un proceso doloroso y aterrador, estuve al borde de la muerte muchas veces. Al principio, no entendía lo que me estaba pasando. Mi cuerpo cambió, mi sed de sangre era insaciable, y el sol se convirtió en mi enemigo.
Vegetta hizo una pausa, su mirada reflejaba arrepentimiento y se hallaba perdida en recuerdos oscuros; Foolish le observaba de reojo, vigilando su condición.
—Aprendí a vivir con esta maldición, a controlar mis instintos. Me volví más poderoso, capaz de tolerar el sol hasta cierto punto. Pero el precio fue alto. Cada vez que veía morir a alguien bajo mis colmillos, mi conciencia se llenaba de culpa. Por eso, decidí nunca más atacar a una persona y jamás convertir a mi familia en lo que soy. No quiero que sufran como yo lo hice... como yo lo hago. —sus ojos ahora veían el suelo, una sombra de tristeza cubría su rostro.
Foolish sintió una profunda compasión por él. A pesar de su poder, Vegetta era vulnerable, atormentado por su propia naturaleza.
—Lo lamento mucho. No puedo imaginar lo que has pasado. Pero no estás solo. Estoy aquí para ayudarte, creo que esas eran las intenciones de los dioses al enviarme a este lugar. —le dedicó una sonrisa reconfortante y posó una de sus manos en su hombro.— Mañana iremos al bosque y encontraremos una manera de que recuperes tus fuerzas.
Vegetta asintió, agradecido por la comprensión y el apoyo de Foolish.
—Gracias... No sabes cuánto significa para mí el que me prestes tu ayuda, los dioses se han apiadado de mi miserable ser.
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Sangre y Estrellas
FanfictionMiles de destellos de colores, luces lejanas y... ¿Voces que lo llamaban?... ¿Quiénes eran?... ¿Qué querían de él?... ¿Estaba llegando al cielo de esa forma? Vegetta abrió sus ojos amatistas y fue recibido por un par de ojos verdes que le veían estu...