✦ Capitulo 18 ✦

4.5K 276 98
                                        


Mientras ibamos de camino al comedor, le agradecí a Hyunjin por dejarme ver a Jisung. De verdad lo extrañaba demasiado.

—Gracias por dejar que Hannie venga a verme. Él es mi único amigo allá afuera. Gracias, Jinnie —le di un beso en la mejilla, a lo que él sonrió.

—Sabes que haría cualquier cosa por ti, mi bebé. Te amo muchísimo, mi amor. Al principio pensé que eras malo... más bien, me dejé llevar por las expectativas y el rencor que tenía hacia tu familia en ese momento. Pero de verdad, me arrepiento mucho —tomó mis manos y las besó suavemente—. Sin darme cuenta, comencé a tener sentimientos por ti que no había sentido con nadie. Desde el primer momento supe que había algo que nos conectaba, y Sam se encargó de recalcármelo quién sabe cuántas veces... y yo no le prestaba atención. Pero ahora me doy cuenta de que todo lo que él decía era cierto. Al principio me costó creer que estaba enamorado de ti, pero mi nana me ayudó a entender lo que siento. Ahora sé cuánto te amo, a ti y a mis cachorritos. Perdón por haber sido malo contigo, cariño.

En ese momento, a Felix se le cayeron varias lágrimas. Nunca pensó en tener el amor de alguien, en encontrar a su predestinado, en sentir algo tan profundo... y que fuera correspondido. A los segundos, Hyunjin volvió a hablar.

—Quiero que sepas que voy a hacerte el omega más feliz del universo. Puedes confiar en mí, Lixxie. No te defraudaré.

—Jinnie... yo también lo lamento. Lamento haber sido tan malo con Yeonjun, lamento todo el daño que hice antes. Pero ya tuve mi castigo... aún no me perdono, pero con solo tenerte a mi lado me siento tan tranquilo, porque, a pesar de todo, me apoyas. Ahora somos una pareja oficial y sí, puede que seas de la mafia, pero eso no cambiará mi amor por ti. Además, vamos a tener dos lindos cachorritos a los que vamos a amar y cuidar con toda el alma.

—Amor, sí, cometiste errores, pero esos errores quedan en el pasado. A pesar de todo, estás arrepentido. Y si lo piensas bien... también has recibido premios por todo el sufrimiento que pasaste. Mírate: me tienes a mí, tienes a Innie y a Ni-Ki en tu pancita, tienes a Jisung de regreso, tienes a mi nana y a Minho que te quieren con toda el alma. Te mereces eso y mucho más, mi cielo.

Esta vez, quien lo besó fue Felix. Un beso en el que se transmitieron todo el amor que sentían el uno por el otro, la pasión, la entrega. Sus labios encajaban tan bien que, si no fueran predestinados, aun así lo parecerían, porque estaban hechos el uno para el otro.

—Te amo... tanto como tú me amas a mí, Jinnie. Vamos, seamos felices y volvamos a escribir nuestra historia... esta vez, a nuestra manera. Escribamos nuestra historia de amor... juntos —y así volvieron a unir sus labios. No se separaron hasta que sus pulmones no pudieron más. Luego se dieron un último beso corto, para dirigirse al comedor.

Algunas semanas después


—Ay, Hannie, ya pues —Minho puchereó—. Nadie nos verá.

—No, Min. Respeta —lo regañó Jisung—. Estamos en casa de Felix, por favor deja de ser atrevido.

—Pero ellos no lo sabrán —intentó acercarse, pero Han lo alejó.

—¡No! ¿No ves que al frente están Lixxie y Hyunie?

—Ajá... ¿y eso qué? —Minho cruzó los brazos, con cara de reproche—. ¿Te da pena que nos vean?

—Siii... —chilló Jisung bajito—. Ellos aún no saben nada, Min.

Desde que se conocieron sintieron esa conexión que solo los destinados sienten. Jisung aceptó que Minho lo cortejara, pero a veces se ponía intenso, no lo dejaba ni respirar. Aunque lo entendía. Gracias a Dios la nana lo llamó para que le ayudara a llevar la comida a la mesa.

—Hijo Min, ¿podrías ayudarme a traer la comida mientras pongo los cubiertos? —dijo la nana, y Minho salió de una hacia la cocina con cara de perrito regañado. Él solo quería mimos de su Sunggíe, pero lo entendía: Han era muy penoso... hasta con él.

