—𝑪𝒐𝒏 𝑯𝒚𝒖𝒏𝒋𝒊𝒏—
—Minho, ¿ya está todo listo para el siguiente cargamento? Necesito que la mercancía esté en camino a más tardar esta madrugada —dijo Hyunjin con voz firme.
Hwang Hyunjin, un alfa dueño de una de las mafias más grandes de Corea, apenas tenía 22 años. Tal como su padre había predicho, a los 14 recibió los resultados que confirmaron lo evidente: era un alfa. Para ese entonces, ya su padre lo había preparado para ser fuerte, sin compasión por nadie.
—Ya está todo, Hyun. No tienes de qué preocuparte. Hoy mismo los gringos tendrán su cargamento de drogas. Yo me encargué de todo, amigo —respondió Minho, sonriendo de lado.
—Sabes que tengo que ser el mejor. No puedo permitir que mis rivales roben mi plaza. Sabes cuánto he trabajado por esto —contestó Hyunjin con seriedad.
—Lo sé, Hyun. Desde que tu padre murió, te hiciste cargo del negocio. Eres el mejor mafioso de Corea... pero te has vuelto tan frío —comentó Minho, tocándose la barbilla. Sabía perfectamente por qué su amigo era así.
—Sabes por qué soy así, Minho. No tengo motivos para sonreírle a esta vida que me ha quitado todo —Hyunjin apretó la mandíbula.
—Desde que tu papá te contó lo que pasó con tu mamá, cambiaste. Te volviste frío, reservado. Pero ¿qué ganas con eso, Hyunjin? Tu padre se vengó de ese hombre... —dijo Minho, sin medir sus palabras.
—Lo sé, pero no puedo olvidar lo que me hicieron... la manera en que acabaron con la vida de mi madre. Cortarle los testículos a ese hombre y matarlo no fue suficiente para mí —Hyunjin habló con rabia. Él quería más.
—Si piensas vengarte de alguien más de su familia, eso no pasará, amigo. Esa noche hasta la omega de ese hombre murió —comentó Minho, sin imaginar lo que vendría.
—No es así, Minho. Sé que tenían un hijo. Ese día desapareció. Los hombres de mi padre no lo trajeron. Nunca lo buscaron más. Solo sé que se llama Lee Felix, que es omega y que ahora debe tener 19 años... pero no sé dónde está —susurró Hyunjin, sus ojos brillando con ira.
—Hyun, deben existir muchos omegas con ese nombre. ¿Y si lo encuentras? ¿Qué harás con él? —preguntó Minho, incómodo.
—Lo voy a encontrar. Para mí no hay imposibles. He esperado años para esto y ahora tengo el poder. Cuando lo encuentre... le haré lo mismo que a mi madre —dijo, sin un ápice de duda. Poco le importaba que ese omega fuera su predestinado. La venganza pesaba más que cualquier destino.
—Sé que no cambiarás de opinión... pero no pongas en riesgo este trabajo. Sabes cuánto nos ha costado mantenerlo. No quiero que, por ese omega, todo acabe mal —advirtió Minho.
Hyunjin ignoró la advertencia. Desde niño había sentido que algo andaba mal. No fue hasta su adolescencia que su padre le contó todo, sin omitir detalles. Desde entonces, Hyunjin cambió. Se volvió frío, incapaz de sentir compasión. Para él, el mundo entero era su enemigo.
Su padre murió en un enfrentamiento, dejándolo a cargo del negocio. Desde entonces, Hyunjin dejó de ser el chico cariñoso que su nana había criado.
En ese momento, una anciana entró corriendo a la oficina, con lágrimas en los ojos y el rostro desencajado.
Hyunjin se levantó de inmediato. Algo grave había pasado.
—Nana, ¿qué tienes? ¿Por qué estás llorando? —preguntó, abrazándola para intentar calmarla.
—Es mi nieto... Yeonjun. Acaba de llegar, pero lo vi mal. Intenté hablarle, pero venía llorando, tirando todo a su paso. Algo le pasó, Hyunjin —dijo la anciana entre sollozos.
—Cálmate, nana. Yo iré a ver qué le sucede. Tú quédate tranquila —ordenó Hyunjin antes de mirar a Minho—. Dale un té a mi nana.
Hyunjin salió sin perder tiempo. Sin saberlo, el destino estaba a punto de golpearlo otra vez.
