—𝑪𝒐𝒏 𝑭𝒆𝒍𝒊𝒙—
El dolor lo despertó. Cada músculo de su cuerpo pesaba, pero lo que más le molestaba era la presión en su espalda baja. Se incorporó con dificultad y, tambaleante, fue al baño.
Cuando se miró en el espejo, sintió que el aire le faltaba: marcas rojas en su piel, el cabello desordenado... y algo más. Una marca en el cuello.
La memoria le golpeó como un puño: Hyunjin. El nudo. El lobo dentro de él vibró con satisfacción, pero él solo sintió odio, asco y... miedo. Un pensamiento oscuro cruzó por su mente: ¿y si... quedo embarazado? No quiso seguir esa línea.
El llanto llegó sin permiso. Se cubrió el rostro, maldiciendo entre sollozos.
Cuando logró calmarse, una idea se instaló en su cabeza: gritar hasta que se aburran... golpear la puerta hasta que se rompa.
Se vistió con ropa del armario y salió decidido.
—𝑪𝒐𝒏 𝑯𝒚𝒖𝒏𝒋𝒊𝒏—
En la cocina, el silencio pesaba. Minho lo observaba con el ceño fruncido. La nana, con una taza entre las manos, tenía la mirada clavada en la mesa.
—Gracias, Hyunjin... por traerlo. Tiene que pagar por lo que le hizo a mi Yeonjun —su voz se quebró.
Hyunjin no desvió la mirada.
—Te lo prometí, nana. Esto no se quedará así. Ese omega... lo va a pagar caro.
—No imaginé que lo encontrarías tan rápido —comentó Minho, serio—. Solo piensa bien las cosas. Sabes lo que está en juego.
—Lo sé —respondió Hyunjin, dejando una sonrisa fría asomar—. Pero Felix aprenderá. Aquí comienza su verdadero infierno.
Un estruendo interrumpió la conversación. Gritos. Golpes contra la puerta. Hyunjin se levantó sin decir una palabra y subió las escaleras.
Felix golpeaba la puerta con todas sus fuerzas, su garganta ardiendo por los gritos. Tomó un adorno y lo estrelló contra la madera. Nada.
La puerta se abrió de golpe, haciéndolo caer al suelo.
—Buenos días, Felix —Hyunjin lo observó desde arriba, brazos cruzados—. Veo que el señorito ya despertó. ¿Espero que la habitación sea de tu agrado?
—No te conozco, no tengo dinero. ¡Me tienes secuestrado! Déjame ir, te lo suplico.
Hyunjin arqueó una ceja.
—No estoy aquí por tu dinero, omega. Tienes otro propósito.
Felix lo miró con odio.
—Estás enfermo si crees que me quedaré aquí. Si es necesario, pasaré sobre ti.
Corrió hacia la puerta, pero Hyunjin fue más rápido. Lo sujetó por la cintura con fuerza y lo arrastró fuera de la habitación, ignorando sus intentos por liberarse.
—¿Quieres saber por qué estás aquí? —Hyunjin lo empujó hacia la sala—. Que ella te lo cuente.
Felix se quedó inmóvil al ver a la mujer acercarse. La bofetada lo tomó por sorpresa.
—¡¿Qué demonios...?! ¡¿Quién se cree para pegarme?! ¡Los denunciaré a todos!
—No harás nada —escupió la anciana, los ojos llenos de lágrimas—. Tú me arrebataste lo más preciado que tenía. Por tu culpa, mi Yeonjun... se quitó la vida.
El nombre lo golpeó como una bala. Yeonjun. El alfa al que le rompió el corazón.
Hyunjin avanzó, su mirada ardiendo.
—¿Ya lo recuerdas? El chico al que usaste como si fuera un juego. El que te amó incondicionalmente. El que se quitó la vida por ti.
Felix sintió un vacío en el pecho, pero su orgullo habló primero:
—Si se mató, no es mi problema. Eso solo demuestra lo débil que era.
Las palabras encendieron la furia en Hyunjin. Lo sujetó por los brazos y lo lanzó contra el sofá, inclinándose sobre él, las pupilas brillando con rabia.
—¿Sabes lo que le prometió a mi madre antes de morir? —su voz temblaba de ira—. Que me protegería. Y lo hizo, incluso de ti. Pero no pudo salvarse.
Felix dejó de forcejear cuando Hyunjin añadió, en un susurro helado:
—Tu padre... fue quien la mató. La violó. Como a un animal.
El silencio se hizo pesado. Felix sintió las piernas temblar. Fragmentos de recuerdos le golpearon la mente. Gritos. Sangre. La noche en que se llevaron a sus padres.
Hyunjin lo soltó de golpe.
—Ahora sabes por qué estás aquí. Esta casa será tu cárcel... y tu condena.
Felix apretó los puños.
—No saben nada de mí. Me juzgan como si hubieran vivido mi vida. ¿Quieren saber por qué soy así? Porque ustedes nos pisotean. A los omegas nos ven como basura. Yo... solo aprendí a sobrevivir.
Hyunjin sonrió con burla.
—Sobrevivir... acostándote con cualquiera. Lo sé todo, Felix. Tus parejas. Tus trabajos. Cada alfa al que le robaste dinero.
Minho intervino con voz cortante:
—Podríamos ponerlo en uno de los clubes nocturnos. Si no me equivoco, eras stripper, ¿verdad?
Felix los miró con rabia y miedo.
—Están locos. ¡Todos!
Corrió. Las lágrimas le nublaban la vista. No llegó lejos. Un empujón brutal lo lanzó contra el suelo. El labio le sangraba cuando sintió unas manos levantarlo.
—¿Lo llevamos al sótano, señor? —preguntó un hombre de traje.
Hyunjin negó con calma.
—No. Llévenlo a la habitación de mi hermano. Que duerma donde Yeonjun murió.
Felix forcejeó, gritando, mientras lo cargaban como un muñeco roto. La puerta se cerró tras él.
Hyunjin miró la escalera.
—Felix... este es solo el principio.
¿Que pasara con felix? ¿se arrepentira de haberse educado asi? ¿tenia el la culpa de que su padre haya hecho tal atrosidad? no lo sabia, realmente no sabia como responder a todas estas preguntas.
Holisssss, como dije anteriormente, los capitulos con escenas +18 de vi0l*cion no seran subidas por obvias razones, no me parece de buen gusto actualmente, esto era todo lo que tenia por decir, sin mas.
Gracias por leer
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|𝑬𝑴𝑩𝑨𝑹𝑨𝒁𝑨𝑫𝑶 𝑫𝑬𝑳 𝑴𝑨𝑭𝑰𝑶𝑺𝑶| 𝑶𝒎𝒆𝒈𝒂𝒗𝒆𝒓𝒔𝒆 |
Fanfiction𝐒𝐨𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞𝐫𝐢𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐩𝐞𝐫𝐟𝐞𝐜𝐭𝐚, ¿𝐩𝐨𝐝𝐫𝐢𝐚 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐫𝐥𝐚? EN EDICIÓN | 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐣𝐚𝐬 | --𝐇𝐲𝐮𝐧𝐥𝐢𝐱 --𝐌𝐢𝐧𝐬𝐮𝐧𝐠 | 𝐀𝐝𝐯𝐞𝐫𝐭𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚𝐬 | 𝐄𝐬𝐜𝐞𝐧𝐚𝐬 +18 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚𝐬 𝐬𝐨𝐞𝐬𝐞𝐬 𝐕𝐢𝐨𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 �...