Jisung se sentía apenado porque estaban en casa de su mejor amigo, pero Minho no ayudaba en nada, parecía que estaba en celo: quería besos, mimos, caricias... incluso otras cosas prohibidas. Le daba pena porque, aunque había estado con otros alfas, este era diferente: era su destinado. Incluso ya le había mostrado a su lobo: un lobo de pelaje marrón, mucho más grande que él, con unos ojos color rubí preciosos y lo mejor... lo cariñoso y posesivo que era. El de Han era todo lo contrario: pelaje blanco, un lobo más pequeño, con ojos color miel y personalidad extrovertida, coqueto, lo opuesto a su dueño.

Por fin la cena estuvo lista y todos estaban en la mesa.

—¿Y bueno? ¿Cómo están ustedes dos? —preguntó Felix mientras comía.

—Ah... pues... bien diría yo. Minho hasta quiere cachorros —dijo Jisung, sonrojado. Le costaba tomar confianza.

—¿¡Qué!? ¿¡En serio!? —Hyunjin casi se atragantó, se limpió con la servilleta y habló—. ¿Min no es frío o cortante contigo?

—Al contrario... siempre es cariñoso conmigo —respondió Jisung, mirando raro a Hyunjin por su reacción.

—Vaya, lograste hacer cambiar al cabeza dura de Minho... sorprendente, Ji —habló esta vez Felix.

—¿Quién cambió a quién? —bufó Minho, rodando los ojos.

—Que Jisung te cambió a ti, bobo —contestó Hyunjin.

—Hyunjin, no le hables así a Minho —lo reprendió Felix. Hyunjin bajó la vista y siguió comiendo. Su omega ahora lo tenía dominado, y lo aceptaba sin problema con tal de verlo feliz. Prefería ser reprendido por él que por otra persona.

—Bueno, a comer pues —dijo la nana, ajena a la conversación.

Más tarde


—Ah... estoy cansado, Jinnie. Me duele la espalda y también un poco las piernas. Voy a darle paso a Fefi, necesito descansar... y tú también. Dale paso a Sam, amor, deja que se mimen.

—Te entiendo, amor. Estoy un poco cansado igual. Hoy tuve mucho trabajo en la empresa —Hyunjin suspiró y fue directo a abrazar a su omega, acariciando su panza. Recordó una recomendación del doctor: cargarle la barriga para aliviarle el peso. Puso sus manos debajo y la levantó suavemente. Felix dejó escapar un gran suspiro y se recostó en el pecho de su alfa, relajado.

Aquello era tan reconfortante que deseaba que Hyunjin lo hiciera siempre. Cuando lo soltó, Felix comenzó a quitarse la ropa con cuidado, dejando las prendas dobladas, mientras Hyunjin hacía lo mismo. Ambos cerraron los ojos y dieron paso a sus lobos.

Al instante apareció un gran lobo de pelaje negro y ojos azul intenso: Sam, dominado por su omega. Frente a él, un lobo más pequeño, de pelaje grisáceo y ojos verdes brillantes: Fefi, con la pancita donde estaban sus cachorros. Se subió a la cama y Sam lo siguió.

—Fefi... —el omega lo miró y, sin pensarlo, se lanzó sobre él, dándole besos y mordiditas en las orejas. Sam lo puso debajo y le devolvió las caricias. Jugaron dando vueltas en la cama, Sam cuidando no lastimarlo.

Unas dos o tres horas después, se cansaron y comenzaron a darse besos tiernos.

—Alfa... vamos a dormir. Estoy cansado... después Felix me regaña si no dejo descansar a los cachorros —Fefi sonrió, haciendo que Sam se enamorara más de él, si eso era posible.

—Está bien, mi lindo omega. A dormir —le dio un beso en la frente—. Hasta mañana, mi cielo.

—Hasta mañana, cariño.

—Te amo.

—Yo más, Fefi.

Y por último... un beso de buenas noches. Por fin podían ser felices. Esta vez, juntos.


Holissssssssssssss, como tan?  Espero que super.

Gracias por leer💞

Capitulo 18, editado

|𝑬𝑴𝑩𝑨𝑹𝑨𝒁𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑴𝑨𝑭𝑰𝑶𝑺𝑶| 𝑶𝒎𝒆𝒈𝒂𝒗𝒆𝒓𝒔𝒆 |Donde viven las historias. Descúbrelo ahora