8 meses después.
Por fin había llegado el día. El día en que le pediría matrimonio a Felix.
Llevaba meses planeando este momento, con la ayuda de Minho, Jisung y la nana. Ellos se quedaron en Corea para cuidar todo, mientras yo llevaba a Felix y a nuestros cachorros a París con la excusa perfecta: unas vacaciones familiares. Un descanso. Una sorpresa.
Sabía que era arriesgado viajar en avión, pero Felix me aseguró que se sentía bien. Y gracias a Dios, todo salió perfecto.
Ahora mismo, estábamos en la habitación del hotel. Los niños veían una película acurrucados con su mami. Después saldríamos a cenar; a Felix se le había antojado pollo con helado (sí, uno de sus caprichos favoritos).
Si fuera por él, lo comería todos los días. Yo también lo había probado, y... no voy a mentir, era delicioso.
La habitación tenía una cuna doble, porque a los pequeños les dio por dormir siempre juntos, abrazados, como si temieran separarse. Cada vez que los veía así, sentía que el corazón se me derretía.
Mientras en la pantalla sonaban las voces de los minions, Jeongin se acomodaba en la pancita de Felix, escuchando a su hermanita. Ni-Ki, en cambio, seguía pegado a mí, como siempre. Para donde yo iba, él iba. Un lobito y su alfa inseparables.
Lo que Felix no sabía era que, después de la cena, los cachorros serían parte de la sorpresa. Sí, ellos mismos le entregarían los anillos. Los había entrenado su tío Jisung.
Cuando terminó la película, los pequeños estaban rendidos. Jeongin dormía abrazado al vientre de su mami, Ni-Ki en mis brazos. Los acomodamos en la cuna; al instante, se abrazaron entre sí. Qué escena tan tierna.
Felix y yo nos metimos al baño para refrescarnos. Entre besos y caricias, toqué su pancita. Nuestra princesa se movió. Sonreímos los dos como idiotas.
Hace tres meses supimos el sexo del bebé. Salimos de la clínica llorando de felicidad. Íbamos a tener a nuestra niña. Nuestra princesa.
Los cachorros también estaban felices con la noticia. Minho y Jisung, por su parte, ya tenían a su propio bebé en brazos, nacido hace unos meses. Nuestra familia seguía creciendo. Y la nana... la nana no podía estar más feliz. La vida le devolvió el amor que alguna vez le quitó.
La sorpresa
Después de cenar, llegó el momento. El momento más importante de mi vida: pedirle matrimonio a Felix en la cima de la Torre Eiffel.
—Amor, hice una reserva en la Torre Eiffel, en la cima. ¿Vamos con los niños? —pregunté con una sonrisa.
—¡Sí, papi! ¡Quiero ver las luchecitas desde arriba! —chilló Jeongin con su vocecita dulce.
Reímos. Tomamos sus manitas y subimos al ascensor que nos llevó al último piso. Cuando las puertas se abrieron, Felix se quedó sin palabras. Todo estaba decorado con rosas y luces cálidas. Puro romanticismo.
—Hyun... ¿qué es esto? —preguntó con los ojos brillando.
Yo sonreí.
—Cachorros, ¿ven a esa señorita con el ramo? —Señalé a una chica que esperaba cerca.
—¡Shi, papi! —respondieron al unísono.
—Vayan por él, por favor.
Los niños corrieron emocionados. La mujer les entregó el ramo a Ni-Ki y, discretamente, una pequeña caja a Jeongin, quien la escondió en la manga de su sudadera.
Regresaron corriendo. Ni-Ki puso el ramo en las manos de Felix.
—Para ti, mami —dijo sonriendo.
—Hyun... no tenías por qué hacer esto —susurró Felix, conmovido.
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|𝑬𝑴𝑩𝑨𝑹𝑨𝒁𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑴𝑨𝑭𝑰𝑶𝑺𝑶| 𝑶𝒎𝒆𝒈𝒂𝒗𝒆𝒓𝒔𝒆 |
Fanfiction𝐒𝐨𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚, ¿𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢𝐚 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐚? EN EDICIÓN | 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐣𝐚𝐬 | --𝐇𝐲𝐮𝐧𝐥𝐢𝐱 --𝐌𝐢𝐧𝐬𝐮𝐧𝐠 | 𝐀𝐝𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 | 𝐄𝐬𝐜𝐞𝐧𝐚𝐬 +18 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐞𝐬𝐞𝐬 𝐕𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 �...