—𝑪𝒐𝒏 𝒀𝒆𝒐𝒏𝒋𝒖𝒏—
La habitación estaba hecha un desastre. Todo lo que encontró a su paso, Yeonjun lo rompió. Nada quedó intacto. Sus lágrimas no cesaban mientras abría el armario y sacaba un arma que guardaba para emergencias.
—Yeonjun... hermanito, ¿qué pasa? Mi nana me dijo que llegaste mal. ¿Qué ocurrió? —preguntó Hyunjin al entrar.
Yeonjun era el nieto de la nana de Hyunjin. También era un alfa, un chico noble y amable. Hyunjin creció con él y lo quería como a un verdadero hermano. Jamás lo involucró en sus negocios sucios. No quería ponerlo en peligro.
—Me enamoré, Hyunjin. Me enamoré por completo de un omega. Creí que sería el amor de mi vida, aunque no fuera mi predestinado. Creí que sería el padre de mis hijos... mi esposo —soltó un sollozo—. Pero no fue así.
—Él solo me usó por dinero. Me vio como su banco personal. Nunca me amó... nunca. Solo fui un juego para él, un juego del que se cansó —dijo, bajando la mirada.
—¿Cómo? Yo no sabía que tenías novio... ¿Por qué nunca me lo dijiste? Pensé que teníamos confianza —Hyunjin intentó acercarse, pero Yeonjun lo detuvo.
—No te acerques, Hyun. No te lo dije porque sé cómo eres con la seguridad. No quería que él se asustara. Ese omega... es tan hermoso. Se llama Lee Felix... el hombre del que me enamoré perdidamente.
El corazón de Hyunjin se detuvo. Ese nombre... ese maldito nombre.
—No puedo vivir sin él, Hyun. Perdóname por esto. Dile a mi abuelita que la amo. Y si algún día ves a Felix, dile... dile que lo amé con toda mi alma. Que siempre será mi omega, aunque no lo fuera en realidad. Dile que gracias por todo... incluso por romperme el corazón de esta forma.
Antes de que Hyunjin pudiera reaccionar, Yeonjun llevó el arma a su cabeza y disparó.
¡Bang!
El cuerpo cayó al suelo, inerte. Hyunjin corrió hacia él, pero era inútil. Un disparo en la cabeza no dejaba esperanza.
Yeonjun estaba muerto.
—¡NO, YEONJUN! ¡NOOO! —el grito de Hyunjin desgarró la habitación—. ¡No me dejes! ¿Por qué hiciste esto? ¡YEONJUN, DESPIERTA!
Hyunjin lloraba como nunca antes. Su lobo aullaba de dolor. Había perdido a su hermano, su único apoyo. El suelo se tiñó de rojo, la sangre manchaba sus manos mientras abrazaba el cuerpo frío.
Minho entró de golpe, seguido de la nana.
—¡No, mi niño, no! —la anciana cayó de rodillas, llorando desesperada—. Hyunjin... ¿qué le pasó a mi nieto? Dime que no... dime que no está muerto, por favor.
Hyunjin apretó los dientes con rabia, entre lágrimas.
—Lo lamento, nana... —su voz era un hilo—. Esta es la segunda persona importante que me quita esa familia. Me las pagará. Me las pagarás, Lee Felix. Te juro que esto no se va a quedar así.
Y ahí quedó Hyunjin... con el corazón destrozado, perdiendo a la segunda persona más importante de su vida. Esta vez, por culpa de Felix.
un amigo me preguntó qué estaba haciendo y le dije que escribiendo. Me pidió que le mostrara, pero me da pena... ¿será que le digo? 😂
Gracias por leer. 💕 Nos vemos en el siguiente capítulo
Capitulo 3, editado
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|𝑬𝑴𝑩𝑨𝑹𝑨𝒁𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑴𝑨𝑭𝑰𝑶𝑺𝑶| 𝑶𝒎𝒆𝒈𝒂𝒗𝒆𝒓𝒔𝒆 |
Fiksi Penggemar𝐒𝐨𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚, ¿𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢𝐚 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐚? EN EDICIÓN | 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐣𝐚𝐬 | --𝐇𝐲𝐮𝐧𝐥𝐢𝐱 --𝐌𝐢𝐧𝐬𝐮𝐧𝐠 | 𝐀𝐝𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 | 𝐄𝐬𝐜𝐞𝐧𝐚𝐬 +18 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐞𝐬𝐞𝐬 𝐕𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 �...
