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Danielle había llegado al medio día a Alexandria, lo primero que claramente había hecho había sido visitar a su padre en la celda donde se encontraba.
— Hola, papá — saludó Danielle una vez que ingreso, la mirada de Negan se levantó del libro que llevaba en manos para poder verla.
— Dany — saludó el hombre con una sonrisa — ¿Todo bien? ¿Te sientes bien?
— Si, me encuentro muy bien — respondió — Tan solo vine a darte las buenas noticias.
— ¿Es niño? — inquirió Negan a nada de soltarse riendo.
— ¿Cómo? — soltó Danielle incrédula — Por dios, no es nada sobre el embarazo.
De solo decir la palabra hacia que la rubia sintiera escalofríos y claramente mucha culpa.
— ¿Entonces? — preguntó Negan borrando su expresión y poniendo una de desdén.
— Los salvadores lo han entendido, el que yo tome el liderazgo — dijo Danielle — Claro que no fue muy sencillo, tuve que dejar sin bolas a alguien pero funciono.
Negan soltó una risa mientras le veía.
— Me hubiera encantado verlo — admitió — Muero por salir de esta horrible celda.
— Ya veras que el tiempo se te ira muy pronto — dijo Danielle — Y tuviste suerte de que no haya sido tu cabeza la que pedían.
— Eso no lo puedo negar — asintió el hombre — Y lo bueno de todo es que cuando salga de aquí no vas a tener tanto tiempo de que hayas dado a luz.
— Ah — soltó Danielle incomoda — ¿Y que con eso?
— Vas a necesitar ayuda, Dany — dijo — Nadie mejor que tu padre para eso.
— Si, claro.
— A menos que el padre de ese bebé vaya a estar presente pero por lo que veo jamas dirás quien es — señaló Negan — Eso o ya esta muerto.
Danielle soltó una risa.
— Si, papi, sobre eso.. — comenzó a decir Danielle, tenia que decirle la verdad o entonces la culpa la iba a comer viva —.. bueno, no es algo malo si lo piensas y..