✦ Capitulo 7 ✦

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AL DIA SIGUIENTE

Estaba tumbado sobre esa cama, cubierto por aquellas sábanas oscuras. Como pude, me levanté. Me dolía mucho la parte baja de la espalda y mis mejillas estaban endurecidas por costras de sangre. Me abracé a mí mismo; el dolor me consumía.

—Lo volvió a hacer... —susurré entre sollozos—. Ya fue demasiado. Sé que hice mal, pero por favor... ya no quiero sufrir más. ¿Por qué tengo que pagar por tu error, papá? ¿Mis errores no son suficientes?

—¿Por qué ese día que los mataron no me mataron a mí también? ¿Por qué me escondí? Si me hubiera ido con ustedes, no estaría viviendo una vida llena de dolor desde pequeño...

Ahora, dentro de todo este sufrimiento, me daba cuenta de que mi vida había tomado el peor rumbo.

Un mes y medio después


Nada cambió en ese tiempo. Todo seguía igual: malos tratos, humillaciones, desprecios por parte de todos. Aunque ya no me forzaba como antes, Hyunjin seguía tomándome sin mirarme como persona. Se aprovechaba del vínculo que nos unía, incluso cuando yo no estaba en condiciones, y siempre se justificaba diciendo que me pertenecía.

Descubrí hace poco que estaba embarazado. Aunque mi cuerpo apenas resistía, ese cachorro que crecía dentro de mí se había convertido en mi única razón para no rendirme.

Soportaba todo: que Hyunjin me tocara cuando quisiera, que me usara en su habitación cuando Jennie no estaba. Y ahora mismo... estaba sobre su cama, mirando con la vista perdida el techo blanco de esa prisión disfrazada de cuarto.

—Te levantas, te bañas y bajas con mi nana para limpiar la casa. También le ayudas con la comida. No te haría mal comer un poco... mírate lo flaco que estás —dijo Hyunjin desde el marco de la puerta.

Él se sentía raro últimamente. Sabía que teníamos un vínculo, pero ahora ese lazo era más fuerte, y no entendía por qué. Además, notaba que mi olor había cambiado. Ya no solo era caramelo y rosas... ahora tenía un leve aroma a leche materna.

Cerré los ojos y una lágrima se deslizó por mi mejilla. Apenas comía. No tenía apetito. Mi cuerpo había cambiado mucho y no tenía fuerzas para nada. Mi valentía se esfumaba cada día más. En algún momento deseé morir de hambre... hasta que descubrí que no estaba solo.

Ahora tenia a un ser vivo en mi vientre, a mi bebé... 

—Te estoy hablando, Felix —Hyunjin me tomó del brazo y me levantó de la cama de golpe. La sábana cayó, dejando mi cuerpo al descubierto—. Cuando te hablo, me respondes.

Lo miré por un instante. Ya no me importaba que me viera así, con la piel marcada, los hematomas, los moretones. No era ningún secreto cómo me trataban.

—So-solo déjame morir... —susurré con voz quebrada—. No me importa ya nada. Ya te desquitaste suficiente conmigo. ¿No te basta? Ya pagué la deuda de mi padre... y la mía.

Las lágrimas comenzaron a salir.

—Aún no has pagado nada, Felix —respondió con frialdad—. Porque aún falta la estocada final. Y es dejarte embarazado... y luego quitarte al niño. Te dejaré afuera, solo, como basura.

Me empujó de nuevo a la cama. Me cubrí con las sábanas con vergüenza, sintiendo cómo mi aroma cambiaba... mi miedo era evidente, y Hyunjin lo sabía.

—Así que ya lo sabes —añadió con una sonrisa torcida—. Seguiré follándote hasta tener un hijo contigo. Y luego... me lo quedaré. Dudo que te duela. Al fin y al cabo, tú no tienes sentimientos.

Y sin más, salió de la habitación azotando la puerta. Ahí, en medio de ese cuarto donde tantas veces me había roto, solté un grito ahogado contra la almohada, un grito que dolía más en el alma que en la garganta.

—¡Sí tengo sentimientos! —dije entre dientes, con la cara hundida en el colchón—. Sí me duele... Pero nadie me enseñó a sentir. Mis padres se fueron muy pronto...

—Siempre estuve solo. Nunca recibí amor de nadie. Solo desprecio. Me daba miedo querer a alguien... y después perderlo. Así como ahora. No quiero perder a mi bebé.

Llevé mis manos a mi vientre. Ya llevaba días sintiéndome mal: náuseas, mareos, cambios de humor. Ese retraso... ese celo que nunca llegó. ¿Qué más prueba necesitaba?

Ese día escuché los verdaderos planes de Hyunjin, y el miedo me volvió a paralizar, igual que cuando era niño y perdí a mis padres. Pero ahora, dentro de mí, crecía algo hermoso. Alguien que me enseñaría lo que era amar.

—No sé cómo le haré, cachorro... —susurré acariciando mi abdomen—. Pero esta vez haré las cosas bien. Vamos a salir de aquí. Él no te va a separar de mí. No lo voy a permitir. Voy a cambiar. Tú no pagarás por mis errores como yo lo estoy haciendo por los de mi padre.

Con el corazón apachurrado y los ojos hinchados, llegué hasta la cocina. Por suerte, siempre usaba sudaderas grandes que Hyunjin me daba. Al menos así podía ocultar mi vientre.

—Veo que ya te levantaste —dijo la nana sin mirarme—. Deberías hacerlo más temprano para ayudar. Aquí sobró avena. Cómela. Hyunjin me dijo que deberías alimentarte.

Deslizó el plato por la barra. Tomé el tazón y lo miré con asco. ¿Cómo iba a nutrir a mis bebés si siempre me daban lo mismo?

—Yo me ocupo de los platos... después limpiaré la casa —respondí con voz baja.

—Pues apúrate. No quiero que te tardes todo el día con una sola cosa. Y come eso, no esperes algo mejor... no lo mereces.

—Perdón... —dije, mirando a la beta con pesar—. Perdón por haber herido a su nieto. Por habérselo arrebatado. Por hacerle daño a usted. No tengo justificación, pero... yo no sabía lo que era amar.

—Siempre estuve solo. Nunca tuve a nadie que me guiara. Siempre fui "el adoptado". Pasaba de hogar en hogar. Nunca tuve un ejemplo. Pensé que lo que hacía estaba bien...

—No, Felix. Lo que hiciste no se perdona. Y yo... no lo haré jamás —respondió con lágrimas en los ojos—. El no saber acerca de la vida no te daba derecho a dañar a los demás. Vive con esa culpa... no acepto tu perdón.

La mujer se alejó secándose el rostro. A pesar del tiempo, aún le dolía la partida de su nieto. Bajé la mirada, apretando el tazón con fuerza. No quería llorar. No quería que mis hijos sintieran mi tristeza por medio del vínculo.

—Sé que ella no me perdonará jamás —susurré tocando mi vientre—. Pero cada día le pediré perdón. Sé que eso no traerá de vuelta a Yeonjun... pero tal vez ayude a sanar mi alma, poco a poco.

Volví a mirar el tazón. Probé la avena simple, y puse una mueca de desagrado. Me obligué a seguir comiendo. Luego observé un pedazo de pan y un poco de mermelada de fresa.

—Se me antoja tanto eso... —dije en voz baja—. Hace mucho que no como algo distinto. Si sigo así, mis bebés nacerán débiles...

Después de pensarlo, me acerqué al pan, lo unté con la mermelada y comencé a comerlo con desesperación. No me importó atragantarme. Al terminar, volví a la barra y terminé la avena a regañadientes. Tomé agua —lo único que podía beber— y empecé a lavar los platos.

Sabía que debía cuidar a mis hijos. Pero una cosa tenía clara:

Nunca se los diría a Hyunjin.

Él solo quería arrebatármelo.
Y eso... no lo iba a permitir.


Holaaaaaaaa, como estan? espero que super bien.

Que piensan de lo que hyunjin quiere hacer con el cachorro de felix apesar de no saber de su existencia?

Hyunjin si que tiene puntería no lo creen?

Bue o ahora si, que tengan un lindo día y que la pasen bien, byeee😘

Gracias por leer💞

Capitulo 7, editado


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